Internacionales
14/6/2026
REINO UNIDO
Pogromos en Belfast: los fascistas no pasarán
Grandes movilizaciones contra una oleada de ataques ultraderechistas.
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Protesta en Belfast. Foto: Socialist Worker
La semana pasada la capital del norte de Irlanda fue escenario de violentos ataques por parte de grupos de ultra derecha contra la población inmigrante. Verdaderos progromos que incluyeron incendios de viviendas, de autos y la búsqueda casa por casa de inmigrantes. Cualquiera que no hablara bien inglés y que no fuera blanco, era plausible de ser atacado por los fascistas que ondeaban la bandera británica en el este de Belfast.
Los hechos se desencadenaron luego de que se viralizara un video donde un inmigrante de origen sudanés atacara violentamente a una persona e intentara degollarla en plena calle. Pero también fue antecedido por la condena judicial a principios de junio, y la publicación de las imágenes de un hecho que sucedió en diciembre de 2025 en un pueblo de Inglaterra cuando un joven estudiante de 18 años, Henry Nowak, fuera apuñalado en Southampton por Vickrum Digwa quien es ciudadano británico, y parte de la comunidad sijista. Digwa alegó que había sido víctima de un ataque racista por parte de Nowak y éste fue esposado mientras agonizaba. La ultraderecha viralizó el caso denunciando las políticas “permisivas” hacia los inmigrantes.
Los progromos de la semana pasada en Belfast, fueron llevados adelante por grupos que aún no han sido claramente identificados pero que son asociados a los loyalistas, grupos protestantes de Irlanda del norte, pro Inglaterra, que existen desde la partición de Irlanda en 1921, como parte del proceso contra revolucionario irlandés. Estos sectores surgen con el objetivo de defender la unidad de Irlanda del norte al Reino Unido.
Entre los que tiraron leña al fuego a los grupos fascistas, aparece la figura de Tommy Robinson, un ultraderechista que alentó desde sus redes sociales los progromos, compartiendo las convocatorias y denunciando las políticas inmigratorias. El multimillonario Elon Musk también avivó el fuego desde su cuenta X amplificando publicaciones que vinculaban el ataque con la inmigración y compartiendo mensajes que exigían "consecuencias" para los políticos británicos por sus políticas migratorias.
Recordemos que el marco en el que se desarrollan estos hechos es el de una profunda crisis en el régimen político británico que tiene al primer ministro laborista, Keir Starmer, entre las cuerdas, como apuntamos en artículos anteriores de Prensa Obrera. Por los hechos recientes, ya son dos los funcionarios que renuncian, denunciando la falta de inversión en Defensa por parte del gobierno de Starmer, el ministro de Defensa John Healey y el de las Fuerzas Armadas Al Carns.
Estos son sólo síntomas de una crisis más de fondo que se encuadra en la crisis de la economía capitalista a nivel mundial y que en Reino Unido, como en muchos otros países, se traduce en políticas de un feroz ajuste por parte del gobierno sobre la población de Reino Unido; crisis de vivienda, bajos salarios y precarización creciente de las condiciones de trabajo. Condiciones que agudizan contradicciones que hoy están siendo mayormente canalizadas por la ultraderecha.
Reform UK, que pegó un salto en las últimas elecciones locales canalizando por derecha el descontento social, intentó despegarse de los hechos y mantiene una relación de distancia política con Tommy Robinson, sin embargo, a través de su líder Nigel Farage, se dedicó a cuestionar más las “políticas permisivas” hacia la inmigración por parte del gobierno británico, que los progromos contra los inmigrantes.
El gobierno británico, sin embargo, ha dejado actuar a los grupos fascistas, “liberando zonas” para que lleven adelante sus ataques contra los inmigrantes. Como contracara, son miles los arrestos que el gobierno viene llevando adelante sobre quienes se manifiestan contra el genocidio en Palestina. Cientos de ellos continúan en prisión.
Al fascismo se lo enfrenta en las calles
Este sábado se desarrollaron multitudinarias marchas antifascistas en Brighton, Liverpool, Sheffield y Glasgow. En algunas de estas ciudades, como en Glasgow, las marchas antifascistas, organizadas por Stand Up to Racism (Luchamos contra el Fascismo), un agrupamiento que reúne sindicatos, activistas y partidos de izquierda como el SWP, fueron multitudinarias y se plantaron valientemente contra los grupos ultraderechistas que las atacaron con proyectiles, mientras flameaban banderas británicas e Isrealíes, y reclamaban deportaciones masivas.
En Belfast las marchas anti fascistas también fueron masivas y levantaron consignas como “Belfast stands against racism” (Belfast se planta contra el fascismo) y “Riots don’t speak for Belfast” (Los disturbios no son en nuestro nombre).
Los progromos no son una novedad de esta etapa de la historia. Como sabemos, surgen en Europa del Este a fines del siglo XIX contra la población judía específicamente, pero también contra otros grupos sociales como los gitanos o los romaníes, y luego se expanden por el resto de Europa. Son parte de las numerosas consecuencias de la crisis de la economía mundial de 1873, conocida como la Gran Depresión, la primera gran crisis del capitalismo a nivel mundial. El desempleo masivo, la precarización de las condiciones de vida de las masas trabajadoras y la inestabilidad política, dieron impulso al desarrollo de grupos nacionalistas, racistas, luego fascistas, que buscaron canalizar la bronca contra una población específica, una masa de trabajadores que no fueron asimiladas por estas naciones. Un largo proceso de ataques, demarcación y hostigamiento a estos grupos sociales, que luego terminaría en su aniquilamiento por parte del nazismo durante la segunda Guerra Mundial.
La agudización de las contradicciones, producto de la crisis económica actual del capitalismo a nivel mundial, se expresa en Reino Unido en su propia especificidad. La política de ataque a las condiciones laborales y de vida sobre el pueblo trabajador se impone sobre una masa de inmigrantes empobrecidos que sufren las precarias condiciones de vida, y además, sobre tres naciones, además de la inglesa, que no se sienten reflejadas en los colores de la bandera británica. Por eso, el salto que ha pegado Reform UK, como expresión de la ultraderecha en las últimas elecciones locales, es visto con enorme desconfianza por la mayoría de la población escocesa e irlandesa que hoy sale a la calle para denunciar que los grupos fascistas NO actúan en su nombre.
¡Todo nuestro apoyo a las movilizaciones antifascistas! Es necesario desarrollar una política independiente de los partidos que hoy forman parte del descompuesto régimen político británico, para construir una verdadera alternativa de los pueblos trabajadores de las distintas nacionalidades, junto con los inmigrantes. ¡Fascistas, no pasarán!

