28/12/2014 | 1346

Mujica, en defensa de Peña Nieto

Tamara Sánchez y Vera Salaberry (La Clase)

Uruguay fue conmovido por la desaparición de los 43 compañeros normalistas, así como por el asesinato de otros seis en manos del Estado mexicano la noche del 26 de septiembre. Se desarrollaron enormes movilizaciones populares a la Embajada mexicana (de las más importantes de América Latina), con el apoyo de decenas de sindicatos, organizaciones de derechos humanos, centros de estudiantes secundarios y universitarios, denunciando al Estado mexicano y al gobierno de Peña Nieto por su responsabilidad política en las desapariciones y asesinatos de estudiantes.


Frente a estas movilizaciones, el gobierno uruguayo -luego de casi dos meses de silencio absoluto al respecto- se mostró "indignado". Mujica realizó declaraciones en las que afirmó: "A uno le da una sensación, visto a la distancia, que se trata de una especie de Estado fallido, que los poderes públicos están perdidos totalmente de control, están carcomidos. Es muy doloroso lo de México". Dos días después se retractó y expresó que estaba a total disposición del "legítimo gobierno" de Peña Nieto y confiaba en su "capital político, en sus partidos y en sus decisiones democráticas". El gobierno uruguayo -y no sólo en esta ocasión- deposita más interés en defender los negociados con el capital multinacional mexicano, los que no han dejado de fortalecerse desde la firma de un Tratado de Libre Comercio en el año 2004 (y que incluso no han cesado de crecer desde el 26 de septiembre pasado hasta el momento), que en la denuncia de las masacres cometidas por ese Estado.


Cambiar el mundo


Días después, Mujica viajó a México, en medio de las masivas movilizaciones contra el gobierno de Peña Nieto. En su viaje, Mujica acudió a la entrega de un galardón llamado "Corazón de León" por parte de la Federación de Estudiantes Universitarios de Guadalajara, una organización que ha sufrido múltiples denuncias por parte de los grupos de izquierda en dicha universidad, porque se ha caracterizado, desde sus inicios, por sus "prácticas violentas y antidemocráticas" y sus "políticas reaccionarias". El reconocimiento a Mujica es sólo una muestra más del "voto de confianza" del gran capital al gobierno uruguayo. En el discurso de más de 45 minutos brindado por Mujica en esa ocasión no hizo alusión a las desapariciones ni a los asesinatos. Por el contrario, llamó a las masas mexicanas a no movilizarse y brindó un mensaje de complicidad con el gobierno, llamando a abandonar los "sueños ilusorios de cambiar el mundo". De ninguna manera. Ni en Uruguay ni en México renunciaremos a encontrar a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa ni a transformar de raíz este sistema que nos condena a esta barbarie.

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