Perú: hora de construir una alternativa obrera y socialista

El 7 de junio, elección presidencial entre derecha y centroizquierda

El debate entre Sánchez y Fujimori, en vísperas del ballotage

El domingo 7 se realizará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú, entre Keiko Fujimori (la derechista hija del dictador Alberto Fujimori, de Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (centroizquierdista de Juntos Por el Perú).

Sus votaciones en la primera vuelta fueron muy bajas: Keiko obtuvo 17% y Roberto Sánchez 12%. El voto nulo y en blanco ocupó, por poco, el primer lugar. Esta es (relativamente) la verdadera “representatividad” de ambos aspirantes.

Al sistema de doble vuelta que crea artificiosamente nuevas “mayorías”, se le suma el trasfondo económico/social que oprime a las masas. Se ha incrementado el número de peruanos en situación de pobreza absoluta y deteriorado notablemente el que orilla esta situación (26 y 33% respectivamente). Casi el 60% trabaja “en negro”, en la informalidad.

Esta elección se realizará bajo el “Estado de Emergencia” en gran parte del país y una militarización creciente. El embajador norteamericano, Bernie Navarro, enviado hace unos meses por Trump y que caucionó el golpe que destituyó al presidente José Jeri, tiene gran injerencia política. Asistió, sentado en primera fila, al debate final entre Keiko y Pedro Sánchez. Parecía que los candidatos hubieran tenido que rendir examen ante la figura del “virrey” imperialista.

Keiko Fujimori se presentó como portaestandarte del “orden” y de defensa de medidas de “ajuste” fondomonetaristas. Sigue su historial derechista.

La preocupación giro en torno a las propuestas de Roberto Sánchez. Este se presenta como continuación de Pedro Castillo, el maestro de origen agrario, que ganó las elecciones presidenciales en 2021 con el partido Perú Libre, derrotando a Keiko Fujimori y fue destituido por un golpe en 2022. Pedro Castillo le regaló su típico sombrero de ala ancha a Sánchez. Quien, como uno de los puntos destacados de su programa electoral, plantea que va a liberar a Castillo de la prisión a la que ha sido sometido por la derecha (dice que va a esperar los resultados electorales del domingo en la cárcel junto a Castillo).

Roberto Sánchez ha formado un frente con otros partidos centroizquierdistas (Ahora Nación, Cívico Obras, Primero la Gente, Venceremos y Plataforma por la Democracia) con los cuales elaboró un Plan de Gobierno para la Recuperación de la Democracia. Sánchez, al presentarlo, declaró que “el programa de gobierno de segunda vuelta del Perú lo hemos realizado por un nuevo pacto social”. Es decir, de un acuerdo con los grandes monopolios, terratenientes y el imperialismo. No es casual que haya presentado como integrantes de un futuro gabinete a Pedro Francke, que fue ministro de Economía del impotente gobierno de Pedro Castillo (al igual que Roberto Sánchez que, no habiendo votado por Castillo, fue nombrado ministro y fue el único que no fue atacado por la derecha, que había ido obligando a la renuncia o destitución de todo el gabinete castillista). También presentó como parte de su futuro gabinete a Oscar Dancourt (economista keynesiano, ex presidente del Banco Central), quien planteó como eje del hipotético gobierno “programas económicos sensatos”.

Pacto Social + Programas económicos sensatos: algo dulce a los oídos del embajador yanqui y del gran capital minero y latifundista. No hay propuestas sociales obreras y campesinas, ni nacionales antiimperialistas. En “defensa de la democracia” se plantea “reformar la Policía Federal” y constituir un “comando unificado”, lo que significa avanzar en la militarización del país y la represión. Roberto Sánchez plantea crear cinco nuevas mega cárceles. ¿Será esta la forma de crear empleo? Sí significa que va a llenar las prisiones de centenares de pobres delincuentes. Porque los cerebros de la delincuencia están dentro o protegidos por las fuerzas represivas. Es un “programa bla, bla. Puro verso de la nada. Que está a la derecha de las propuestas que planteó Pedro Castillo en las elecciones del 2021 y que, por supuesto, luego no aplico. Sánchez no se ha pronunciado contra el “Escudo de América” que creó Trump para justificar su intervención –incluso armada- contra las protestas populares en Latinoamérica, con el cual está amenazando ahora al pueblo boliviano. Tampoco contra la guerra en Irán y el Líbano, ni el genocidio sionista/imperialista en Gaza, ni las amenazas sobre Cuba.

Pero la lucha de clases se manifiesta por diferentes caminos. Roberto Sánchez ha sido tomado por sectores  de la vanguardia y de las masas como un instrumento de oposición a su creciente empeoramiento social y, fundamentalmente, de oposición a la fascistoide figura presidencial de Keiko Fujimori. En las primarias del 12 de abril, sorprendió cuando pasó del 3% en las encuestas al 12% final, colocándose en segundo lugar para el ballotage.

Ahora las encuestas preelectorales son inciertas. Algunas colocan una paridad entre las dos candidaturas. Otras dan una ventaja relativa a Keiko Fujimori (37%) con una preeminencia en Lima y otras ciudades, contra Roberto Sánchez (30%) que arrasa en el voto indígena del interior. ¿Hasta qué punto está influyendo la rebelión boliviana en el espíritu electoral de las masas peruanas? No olvidar que la destitución golpista del presidente Castillo originó una rebelión de las masas de origen indígena que fue contenida con una feroz represión de más de 70 muertos y centenares de heridos en 2022/3.

La crisis política y social del Perú no ha sido superada. En las últimas semanas ha habido un movimiento de ocupaciones y luchas en las universidades peruanas reclamando elecciones y urgentes reivindicaciones presupuestarias, evidenciando el surgimiento de un nuevo movimiento estudiantil de lucha.

Numerosas declaraciones y pronunciamientos llaman a votar por Roberto Sánchez, aunque planteando su desconfianza crítica en el día después de la elección. Algo comprensible en el marco de la situación nacional y latinoamericana. Las expectativas en la “democracia” sanchista están muy por detrás del auge de ilusiones de cambio que creó el triunfo de Castillo en 2021. Su gobierno fue una nulidad total visto desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores y campesinos. Pero la izquierda en Perú no ha logrado crear una alternativa de lucha y política socialista, independiente de la burguesía. Una parte de ella ha derivado abiertamente al arribismo buscando la “conquista” de bancas parlamentarias y cargos en el engranaje del Estado burgués apoyando a diversas listas burguesas. Otra levanta planteos democratizantes, dándole a la “democracia” burguesa el carácter de una etapa necesaria, no reconociendo el carácter explotador y represivo de la forma democrática del Estado burgués. Es necesario emprender el duro camino de organizar un reagrupamiento clasista y socialista, independiente de los partidos burgueses y pequeño burgueses, que tenga como norte estratégico la lucha por un gobierno obrero y campesino.

El gran capital está inquieto por el resultado electoral. En las primarias hubo un 18% de voto en blanco o nulo. Ahora hay 25% que no ha definido su voto a escasos días de la elección. Consultada Keiko Fujimori si va a respetar el resultado electoral del domingo, contestó con un “veremos”. Hay propuestas veladas de amenazas golpistas. Las elecciones de este domingo 7 tendrán también repercusión en el panorama latinoamericano, marcado por el avance del derechismo fascistoide en Colombia hacia la segunda vuelta, el levantamiento popular en Bolivia y la violenta represión en Chile.

Nueva movilización en apoyo a la rebelión del pueblo boliviano
Viernes 5, 13:30, desde el Obelisco. -
prensaobrera.com