12/07/2007 | 1000

Mil ejemplares. Por mil y una victorias

dirigente de Isci Mucaladesi -Lucha Obrera- de Turquía

Recientemente, la sección turca de la Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional ha dado un paso adelante cualitativo. En una reunión llevada a cabo el 23 de junio de 2007, en el auditorio de uno de los más importantes sindicatos de Turquía —de los trabajadores de la industria farmacéutica, del caucho y del petróleo—, Isci Mucaladesi (Lucha Obrera) lanzó una campaña para la formación de un Partido Revolucionario de los Trabajadores. Este es el comienzo de un período de transición que va desde un largo período de gestación del grupo como una Liga Revolucionaria, hasta el partido, con esperanzas de que traerá en su despertar una más marcada presencia política a nivel nacional y tendrá lazos más estrechos con la clase obrera.


El nuevo partido será el primero en su tipo en la historia de Turquía. Por supuesto que se han formado en el pasado y aún existen partidos socialistas con orientación de clase. Sin embargo, ninguno de esos partidos ha tenido todavía una visión y una práctica internacionalistas. Ninguno fue concebido desde el principio, como lo es el nuevo partido, como una sección de una Internacional revolucionaria. El Partido Revolucionario de los Trabajadores será el primero en Turquía que llamará a la construcción simultánea de un partido nacional y de un partido mundial de la revolución socialista. Significativamente, la declaración de apertura de la nueva etapa en la vida de Lucha Obrera fue hecha en una reunión internacional, donde Jorge Altamira (del Partido Obrero de Argentina), Savas Matsas (del Partido Revolucionario de los Trabajadores de Grecia) y Franco Grisolía (del Partido Comunista de los Trabajadores de Italia) estuvieron en la tribuna como oradores. El paso adelante de Lucha Obrera es una victoria también para la CRCI.


Crisis nacional


Esta acción se produce en medio de una profunda crisis nacional. El 27 de abril, mediante un pronunciamiento por Internet, el ejército turco intervino en la vida política por quinta vez en la historia republicana. El objetivo era evitar que el candidato del partido semi-islámico en el gobierno (AKP) fuera electo presidente (Turquía tiene un régimen parlamentario, por lo que es el primer ministro quien encabeza el Ejecutivo, pero el presidente también tiene amplios poderes). El memorando contenía una amenaza apenas disfrazada de un golpe militar directo. Algunas sutilezas legales fueron introducidas en el proceso; las elecciones presidenciales fueron puntualmente dejadas de lado y se convocó a elecciones parlamentarias para el 22 de julio. Esto, sin embargo, sólo posterga la crisis, dado que si el AKP vuelve con una mayoría aplastante, la cuestión de las elecciones presidenciales será planteada una vez más en los mismos términos.


Una segunda dimensión de la crisis se relaciona directamente con la guerra en Irak. Turquía, país miembro de la OTAN, tiene su propia cuestión kurda. Los kurdos, entre 15 y 20 millones sobre una población total de 70 millones, han sufrido una terrible opresión de manos del Estado turco. La guerra de guerrillas se ha venido sucediendo desde hace 23 años. La alianza entre los Estados Unidos y los kurdos de Irak ha dado un nuevo vuelco a la situación. El PKK tiene su base principal en el Kurdistán iraquí y desde allí tanto envía guerrilleros a Turquía como los provee de apoyo logístico. Es por esto que el ejército turco quiere extender la guerra dentro del Kurdistán iraquí. Estados Unidos está desgarrado entre Turquía, su viejo aliado, y sus nuevos amigos, Barzani y Talabani (dirigentes kurdos en Irak). Este es otro signo más de la impasse en la que se encuentra el imperialismo frente a la guerra en Irak. Esta situación encuentra otra expresión en la política doméstica turca. El DTP, el Herri Batasuna del movimiento kurdo en Turquía, se está presentando en las elecciones y seguramente obtendrá un número de diputados suficiente como para formar un grupo parlamentario, a menos que sea frenado mediante artimañas y fraude. Los últimos diputados kurdos fueron echados del parlamento por la fuerza en 1994, y la posibilidad de verlos nuevamente allí no agrada a ninguna de las fuerzas dirigentes turcas. El ejército, las fuerzas políticas burguesas y los medios de comunicación han fomentado una atmósfera extremadamente chauvinista. Esto también ha creado el ambiente en el cual el partido fascista (los llamados “lobos grises”) está ganando una fuerza considerable.


Todo esto contribuye a crear una situación tensa en extremo. En el nuevo parlamento se verá, probablemente, una pelea de perros y gatos entre los semiislamistas del AKP y los llamados laicos apoyados por las fracciones dominantes de la burguesía turca; y otra entre los fascistas y los kurdos. Existe una posibilidad distinta: que el parlamento no sea convocado después de las elecciones si el AKP y el DTP ganan más bancas que las que el ejército pueda digerir.


Isci Mucaladesi postula la candidatura


Es notable, en esta vorágine, la ausencia de la clase obrera y de las masas trabajadoras en la escena política. Teniendo en cuenta que la mayoría de los partidos socialistas son furgón de cola de los kurdos, Lucha Obrera tomó la iniciativa, en alianza con algunos otros grupos socialistas, de proponer su propia candidatura en una lista socialista independiente. El primer objetivo no es que salga electo (para lo cual las posibilidades son exiguas), sino hacer propaganda y agitación entre los obreros y trabajadores por un frente único de los trabajadores, independiente de los dos campos burgueses, el campo semiislamista y el militar.


Esta idea, por la cual Lucha Obrera ha venido peleando desde hace más de un año, fue ampliamente adoptada por la izquierda, incluyendo el movimiento kurdo, inmediatamente después del pronunciamiento del ejército. Sin embargo, en la práctica la política electoral de las diferentes fuerzas de la izquierda no llevó a ninguna parte. Lucha Obrera, junto con sus aliados, es la única fuerza que trabaja activamente por la independencia de la clase obrera en estas elecciones.


¡Muchas felicidades, Prensa Obrera!


La continuidad revolucionaria es de inmensa importancia para el movimiento obrero. El próximo año, celebraremos el 70º aniversario de la fundación de la IV Internacional. El hecho que nosotros, los marxistas revolucionarios, estemos todavía luchando por la IV Internacional en todo el mundo es otra indicación de la corrección del movimiento fundado en 1938. En el mismo sentido, el hecho que Prensa Obrera esté publicando su edición número 1.000 es testimonio de la vitalidad de la tradición marxista en Argentina y que ahora encuentra su expresión en el Partido Obrero. ¡Muchas felicidades, Prensa Obrera! A vuestro número 1.000, que puede ser considerado como mil victorias, nosotros le estamos sumando, desde la parte del mundo de la cual proviene la tradición de “Las mil y una noches”, otra victoria para llevar adelante la formación del partido revolucionario de la clase obrera de Turquía, una sección más fuerte de la CRCI.


Cabe agregar que las organizaciones marxistas son solamente aquellas que fueron fundadas para destruir las bases materiales sobre las que surgen, es decir, la sociedad de clases. Muchas felicidades, pero también esperamos que ya no será necesaria la edición 2.000 de Prensa Obrera, porque el capitalismo y la clase dominante ya habrán sido destruidos gracias a su perseverante y decidida lucha por la revolución proletaria en Argentina y el mundo.

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