19/02/1998 | 574

Por qué los yanquis preparan otra masacre

Sección escrita por Jorge Altamira

¿Por qué los yanquis se preparan para bombardear a Irak cuando, según lo reconoce The Wall Street Journal (5/2),»la eliminación de sus armas químicas y biológicas es, a todos los fines prácticos, imposible»?


¿Por qué, «cuando el gobierno ruso teme que un eventual ataque norteamericano contra plantas iraquíes de producción de armas químicas y bacteriológicas provoque una catástrofe ecológica» (La Nación, 15/2)? Un corresponsal de Página 12 (13/2) informa que el estallido de «un solo depósito iraquí de armas químicas de tamaño medio» es capaz de afectar a «las zonas orientales de Irak, el norte de Irán, el sur de Azerbaidján, el este de Turkmenistán, Tayikistán, Uzbeskistán y el norte de Afganistán». Esta posibilidad fue denunciada también por Clive Cookson, editor de la revista Science, en el Financial Times (12/2).


Del Caspio al Golfo


La respuesta a ese interrogante se encuentra en varios planos. Irak es dueña de la segunda reserva mundial comprobada de petróleo después de Arabia Saudita. Las sanciones internacionales sólo le permiten producir el equivalente a dos mil millones de dólares anuales, mucho menos que la marginal Argentina, que deben ser usados en la importación de medicamentos, bajo control de la ONU, o sea los yanquis. La posibilidad de que el petróleo iraquí volviese al mercado mundial al margen de los monopolios norteamericanos asestaría un golpe descomunal a la influencia del imperialismo yanqui en Medio Oriente.


El área estratégica del petróleo, sin embargo, se ha ampliado en los últimos diez años hacia el Mar Caspio, cuyas naciones vecinas son objeto de una intensa penetración de los monopolios internacionales, como consecuencia de la privatización de la ex URSS. La salida de ese petróleo exige rutas seguras, pero los oleoductos correspondientes deberán pasar, obligadamente, por naciones como Irán, Turquía o Rusia. Una pérdida de influencia en el golfo sería fatal para los yanquis en el juego de presiones de toda la región. Se trata de un asunto que inquieta enormemente al imperialismo norteamericano desde que perdió el control de Irán a partir de la caída del sha (1979).


Los franceses y los rusos ya han hecho inversiones en Irak para reconstruir su estructura petrolera, con la vista puesta en el levantamiento de las sanciones internacionales. Pero Estados Unidos ha dejado claro que no aceptará levantarlas hasta un futuro indefinido, no importa cuándo conceda Irak en materia de inspección de sus supuestos arsenales. La propuesta de aumentar la cuota de exportación de petróleo de Irak, para que pueda hacer frente a sus enormes necesidades de medicamentos y alimentos, exige que todo ese comercio tenga lugar bajo el control de la ONU, o sea Estados Unidos. La política de la ONU-Estados Unidos condena a Irak a transformarse en una nación de harapientos.


La cuestión palestina


El otro asunto que lleva a la masacre que preparan los yanquis es su completo fracaso para poner en vigencia los‘acuerdos de paz’ en Palestina. El gobierno sionista prosigue en forma implacable con la colonización del territorio adjudicado por esos acuerdos a la Autoridad Palestina. El agravamiento de la crisis política ha reducido a la nada las expectativas de un renacimiento económico en los territorios ocupados, lo que ha agravado brutalmente la miseria social y, en consecuencia, la posibilidad de una nueva intifada. Clinton ha sido impotente para imponer la política de‘paz’ a Netanyahu, porque la burguesía norteamericana se encuentra dividida sobre la política oficial. Se ha atribuido el‘sexgate’ de Clinton a una maniobra para paralizar su política en Palestina.


Una ‘demostración de fuerza’ contra Irak, es decir una masacre, serviría como elemento de presión para que los palestinos y las naciones árabes procedan a dar mayores concesiones a Israel con vistas a un ‘acuerdo de paz’. Una ruptura formal de los ‘acuerdos de Oslo’ produciría un nivel de inestabilidad política que obstaculizaría el conjunto de los planes yanquis desde la Rusia musulmana hasta el Mediterráneo.


