Multitudinaria marcha de mujeres contra Trump en Washington

Límites y potencialidades del movimiento


En el primer día de mandato de Donald Trump,  más de 500 mil mujeres se movilizaron en Washington y en numerosas ciudades del país. También hubo concentraciones de repudio en Londres y otras ciudades del mundo. 


 


 


Bajo el lema “los derechos de las mujeres son derechos civiles” se concentran una abigarrada cantidad de reivindicaciones que van de la defensa de los derechos sexuales y reproductivos, de las minorías sexuales y nacionales, por un medio ambiente sano, contra la violencia en general y la policial en particular, por igualdad salarial y los derechos laborales.


 


Entre los participantes figuran diversas ONG, entre las que destaca Parenthood, que terceriza la atención relativa a la anticoncepción en las clínicas de todo el país; los sindicatos nacionales de docentes y empleadas domésticas, que tendrán a sus máximas referentes como oradoras; artistas de Hollywood que se pronunciaron a favor de Hillary Clinton en las presidenciales; organizaciones de nativos americanos y afrodescendientes; y voceras de la confesión musulmana entre otras.


 


El Comité Nacional que organiza la marcha está encabezado por una mujer del Partido Demócrata que formaba parte del gabinete de Barack Obama, junto con ella comparten esa posición otras integrantes del partido y CEO´s de empresa, además de referentes de diversos movimientos y ONG.  


 


La movilización apunta a defender ciertos derechos adquiridos, como el derecho al aborto, amenazado durante la campaña por Trump, quien viró de su planteo inicial de que las mujeres que abortaran debían ser encarceladas, a proponer modificar la Corte Suprema para que revirtiera el fallo “Roe vs Wade” que legalizó el aborto en EE.UU. en 1973. La designación de Mike Pence como vicepresidente y la propuesta de nombrar a Jeff Sessions como jefe de los fiscales de EE.UU. son un avance en la concreción de esta línea.


 


Pence es un cristiano fanático que como gobernador bloqueó que llegara el financiamiento federal a Parenthood en Indiana, es decir, la vía para acceder a un aborto legal y a métodos anticonceptivos en ese estado. Es además un enemigo declarado de la comunidad LGTBI por considerarlos contrarios a la “idea de dios”. Por su parte, el potencial Fiscal general de los EE.UU. es un racista declarado, votó en contra de la Ley contra la Violencia hacia las mujeres, que establecía penalidades y un resarcimiento económico para las víctimas de la violencia de género, porque abarcaba a inmigrantes y minorías sexuales.


 


Cuando Trump fue repudiado por decir que “cuando eres una estrella, puedes hacer lo que quieras. Agarrarlas del coño. Cualquier cosa”, Sessions  dijo que catalogar eso como un ataque sexual era un “exageración”. Recordemos que los dichos estaban acompañados de una serie de denuncias por abuso sexual contra el magnate inmobiliario, carpetazos que también salpicaron a Clinton por encubrir una catarata de tropelías del mismo tipo cometidos por su marido durante la presidencia demócrata.


 


Una alternativa independiente


 


Otro de los reclamos que se escuchan en la marcha: el de un pago igualitario por la misma tarea. Según el Censo de los Estados Unidos las mujeres blancas  ganan por cada dólar 20 centavos menos que los varones blancos, una brecha salarial que aumenta cuando hablamos de mujeres afrodescendientes y latinas, que ganan 64 y 56 centavos de dólar menos respectivamente. Una desigualdad que se arrastraron todos los gobiernos, incluso violentando una ley sancionada hace 50 años que establece un pago igualitario por la misma tarea.


 


En la marcha, sin embargo, está ausente el problema de clase. “La diseñadora de moda Rachel Comey se llevará con ella a 50 de sus empleadas en Nueva York a la manifestación y las trabajadoras de sus tiendas en Los Ángeles también librarán ese día para poder acudir a la marcha de apoyo que tendrá lugar en la ciudad. Pero sus establecimientos no cerrarán: serán sus empleados masculinos los que se encarguen de las labores y el 50% de las ventas de ese día se donarán a ‘Planned Parenthood’ (La Vanguardia, 19/01)


 


Esta movilización contendrá por lo tanto un repudio genuino y necesario a la potencial avanzada reaccionaria de Trump sobre los derechos de las mujeres y las minorías sexuales, que se encontrará con los límites de quienes se encaramaron como voceros de la misma, que violentaron sistemáticamente bajo los mandatos demócratas los derechos de los migrantes y la población negra, sostuvieron la discriminación laboral y salarial contra las mujeres e incluso “ataron con alambre” el derecho al aborto, en la medida en que el sistema de salud se encuentra privatizado.


 


Es necesario enfrentar en un plano estratégico a Trump, poniendo en pie una alternativa política de los trabajadores.