No a la reelección de Evo Morales

Declaración de Agenda Revolucionaria


El 21 de febrero el pueblo boliviano irá a las urnas para aceptar o rechazar la reforma a la Constitución que habilita la candidatura de Evo Morales a un cuarto mandato.


 


La burguesía nativa y la oligarquía separatista le han puesto todas sus fichas al presidente “indígena”. La burguesía le agradece el congelamiento de los salarios, la vigencia del decreto 21.060 -flexibilización laboral-; la regimentación de campesinos e indígenas, la constitucionalidad del latifundio; la ley del Instituto Nacional de Reforma Agraria (Inra), que protege y concentra la propiedad agraria en un puñado de familias terratenientes; la ley de avasallamientos, que criminaliza las tomas de tierras de los campesinos y comunidades sin tierra; la ampliación de la frontera agrícola para monocultivos y transgénicos, que atentan contra el medio ambiente.


 


Las transnacionales petroleras también se han sumado por el Sí. Repsol le ha agradecido a Evo que Bolivia sea “un país magnífico para invertir” (Página Siete, 17/11/15), esto porque la transnacional petrolera es prácticamente dueña del gran campo Margarita, uno de los reservorios más importante de gas en Bolivia, aunque también por los incentivos petroleros del gobierno -o sea un pago de 30 a 55 dólares por barril a la producción en beneficio de los pulpos. Menor será el precio internacional, mayor será el incentivo.


 


Las “cooperativas” mineras -grupos capitalistas, que negocian directamente con las transnacionales mineras sin pagar impuestos y explotan a una enorme masa obrera- apoyan el Sí. Se ha sumado la derecha “neoliberal” cooptada: fracciones del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), Acción Democrática Nacionalista (ADN), Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Nueva Fuerza Republicana (NFR) y hasta la fascista Unión Juventud Cruceñista hacen campaña por Evo. El sector cocalero ha prohibido hacer campaña por el No en el Chapare (ídem, 6/11).


 


Extorsión


 


La otra derecha, la que se resiste a capitular ante el Movimiento al Socialismo (MAS), es impotente y va por el No “en defensa de la Constitución”.


 


Frente a esto, García Linera ha llamado a la “unidad nacional”, a no “retroceder en el proceso de cambio” y enfrentar con el voto a los “neoliberales y conservadores”. La intención es que el movimiento obrero, indígena y popular aborte toda posibilidad de independencia política. Es una extorsión y engaño apoyar al nacionalismo indigenista para que no vuelvan los “neoliberales”, cuando el MAS ha salvado de la bancarrota a esa derecha “neoliberal”.


 


La preocupación del gobierno es la tendencia que ha ido evolucionando en las masas hacia la oposición de la reelección de Evo. Las encuestas por el No marcan hasta un 44% (La Razón, 15/1), lo que anticiparía una resultado ajustado y una abstención muy baja. Esta tendencia viene a reflejar el descontento cada vez mayor en el gobierno nacionalista, producto de las reivindicaciones insatisfechas, los enormes casos de corrupción como el Fondo Indígena y el tráfico de influencias que involucra directamente a Evo Morales.


 


Izquierda


 


La izquierda ha decidido involucrarse en el proceso de referendo. Por un lado, el POR ha cambiado su histórica abstención y convoca a votar por el No.


 


Ese cambio no obedece a una superación de la tesis de “inviabilidad de la democracia burguesa” sino a un oportunismo electoral. En el mismo carro se ha subido ARPT (sección boliviana de la UIT-CI, corriente integrada por Izquierda Socialista de Argentina). A diferencia del POR, el morenismo de la ARPT se ha inclinado hacia una política democratizante: exige el “respeto a la Constitución” reaccionaria pactada entre Evo y la derecha en 2008. Aquí el método de la clarificación política brilló por su ausencia. Ambos, el POR y el morenismo, han impulsado encuentros de “organizaciones sindicales y populares” donde convergió la derecha. De esos encuentros no ha salido nada, a lo sumo dio una tribuna más a la derecha. Hecho que ha molestado a varias organizaciones partícipes de esos encuentros. La LOR-CI (PTS) va otra vez por la abstención apelando a su viejo manual de secta: no quiere quedar a la cola de la derecha “neoliberal” y tampoco quiere caer en la “trampa del régimen”, con lo que entiende que la abstención sería sinónimo de “independencia política”.


 


Nuestra posición


 


En este cuadro, Agenda Revolucionaria de los Trabajadores plantea el desarrollo de una campaña política independiente por el No a la reelección de Evo Morales contra la agenda de los capitalistas (ajuste a los trabajadores -impuesto al salario, despidos- y protección de las ganancias de las transnacionales imperialistas y de la burguesía nativa), por la defensa de las reivindicaciones de los trabajadores, por la unidad de los obreros, trabajadores, indígenas, campesinos pobres; por la recuperación de los sindicatos de las manos de la burocracia sindical oficialista.


 


El llamado a votar No se inscribe en una agenda que plantea una salida obrera y socialista a la crisis capitalista, un plan de lucha contra los planes de ajuste y la construcción de un partido obrero revolucionario como alternativa política al nacionalismo indígena.