Es que el ‘teatro’ que va del Golfo al Mar Caspio se relaciona directamente con la cuestión de la restauración capitalista en la ex URSS, en particular con el hecho de que la penetración petrolera ocupa un lugar decisivo en ese proceso de restauración. Las ‘maffias’ bancarias y financieras de Rusia dependen al centavo de la entrega de las materias primas, principalmente el gas y el petróleo.


La crisis asiática


La crisis financiera y económica en el Sudeste de Asia se ha convertido ya en una crisis política internacional. Nada menos que en un país de trescientos millones de personas, como Indonesia, la burguesía internacional dice que la única salida pasa por un golpe militar contra Suharto. La tensión crece en toda la región, como lo demuestra la inminencia de huelgas generales en Corea, las sublevaciones en la propia Indonesia y los crecientes choques entre las masas y la policía en China. Los Estados Unidos imperialistas se han convertido en el único factor de cohesión política internacional del capitalismo. Un desenlace adverso de la crisis iraquí asestaría un golpe serio a las posibilidades de salida de la crisis del Sudeste asiático.


Son todos estos desafíos a la hegemonía del imperialismo y del propio capitalismo los que refleja un reciente editorial del ‘progresista’ The New York Times (7/2) ante la advertencia de Yeltsin de que un ataque a Irak podría provocar una tercera guerra mundial. Califica al ruso poco menos que de alcahuete por haber señalado los peligros de que se desparramen sustancias mortíferas como consecuencia de los bombardeos y le advierte sobre una «confrontación». Los yanquis exigen la capitulación de las potencias con intereses disidentes y las amenaza a ellas mismas con un gran choque político.


Adónde va el imperialismo yanqui


El diario Le Monde (4/2) ha tenido la audacia de caracterizar que «Bill Clinton se encuentra en una situación más peligrosa que Saddam Hussein». Para el vocero francés, es nula la posibilidad de que el gobierno de Irak admita las inspecciones luego de haber sido sometido a los bombardeos, lo que reduciría toda la operación a un objetivo político vacuo de «castigo». Pero a la par de demostrar una completa impotencia para conseguir objetivos políticos, la acción yanqui removería toda la crisis explosiva del Medio Oriente. El diario, sin embargo, no le ve opciones a Clinton, porque»la cultura política» que lo rodea «ha hecho de la oposición a Saddam Hussein la prueba del vigor de los Estados Unidos en política extranjera».


Esto explica que muchos imperialistas exijan la invasión de Irak para derrocar a Saddam Hussein. Pero la operación exigiría 500.000 soldados y una larga ocupación. Por sobre todo, esto plantearía qué hacer con Irak mismo, pues hay quien propone desintegrarla en beneficio de una nación kurda y de la absorción del resto del territorio por sus vecinos. Los bombardeos que se prevén podrían ser una primera etapa en esa dirección. Para esto, sin embargo, la situación mundial debería cambiar drásticamente en favor del imperialismo; de otro modo, se convertiría en una aventura irremediable para el imperialismo mundial.


El imperialismo yanqui necesita que sus rivales imperialistas (Francia, Rusia, Alemania) fuercen una capitulación de Irak; quiere que hagan de ‘policías buenos’. Para esto no ha vacilado en amenazar con un retiro de tropas en Bosnia y hasta en boicotear el establecimiento de la moneda única europea.


Pero la nación iraquí no puede sobrevivir con las sanciones, ni la palestina con la ocupación sionista, ni los trabajadores indonesios, coreanos y chinos con los despidos masivos y la hiperinflación, ni el conjunto de los estados con una situación de crisis social creciente, impasse económica y completa incapacidad política de sus gobiernos.


La masacre que anuncia el imperialismo mundial demostrará el poder de sus armas, pero pondrá más al desnudo todavía su incompatibilidad con los intereses más elementales de las masas del mundo.

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