Nuevos ataques del ejército y colonos israelíes en Cisjordania

Ataque a un vivero en Deir Sharaf, en Cisjordania

El Ejército de Israel realizó nuevos ataques en Cisjordania, donde agredió e hirió a palestinos, llevó adelante allanamientos, causó daños en hogares y detuvo a varias personas, entre ellas un niño de 13 años. Durante el fin de semana, además, colonos sionistas atacaron a palestinos en algunas ciudades, incendiando casas y autos. La agresión sionista contra la Cisjordania ocupada se intensificó poderosamente desde que comenzara la ofensiva genocida el 7 de octubre de 2023.

Las fuerzas sionistas detuvieron a nueve personas en el marco de allanamientos a varias viviendas en Belén, ciudad ubicada en el centro de Cisjordania, a unos 9 kilómetros al sur de Jerusalén. Apenas más lejos, en Hebrón, una de las ciudades más antiguas de la región, siete palestinos fueron detenidos, entre ellos el niño mencionado, después de que sus hogares fueran dañados.

El ataque sobre Hebrón incluyó el saqueo de casas, agresiones contra residentes, el bloqueo de varios barrios y la interrupción del tránsito mediante la instalación de bloques de cemento y portones de hierro. Asimismo, en el sur de la ciudad, los militares instalaron nuevos puestos de control en accesos, pueblos, aldeas y campamentos de refugiados.

En Nablus, que está situada a unos 49 kilómetros al norte de Jerusalén, siete palestinos fueron detenidos. Por otro lado, en Ramala, las fuerzas sionistas detuvieron a tres personas en el campamento de refugiados de Jalazone. Está previsto que el operativo continúe durante varios días y se ha denunciado que en la región los niveles de violencia han aumentado exponencialmente.

En cuanto a los colonos, estos llevaron a cabo una incursión durante el fin de semana contra varias viviendas palestinas en la ciudad de Yatma, al sureste de Nablus, atacando a los residentes con gas pimienta, según la agencia oficial Wafa. La radio Voz de Palestina denunció que cuatro personas mostraron síntomas de asfixia y terminaron con moretones.

También arremetieron contra la aldea beduina de Khirbet al-Sidra, al norte de Jerusalén, hiriendo al menos a dos palestinos e incendiando varias casas y vehículos. En la comunidad de Masafer Yatta, al sur de Al-Jalil, colonos impulsaron sus embestidas con el visto bueno y la protección de soldados sionistas.

Trascendió que, como parte de la ofensiva, liberaron ganado en casas y tierras agrícolas, y dañaron cultivos y propiedades. Y, según el activista Osama Makhameh, en la comunidad de Khirbet al-Tabban vandalizaron cercas, árboles y un tanque de agua (Resumen Latinoamericano, 18/1). Se trata de prácticas comunes entre los colonos.

En este marco, un ministro sionista ordenó desconectar el agua y la electricidad de las instalaciones que pertenecen a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (Unrwa). En Jerusalén Este ya se han cerrado muchos de los servicios de esa agencia, a la que Israel prohibió que opere en su territorio a principios del año pasado (La Nación, 18/1).

El proceso de colonización sionista de Cisjordania se inscribe en el plan del Estado de Israel de hacerse con todo el territorio de la Palestina histórica. Esa política se ha visto con toda crudeza en la matanza a gran escala que el régimen sionista impulsa contra la población palestina de la Franja de Gaza, donde el número de asesinatos asciende a más de 71.500.

Desde que Israel ocupara Cisjordania tras la Guerra de los Seis Días en 1967, cuando también se apropió de Gaza y Jerusalén Este, alrededor de 500.000 colonos se asentaron allí. La ofensiva sionista en Cisjordania se profundizó desde octubre de 2023, cuando Israel le dio un impulso sin precedentes a su política genocida en Gaza. El ente sionista, bajo el comando de Benjamín Netanyahu, rompió récords en materia de anexiones ilegales durante 2024 y 2025.

Cisjordania es otra muestra viva del régimen de apartheid que aplica Israel contra el pueblo palestino. Allí los palestinos están bajo el acecho de los grupos de colonos, son hostigados en los “checkpoints” (puestos de seguridad israelíes que controlan a la población palestina), viven entre muros y bajo estricta vigilancia militar, y son sometidos a la ley marcial sionista.

Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas y líder de Sionismo Religioso –partido que forma parte del ala dura del gobierno israelí–, anunció el reconocimiento y la regulación de 19 nuevos asentamientos el 21 de diciembre pasado (DW, 21/12). Durante su gestión se han reconocido unos 69. Y el Parlamento israelí votó hace poco a favor de avanzar en la anexión de Cisjordania.

A todo esto se suma el intento por implementar el proyecto E1, anunciado por Smotrich en agosto de 2025, que implica la construcción de un asentamiento con más de 3.000 viviendas y una carretera exclusiva para colonos conectada con Jerusalén. Ese camino ha sido calificado por organismos de derechos humanos como la “ruta del apartheid”, ya que partiría en dos a Cisjordania –entre norte y sur. Así se profundizaría la fragmentación de la región impuesta por el Estado de Israel.

Muchos colonos se han integrado al aparato estatal sionista con posiciones en el gobierno, los tribunales y la policía. El ministro de Seguridad, Itamar Ben-Gvir, es uno de ellos. El comandante del Ejército israelí en Cisjordania, Avi Bluth, también. El Estado de Israel incentiva el copamiento ofreciendo incentivos económicos y subsidios a quienes decidan vivir en Cisjordania. “Los docentes, por ejemplo, cobran entre un 15 y un 20% más si viven allí, y tienen cubiertos el 75% de los gastos de viaje y el 80% de los gastos de alquiler de vivienda” (El Periódico, 17/1).

Mientras tanto, Israel continúa su ofensiva contra Gaza violando el alto al fuego pactado a través del gobierno de Donald Trump, que a su vez presentó un “plan de paz” que implica el establecimiento en la Franja de un gobierno títere liderado por él mismo y del que participarían figuras como el carnicero de Irak, Tony Blair.

Estados Unidos acaba de anunciar que el acuerdo ingresó en la segunda fase, que estipula el retiro de las tropas israelíes de Gaza, la organización de ese régimen títere y el desarme de Hamas. Pero el Ejército sionista sigue presente en más de la mitad de la Franja.

Fuera las tropas sionistas de Gaza y Cisjordania. Por la movilización internacional de los trabajadores para derrotar al Estado de Israel y el imperialismo.

"Los palestinos sufren el ataque constante de los colonos"
La delegación de Judíes por Palestina que visitó Cisjordania habló con el programa La Base -
prensaobrera.com