Internacionales
23/2/2026
Perú: nuevo golpe de Estado destituye al presidente Jerí
Descomposición del régimen y ofensiva trumpista. Los choques de Estados Unidos y China determinan la crisis política.

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En una década hubo ocho presidentes en Perú, siete de los cuales no pudieron terminar su mandato
El parlamento unicameral destituyó al presidente José Jerí, nombrado hace solo cuatro meses, en reemplazo de la presidenta provisional golpista Dina Boluarte, quien también fue destituida de su cargo.
Se trata de un nuevo golpe. Incluso legalmente: para destituir a un presidente hay que aplicar un procedimiento de “vacancia”, lo que significa un mínimo de 87 votos. Aquí se aprobó una moción de “censura” utilizada para remover ministros, que alcanzó 75 votos.
Argumentos
Se ha usado, como justificativo para ello, de una combinación de argumentaciones. La más destacada es el llamado “chifagate”: Jerí ha mantenido reuniones semi secretas con comerciantes chinos encargados de promover negocios de ese país (cenó en un restaurante chino al que habría entrado encapuchado).
Otra: que incorporó media docena de mujeres que habrían tenido previamente “citas” con el presidente, como funcionarias al Estado. Jugando con la idea de que era un pago de favor a prostitutas.
Antes había sido acusado de festejar, en noviembre, su cumpleaños 38, en un domicilio de Lima, con la presencia de una mujer acusada de ser madama de prostitutas de lujo que actuaban en el parlamento. Fiesta que había sido multada por “ruidos molestos” por el municipio.
Hace solo unos días, ese domicilio fue allanado por un fuerte operativo policial, requisándose numerosas armas y celulares: acumulando o armando más “pruebas”. Y otros argumentos similares… Recordemos que antes de asumir Jerí, se había mandado a “archivo” una acusación contra él por… “abusos sexuales”. La “moral” está subordinada a los intereses económicos y políticos de las clases dominantes.
Ofensiva trumpista
Estamos frente a un episodio más de la ofensiva trumpista sobre América Latina. Estados Unidos considera a Perú como una pieza central de su estrategia de alineamiento contra China. El comercio con el coloso oriental ha crecido en el último periodo, hasta transformar al Perú en un principal mercado comercial. Esto viene siendo criticado por los yanquis, que han denunciado el megapuerto privado de Chancay, inaugurado bajo la presidencia de Boluarte, como un peligro para la seguridad hemisférica (parecido al argumento utilizado en el Canal de Panamá, para eliminar los puertos chinos). La “justicia” peruana ha iniciado investigaciones y procesos sobre Chancay, operado mayoritariamente por la estatal china Cosco Shipping Ports Limited, por no adoptar normativas “nacionales” dentro de la empresa, considerando que se está frente a un ataque a la “soberanía nacional”. El nuevo embajador yanqui, Bernie Navarro, cínicamente enfatizó, avalando esta resolución, que “todo tiene un precio, y a la larga lo barato sale caro. No hay precio más alto que perder la soberanía”.
Jerí trató de adaptarse a los reclamos trumpistas. Sobre la hora de su apartamiento, el ministro de Defensa y Jerí emitieron un decreto resolviendo la compra de 25 aviones F 16 a los Estados Unidos -desechando otras ofertas de China, Francia y Suecia- abonando la primera cuota de 340 millones de dólares. Una semana antes el canciller peruano, Hugo de Zela, viajó a los Estados Unidos para entrevistarse con el secretario de Estado, Marcos Rubio, pero este, finalmente… no lo recibió. Tampoco lo recibió ningún funcionario alternativo. Tuvo que volverse completamente desahuciado. En el medio, su viaje se cruzó con la llegada del nuevo embajador yanqui al Perú.
¡Días más tarde era removido el presidente Jerí!
Crisis política
La presión yanqui se combina con el hecho de que el 12 de abril (en menos de dos meses) habrá elecciones nacionales. La disgregación política burguesa es impresionante: se presentan 36 listas con candidatos presidenciales. Los dos que van en punta son los derechistas Rafael López Aliaga (Renovación Popular, 11 %) y Keiko Fujimori (Poder Popular, 8%).
