15/06/2021

Perú: no a cualquier intento golpista

Es vital: los trabajadores deben organizarse y votar su agenda independiente.
Agrupación Vilcapaza

Foto: Luis Maguiña

Según la ONPE (órgano estatal de fiscalización electoral), al 99,92% de los votos contabilizados, el profesor Pedro Castillo le estaría ganando a Keiko Fujimori por 49,710 votos. No obstante, Keiko está denunciando que hubo “irregularidades” en el proceso electoral.

El pedido de nulidad de 820 mesas por parte de Keiko Fujimori no tiene asidero. La Junta Electoral Nacional habilitó el viernes 11, a las 8 horas de la mañana, que Fujimori podía presentar nuevos pedidos de nulidad sobre mesas, pese a que el plazo legal había vencido el miércoles previo. Esto habilitaba a que Keiko presentara más y más planillas para pudrir el proceso de conteo. Una fuerte agitación en la población (anuncio que venían ronderos-campesinos del interior hacia la Capital, etc.) hizo que la Junta en la misma noche del viernes se retractara.

La mayoría de las observaciones pidiendo nulidad están basadas en “dudas”, suposiciones y sin peritajes. Son inventos armados-dibujados por los equipos de abogados que contrató la derecha.

¿Por qué perdió Keiko?

En Perú, hay aproximadamente 8 millones de peruanos sin agua potable, 1 millón y medio sin refrigerador, casi 2 millones sin vivienda social digna. Y según el INEI (Instituto Nacional de Estadística e Informática), más de 3 millones de peruanos han pasado a engrosar las filas de la pobreza. De esta forma, el coronavirus ha intervenido como un factor detonante de todo el sistema desarrollando una metástasis que no se va a curar con “aspirinas”, ni con “reformas” anticorrupción como plantea la centroizquierda.

En la campaña electoral, Keiko prometió el oro y el moro. Pero la masa pobre no le creyó. Se rodeó de gente oscura vinculada a la dictadura de su padre que la gente identificó con la élite política y mediática que durante el tiempo del llamado boom de minerales se enriqueció. Carlos Rodríguez Pastor, dueño del grupo Intercorp, propietario del 95% de la industria farmacéutica y decenas de empresas, durante la pandemia se benefició del salvataje estatista “Reactiva Perú”: aumentó su patrimonio monetario de $4,000 millones a más de $5,000 millones.

Un intento golpista a la boliviana

El intento de pudrir el escrutinio era para enrarecer la situación, desconocer el resultado y que se convocara a nuevas elecciones. Como se hizo en Bolivia en noviembre del 2019 destituyendo a Evo Morales, acusándolo de un fraude que nunca se pudo demostrar.

Pero justamente el fracaso del golpe boliviano que dio lugar al desarrollo de una fuerte resistencia de masas y a una huelga general, para terminar meses después reponiendo –elecciones mediante- al MAS en el gobierno, hizo que la burguesía y los factores de poder no esté apoyando esta propuesta aventurera fujimorista. Perú podía ser llevado a un levantamiento como el que empezó a desarrollarse en noviembre último contra el golpe que destituyó al presidente Martín Vizcarra y que obligó que tuviera que renunciar el golpista Manuel Merino.

A las clases dominantes no les gustó para nada que ganara el “profesor” Castillo. Porque creen que no tiene condiciones materiales para contener una irrupción de masas (por el contrario, la podría acelerar con sus contradicciones). Pero…

La burguesía ha entrado en una nueva fase

Keiko, como el ex presidente yanqui Donald Trump, a esta altura quiere aparecer como que quedó desplazada del poder por un “fraude comunista” con el fin de candidatearse a retomar el poder (y, casi seguramente, no por vía electoral). Hizo una campaña que combinó su tradición de “mano dura” con demagogia populista. Logró reagrupar en forma forzosa -porque se dio en la segunda vuelta (en la primera sacó el 12%)- el 49% de los votos y obtener el apoyo de sectores que se le oponían por su carácter fascistoide, presentándose como adalid de la democracia (la selección de fútbol nacional, el premio nobel Mario Vargas Llosa, etc.). Y como un objetivo subalterno (pero importante): negociar políticamente con Castillo para no terminar presa.

Foto: Luis Maguiña

Las clases dominantes y los “factores de poder” burgués están tratando de condicionar al nuevo presidente-profesor Castillo que debiera asumir el 28 de julio próximo, haciéndole adoptar compromisos públicos de que no va a modificar sustancial, ni progresivamente al Perú. En materia social-cultural es un elemento conservador y reaccionario: se opone ferozmente al derecho al aborto y los derechos de las mujeres y las diversidades sexuales. Es un hombre ligado a las Iglesias (católicas y evangélicas).

Las promesas de cambios democráticos-institucionales que hizo en la campaña electoral de la primera vuelta, han desaparecido o ha pegado un giro de 180 grados. Por ejemplo, respecto al corrupto y reaccionario Tribunal Constitucional (TC), que se ha convertido en un claro instrumento contra los trabajadores y los pobres, rechazando leyes populares como la devolución de la plata a los aportantes de la ONP (Oficina de Normalización Previsional), la Ley CAS (Contratación Administrativa de Servicios), la devolución del FONAVI (aportes al Fondo Nacional de Vivienda), etc. Castillo pasó de anunciar su propósito de disolverlo a comprometerse a fortalecerlo.

