24/09/2020

Nueva ronda de levantamientos en EEUU contra fallo aberrante por Breonna Taylor

Una nueva ronda de rebeliones callejeras contra la violencia policial conmovía en la noche del miércoles a numerosas ciudades de Estados Unidos, luego de que se conociera por la tarde el fallo del jurado el juicio por el asesinato de Breonna Taylor por policías de la ciudad de Louisville. A pesar de que la ciudad se encontraba militarizada de antemano, en espera de la reacción al fallo, es uno de los lugares donde se dan los choques más violentos, con informes de por lo menos dos policías heridos.

El 13 de marzo de 2020, en Louisville, tres policías de civil ingresaron a la casa de una enferma afrodescendiente, Breonna Taylor, por error, creyendo que su esposo era un criminal fugitivo, que en realidad ya estaba encarcelado. Según las pericias, el oficial Brett Hankinson, sin alertar amenazas, decidió disparar a quemarropas más de diez veces y terminó asesinando a Taylor. En el día de hoy, la fiscalía de Kentucky corrió de su cargo a Hankinson, pero no por este asesinato, sino por “poner en riesgo a terceras personas” (Europa Press, 23/9). En el caso de John Mattingly y Myles Cosgrove, los otros dos policías implicados, no tuvieron ningún tipo de condenas.

El abogado de derechos civiles que presentó el caso contra los policías, Ben Crump, consideró «escandaloso y ofensivo» (The Guardian, 23/9) que se deje fuera de la condena específicamente la muerte de Taylor, resultado de las mismas balas que habrían «puesto en riesgo a terceros». Hubo amplias repercusiones de rechazo al fallo.

 

En los choques que se sucedieron no sólo hubo represión policial, si no que las milicias derechistas que apoyan a Trump coordinaron nuevamente con las fuerzas represivas en sus choques con manifestantes. Un video de un activista de Louisville registra a la policía dando instrucciones a milicianos de derecha para actuar en la represión.

Desde que se conoció el caso, el nombre de Taylor se pegó al de George Floyd como casos exponentes de los crímenes raciales y la impunidad policial supremacista en Estados Unidos. Varias movilizaciones locales exigieron justicia y perpetua. Ahora, por temor a un nuevo levantamiento popular, las autoridades de Kentucky anunciaron un toque de queda y cerraron las principales calles de la ciudad (BBC, 23/9).

Según la BBC (4/6), de cada 1000 personas que mueren al año en Estados Unidos a manos de la policía, solo 7 agentes son acusados de homicidio y apenas 2 o 3 condenados. Esta violencia policial está al servicio del sostenimiento de un régimen capitalista y racista, ensañada con los hispanos y afrodescendientes.

Estos nuevos hechos muestran que la rebelión popular abierta luego del asesinato de George Floyd sigue curso y que la crisis abierta no va a ser resuelta por un opción en el colegio electoral entre demócratas y republicanos. El desmantelamiento del Estado policial asesino empieza por la derrota del actual presidente que ha hecho de la represión de las protestas su apuesta política central.

Fuera Trump ya. Asambleas por barrio y lugar de trabajo y estudio para coordinar la lucha a escala nacional. Frente común de la izquierda y todos los movimientos de lucha para organizar la autodefensa frente a la represión estatal y la derecha fascista. Ningún apoyo político al Partido Demócrata coautor de la represión.