En lugar de Jerí, el parlamento Unicameral eligió a José María Balcázar, diputado de Perú Libre, el partido con el que subió a la presidencia el Pedro Castillo, también destituido por un golpe, hoy preso con una condena de 15 años. Por 60 a 46 votos se impuso Balcázar a la candidata de la derechista Acción Popular, María del Carmen Alva. Aunque la derecha acusa de que volvió la “izquierda” al poder, Balcázar, que se reclama “independiente”, declaró que va a mantener el rumbo actual. “No es tiempo de luchar” -manifestó.
Elecciones
En una década hubo ocho presidentes, siete de los cuales no pudieron terminar su mandato. Sin embargo, la burguesía, no solo peruana, sino también internacional, señala que en Perú existe una fuerte estabilidad económica. El FMI, las burguesías y los gobiernos derechistas (¡Milei!) toman al Perú como “modelo”. Hace 20 años que está al frente del Banco Central, Julio Velarde, al que se han adaptado todos los gobiernos de diferente extracción política. Hace poco Velarde fue invitado de honor del mileísmo y de los CEOs argentinos para apoyar la política antiobrera y entreguista en curso. La relación entre el sol peruano y el dólar se mantiene estable, hay superávit comercial, las ganancias capitalistas vienen creciendo. El año pasado, el PBI creció 3,4%, la inflación el 1,7%, los minerales parten de a toneladas hacia las metrópolis imperialistas, Perú sigue desindustrializado. El gran capital está exprimiendo al pueblo y los recursos naturales del país. El pseudo “milagro peruano” está asentado en que el sistema previsional está privatizado y los jubilados cobran miseria, casi el 80% de la población no tiene trabajo estable, está totalmente precarizado y la miseria se va acumulando en el polo social de abajo. El sistema sanitario y educativo está hecho bolsa. Durante la pandemia Perú fue el país latinoamericano de mayor número de víctimas: los cadáveres se acumulaban en las plazas.
Una parte considerable del repudio popular se manifestará electoralmente tras el voto en blanco y la abstención. La remoción de Jerí estuvo compenetrada en la lucha de camarillas preelectoral. Aliaga ha incentivado su desplazamiento, proponiéndose como portavoz más directo del trumpismo y acusando a Jerí de prochino y de combinarse electoralmente con el fujimorismo. La bancada leal a Keiko Fujimori no votó la destitución de Jerí.
La izquierda está desaparecida. La agrupación Alternativa Socialista, integrante de la corriente internacional de la Liga Internacional Socialista (LIS) en la que está inscripto el MST argentino, se jacta de integrar a uno de sus miembros (Sofía Martínez) en el puesto número 22 de la lista de diputados “Juntos por el Perú”, una agrupación centroizquierdista. Esta llevó como candidatura presidencial en las elecciones del 2021 (que ganó Pedro Castillo) a Verónika Mendoza que era apoyada por toda la centroizquierda latinoamericana. Luego el líder de Juntos por el Perú, y actual candidato a presidente, fue ministro del gobierno de Pedro Castillo. Ahora los diputados de Juntos por el Perú se plegaron al golpe contra Jerí, votando por su destitución. El MST y la LIS (a la que se ha adherido el Partito Comunista dei Lavoratori de Italia) vuelven a las andanadas frentepopulistas/electoralistas (que nunca abandonaron, como lo evidencia, por ejemplo, que siguen dentro del PSOL y el electoralismo frentepopulista oficialista de Lula, pedigüeñando por alguna candidatura).
Ninguna confianza o expectativa en el nuevo presidente. Organizar a los trabajadores en forma independiente para luchar por sus reivindicaciones con el norte estratégico de la lucha por un gobierno obrero y campesino. Lo que exige poner en pie un agrupamiento político independiente de la burguesía y la pequeño burguesía: un partido obrero revolucionario socialista.