Y ahora está revisando la ley que protege la negociación colectiva de salarios y condiciones laborales de los trabajadores públicos. Considera en forma antiobrera que es “anticonstitucional”.

En general, mientras firma acuerdos con la Federación de Trabajadores Mineros (FNTMMSP), etc., no plantea seriamente ninguna reivindicación obrera (anulación de las llamadas “suspensiones perfectas” que permiten a las patronales despedir sin cortapsisas, etc.). Y su promocionado futuro ministro de Economía, Pedro Francke, ha salido a “calmar los mercados”. Francke sacó comunicados planteando: “no tenemos nada que ver con la propuesta de Venezuela, no haremos expropiaciones, no haremos estatizaciones, no haremos controles de precios generalizados, no haremos un control de cambios… Se va a mantener la autonomía del Banco Central de Reserva, es importante en el Perú que hemos tenido una inflación baja. Mantendremos una política de sostenibilidad fiscal de mediano plazo” (Infobae, 11/6).

Luego, cuando le preguntan por su relación con la central empresaria, CONFIEP, responde: “Con el gremio no, pero sí hemos contactado con varios empresarios de distintos sectores y estamos todavía promoviendo nuevos encuentros”. Y sobre la minería, Francke señaló: “la rentabilidad del negocio minero va a ser muy buena en los próximos años y nosotros queremos que haya un mejor diálogo nacional para que haya menos conflictos sociales, más respeto del medio ambiente y podamos tener un desarrollo de la inversión minera sostenible” (Euronews, 12/6).

A cada segundo, la burguesía, por diferentes caminos, le reclama más y más “garantías”, para habilitar el reconocimiento legal de su triunfo electoral y su ascensión al gobierno. Y Perú Libre (PL) y Castillo se van comprometiendo, mientras llaman a las masas a no caer en la provocación y no movilizarse a través de un plan de lucha, que llegue al paro nacional y bloqueo de carreteras.

Hay un ala de Keiko, los partidos derechistas y las “fuerzas de seguridad” que llama a organizarse y hacerse de una base de masas para ahogar en la represión al próximo gobierno y a las masas que lo apoyan, usando una agitación anticomunista y macartista. Alentando, incluso, el desarrollo de grupos paramilitares y/o neofascistas (el parlamento votó poco antes de las elecciones que los “privados” puedan hacer “donaciones” para armar a comités de autodefensa en el agro: como en Colombia). En este sentido abona la presencia del golpista venezolano y organizador de grupos terroristas, Leopoldo López. Ya anteriormente Rafael López Aliaga, “porky”, arengó por “la muerte del comunismo, Cerrón [exgobernador de Junín] y Castillo” (diario El Peruano, 9/5).

Cada día más, las propuestas de Perú Libre y Castillo quedan reducidas a sloganes generales (“No más pobres, en un país rico”) y a promesas de “honestidad” y “lucha contra la corrupción”.

Los trabajadores y explotados también debemos entrar en una nueva fase

Hay señales claras de reconocimiento del establishment a Pedro Castillo como presidente. Pero el peligro sigue pendiente. La demora en declararlo es parte de un chantaje de la burguesía.

Los trabajadores no deben ser furgón de cola del castillismo. Deben fijar su programa en forma independiente y plantarse en defensa del mismo frente a la derecha, a todo intento de desconocer las elecciones y también frente al próximo gobierno que, como señalamos, está escondiendo sus planteos más “progresistas”.

La CGTP (central obrera) convocó a marchar el lunes 14, para “impulsar el frente nacional cívico popular en defensa de la voluntad popular, la democracia y la gobernabilidad”. No por las reivindicaciones de los trabajadores y del pueblo y la nación explotada, sino en defensa de la “gobernabilidad”. Se usará la amenaza de la derecha para mantener sumergido al movimiento de las masas.

Los trabajadores deben fijar su propia agenda, en forma independiente. Plantear el inmediato reconocimiento del triunfo electoral de Castillo y el rechazo de cualquier intentona golpista o de limitación institucional del próximo gobierno, convocando a la movilización obrera y popular.

Convocar a un Congreso Coordinador Nacional de las masas obreras y explotadas, con delegados elegidos en las fábricas y empresas, entre los trabajadores de las fincas agrarias, en las barriadas de los desocupados. Donde se vote un pliego nacional de reivindicaciones no solo obreras, sino de salida a la crisis nacional: aumento salarial a nivel de la canasta familiar; eliminación de las suspensiones perfectas y ceses colectivos; negociación colectiva por rama de actividad; que la banca privada pase al poder público; derogación del régimen de AFP; conformación de un sistema sanitario estatal y único (expropiando a los mercaderes de la salud del pueblo); impuesto a las fortunas; que los ricos paguen los más de 9,000 millones de soles que deben por impuestos; no pago de la deuda externa; etc.

El sindicalismo combativo puede jugar un rol importante si toma la iniciativa en este camino de independencia obrera interviniendo con sus propias demandas. Exigiendo la disolución del Tribunal Constitucional que funciona como un antiobrero Senado encubierto.

El Perú obrero y campesino se sumará –por sus propias vías particulares- a la ola de rebeliones populares que recorre América Latina.

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