16/07/2020

Polonia: el significado del triunfo electoral del nacionalismo ultracatólico

Una cuña de Trump contra la Unión Europea y Rusia

Luego de una primera vuelta electoral ocurrida el 28 de junio, el domingo 12 tuvo lugar en Polonia el balotaje por la presidencia. En un ajustadísimo resultado, el presidente, Andrzej Duda (aliado a Ley y Justicia, el partido de gobierno), derrotó al opositor, y alcalde de Varsovia, Rafał Trzaskowski (Plataforma Cívica) al obtener el 51,2% de los sufragios contra el 48,8% de su rival, asegurándose así un nuevo mandato. La elección concentró la atención de buena parte del imperialismo mundial por la cantidad de factores que están en juego alrededor de la situación política polaca. Trump y la Unión Europea se enfrentaron, jugando por el oficialismo o la oposición, respectivamente.

Un gobierno reaccionario y una oposición ajustadora

Desde el 2015 Polonia viene siendo gobernada por Ley y Justicia, un partido ultraconservador que cimienta su poder, por un lado, promoviendo el nacionalismo católico polaco y, por el otro, mediante el amedrentamiento de las minorías religiosas, de las personas Lgbt y de las mujeres. Opone de manera demagógica los intereses polacos a las instituciones de la Unión Europea (UE) lo que le ha permitido permear entre sectores del pueblo que ven al gobierno como un límite a una mayor expoliación. El gobierno ha logrado avanzar, a pesar de la oposición continental, en reformas de carácter autocráticas contra el poder judicial, dotando al poder ejecutivo de un mayor control de los jueces y concentrando en una misma persona los roles de ministro de justicia y de fiscal general.

La experiencia de los trabajadores polacos con la opositora Plataforma Cívica, en el poder hasta el 2015, es uno de los principales factores explicativos de la predominancia de Ley y Justicia. Bajo el gobierno de Plataforma Cívica, un agrupamiento liberal conservador ligado al Partido Popular Europeo, se llevó a cabo la aplicación a fondo de una política fondomonetarista, de una integración a la UE adaptada al imperialismo lo que llevó a la clase obrera polaca a ser uno de los principales reservorios de mano de obra barata para la burguesía continental. Trzaskowski, de hecho, era un defensor hasta poco antes de largada la campaña electoral, de la elevación en la edad jubilatoria. En cambio, el actual gobierno ganó apoyo en franjas empobrecidas de la población con los subsidios a las familias que implementó consistentes en 110 euros por cada hijo menor de 18 años. La situación general de los trabajadores, sin embargo, no se ha modificado, sino que se agrava al calor de la crisis mundial. El desempleo afecta a más de un millón de personas y se espera una reducción del PBI del 4,2% este año.

Una elección polarizada

Debido al carácter semi parlamentario del régimen político polaco, el presidente debe ser formalmente independiente del gobierno y goza de ciertas prerrogativas que pueden transformarlo en un contrapeso del primer minsitro. Por eso, la Unión Europea se jugó con todo a tratar de consagrar a Trzaskowski.

La participación electoral (68%), aun en el marco de la pandemia de Covid-19, fue la más alta desde la caída del régimen stalinista en 1989. El gobierno de Ley y Justicia, conducido por el primer ministro Mateusz Morawiecki, volcó todos sus recursos (entre ellos, el control de la mayoría de los medios de comunicación) para asegurar la reelección de su aliado Duda, ya que una derrota le hubiera impuesto un límite al accionar gubernamental: el presidente conserva el poder de veto sobre la sanción de nuevas leyes salvo que se reúna una mayoría especial del 60% en el parlamento.

Luego de la primera ronda electoral, en la que Duda se alzó con el 43% de los votos, la orientación de Ley y Justicia fue reforzar la polarización profundizando la campaña en contra de los derechos de las personas Lgbt (está en carpeta una reforma constitucional para impedir la adopción por parte de parejas del mismo género), así como alimentando el anti semitismo. Duda no se privó de acusar a Trzaskowski de ser el peón de un lobby judío internacional que buscaría apropiarse de Polonia, así como de ser un representante de los intereses alemanes. La Iglesia católica fue un pilar de la campaña de Duda en particular en las áreas rurales (bastión de Ley y Justicia), lo que incluyó manifestaciones públicas como las del obispo de Cracovia llamando a votar por Duda. Plataforma Cívica, por su parte, hizo demagogia con el respeto a las minorías y las libertades democráticas mientras ofrecía como propuesta favorecer inversiones extranjeras para sacar al campo polaco del subdesarrollo.

Esta polarización, según algunos análisis de los resultados, ha quedado reflejada en un triunfo masivo del gobierno en las áreas rurales y en las personas de mayor edad, mientras la oposición lo hace en los principales centros urbanos y entre la juventud.

Victoria de Trump, derrota de Merkel

Geopolíticamente, el devenir del escenario político polaco es importante en un escenario internacional dominado por la guerra comercial y por la tentativa imperialista de terminar de colonizar los ex estados obreros, fundamentalmente China y Rusia. Ley y Justicia ha buscado una mayor independencia del capital alemán (históricamente dominante en Europa oriental) mediante una alianza con los Estados Unidos lo que le ha valido el apoyo de Trump. Duda, de hecho, viajó a Washington la semana previa a la primera vuelta para celebrar una reunión con el presidente yanqui. En la misma, Trump anunció el traslado de parte de las tropas que EEUU tiene desplegadas en territorio germano a Polonia. Con esta decisión, por un lado, castiga a Alemania y por el otro refuerza la presión militar contra Rusia en la perspectiva de obtener mayores prerrogativas para la penetración del capital norteamericano. Al mismo tiempo, Trump logró frenar un gasoducto (Nord Stream 2) en avanzado estado de construcción que iba a unir Rusia y Alemania, a través del Mar Báltico, pasando cerca de las costas polacas.

El gobierno de Ley y Justicia, en tanto, impulsa la construcción de un gasoducto a través del Mar Báltico para poder importar gas desde Noruega, terminando con la dependencia de Rusia en materia energética y afectando de conjunto la exportación hacia Europa del gas ruso.

El resultado electoral es un golpe para el gobierno alemán de Angela Merkel, que jugó fuerte para desbancar al oficialismo de la presidencia. A la vez, el resultado alimenta la crisis política al interior de la UE que ha amenazado hipócritamente con sanciones contra el gobierno polaco por la violación al estado de derecho que supone su reforma judicial, así como por la persecución contra la población Lgbt. Sin embargo, el gobierno polaco cuenta con la sociedad del también reaccionario gobierno húngaro que utiliza su poder de veto (capacidad de todos los estados en los organismos de la UE) para impedir cualquier sanción. Por el contrario, Polonia es el país más beneficiado en el paquete europeo de reconstrucción económica dispuesto a raíz de la pandemia.

La clase obrera debe ponerse de pie

Los trabajadores no han intervenido como clase en este proceso político, careciendo de alternativas propias constituidas. Han ido a la rastra de dos campos enteramente patronales, aliados de una u otra potencia imperialista y contrarios a los intereses del proletariado.

Sectores obreros importantes, como los mineros de Silesia, o los trabajadores que migran a trabajar a Occidente se encuentran entre quienes más están sufriendo las consecuencias de la pandemia. Es necesario un programa de reivindicaciones frente al Covid-19 y el desarrollo de una alternativa política de los trabajadores.