21/06/2012 | 1227

«Mi abuelo luchó en el ’34, mi padre en el ’62 y ahora me toca a mí»

Entrevista de "El País" a uno de los líderes mineros.

Estamos hartos de que nos traten como a delincuentes. Somos trabajadores que luchamos contra un gran abuso: tratan de eliminar nuestra forma de vida". Así de contundente es José Luis. Con voz muy ronca y un fuerte acento asturiano, dice que las barricadas son la única forma de lucha que conoce. "Mi abuelo luchó en el ‘34, mi padre en el ‘62 y ahora me toca a mí". En la solapa de la chaqueta lleva un pin con una foto de Lenin y la hoz y el martillo. Los compañeros bromean con él. "Tú lo que quisieras es destronar al rey e instaurar el comunismo", comenta un compañero entre carcajadas. A lo que él, muy serio contesta: "Pues claro".


José Luis, de unos 40 años y con dos hijos, asegura que en 80 años la situación no ha cambiado. "Los métodos son distintos, pero el objetivo es el mismo: aplastar a los trabajadores, que somos quienes mantenemos a la clase política". Dice estar harto de que a los mineros se les trate de aplastar. Se siente engañado por el gobierno. Porque no cumple lo pactado, un plan de reconversión industrial para las cuencas mineras que garantice un futuro digno. "Primero llegan a un acuerdo y a los pocos años deciden no cumplirlo. Esto es demasiado, llevamos mucho tiempo así. Nosotros no es que estemos indignados, estamos hasta los cojones".


(…) Kafixiu es un líder sindical de otro pozo minero del centro de Asturias. Todos los días dedica 12 ó 14 horas a planificar sus "acciones reivindicativas". En principio, podría parecer que no cumple el perfil de la mina. No es corpulento ni tampoco alto. Pero hablando con él, se descubre que no hace falta más cuerpo para imprimir respeto. Con su voz amenazante, bromea continuamente y se acuerda de Dios cada tres frases. Para mal. Dice que al luchar por sus derechos se arma de valor y asegura que el resto de mineros están hechos de la misma pasta. "Tengo aquí a 40 paisanos que darían la cara por mí en cualquier situación".


(…) Admite que la minería ya no es tan rentable, pero eso no justifica su destrucción. "El sector hay que salvarlo en su conjunto. Que no me hablen de la prima de riesgo. Hay fondos para crear empleo, había una planificación ordenada y se la quieren cargar de un plumazo. Se trata de un atentado contra el movimiento obrero".

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