11/11/2016

Miles de personas se movilizan en Estados Unidos contra Trump

@tomaseps


Miles de personas se movilizaron en diferentes ciudades de Estados Unidos en repudio al ascenso de Donald Trump a la presidencia y su programa caracterizado por planteos belicistas y de agresión contra afroamericanos, latinos y musulmanes.


Muchas de estas cuestiones, cabe aclarar, estuvieron ya presentes bajo la administración de Obama: éste patrocinó la coalición que bombardea Siria y envió la guardia nacional a sofocar las rebeliones populares contra los casos de ‘gatillo fácil’ policial contra negros y latinos.


 


Hubo protestas en Nueva York (donde según algunos medios habrían participado muchos partidarios de Bernie Sanders), Washington, Los Ángeles, Seattle, Boston, San Francisco y Oakland, entre otras. En el caso de Oakland, California, los medios cifran la asistencia en 7 mil personas.


 


En Nueva York hubo una segunda jornada de protestas. Hasta el momento no se trata de movilizaciones masivas, pero habrá que esperar para ver las perspectivas del movimiento.


 


En general, las protestas se concentran en grandes núcleos urbanos donde Trump fue derrotado por un amplio margen en la elección. Es el caso del estado de Nueva York, donde Trump cosechó el 37% de los votos, o California, donde obtuvo el 33%. En cambio, el porcentaje de votos obtenido a nivel nacional por Trump fue del 47,5%.


 


Trump se hizo particularmente fuerte con planteos proteccionistas en el devastado cinturón industrial del norte del país (“Rust Belt”), explotando en su favor la profunda crisis económica norteamericana y la inmensa frustración popular con el régimen político.


 


Según Univisión, “los hoteles y torres que son propiedad del empresario y que llevan su nombre en las fachadas se transformaron en los epicentros del grito anti-Trump de los manifestantes” (9/11).


 


De composición variada, las protestas contaron con el protagonismo de la juventud, en particular de los estudiantes (que en numerosos casos se concentraron inicialmente en colegios secundarios y universidades). También fue de relevancia la movilización de los inmigrantes latinoamericanos (en particular en ciudades como Los Ángeles). 


 


Se oyeron cánticos como “No al Ku Kux Klan, no a Trump, no al Estados Unidos fascista”, se incendiaron figuras con el rostro de Trump e, incluso, banderas norteamericanas.


 


Participaron movimientos como Black Lives Matter (Las vidas de los negros importan) y Trans Lives Matter, así como organizaciones contra las guerras libradas por el imperialismo norteamericano.


 


En simultáneo con estas protestas, organismos como el Council on American-Islamic Relations (CAIR) y United We Dream (organismo de defensa de los inmigrantes) reportaron numerosos casos de agresiones contra las minorías con posterioridad a la elección. “Es el inevitable resultado de la islamofobia que hemos visto en los últimos meses de la campaña presidencial” (La Nación, 11/11), caracterizó el primer grupo. 


 


Estados Unidos no asiste a una derechización homogénea del escenario político sino ante una potencial polarización política que sectores de la izquierda se han rehusado a desenvolver.


 


 


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