Internacionales
14/2/2026
Portugal: las elecciones presidenciales y la lucha contra la reforma laboral

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Antonio José Seguro, nuevo presidente portugués
La segunda vuelta de las elecciones presidenciales portuguesas consagró como nuevo mandatario a Antonio José Seguro, un dirigente del Partido Socialista (PS), quien logró casi el 67% de los votos, frente al 33% del ultraderechista André Ventura, de Chega (“basta”, en portugués).
La derecha tradicional y los liberales, que quedaron afuera del ballotage, no dieron una indicación de voto para la segunda ronda, aunque algunos de sus referentes llamaron a votar por Seguro. El Bloco de Esquerda y el Partido Comunista, que sumaron el 2,1% y el 1,6% de los votos en el primer turno, respectivamente, llamaron también a votar por el PS.
Por más que haya concentrado el voto contra la ultraderecha, Seguro y el PS no son un canal para desenvolver los intereses de la clase trabajadora. Seguro prometió durante la campaña cooperar con el gobierno derechista del primer ministro Luis Montenegro, que impulsa una reforma laboral regresiva y copia el discurso antimigrante de Chega.
La reforma laboral es el gran tema que está en discusión actualmente en Portugal. El proyecto del gobierno de Montenegro –como el de Milei en Argentina- eleva la jornada laboral, precariza las condiciones de trabajo y limita el derecho a huelga. Dado que el partido de Montenegro no cuenta con mayoría absoluta en el parlamento, depende del apoyo de otras bancadas para conseguir la aprobación del texto.
El jueves 11 de diciembre, más de tres millones de trabajadores se sumaron al paro conjunto de la UGT y la CGTP, las dos principales centrales sindicales, y hubo una movilización multitudinaria en Lisboa en rechazo a la reforma laboral. Para este 28 de febrero, la CGTP convoca una nueva movilización.
Seguro –que en su nuevo rol como presidente está en condiciones de vetar la norma, o derivarla al Tribunal Constitucional- reclama una reforma consensuada con las direcciones sindicales, mientras Mario Mourao, secretario general de la UGT, sostuvo que “las negociaciones deben acercar posiciones y debe haber concesiones por ambas partes”. En Argentina ya vivimos la trampa de las negociaciones encaradas por los gobernadores peronistas y la CGT en torno a la reforma laboral, que condujeron a su aprobación en el Senado.
El masivo paro general de diciembre marca otro camino. Un plan de lucha y la huelga general pueden quebrar el proyecto antiobrero. Una intervención masiva de la clase trabajadora en las calles sería, también, el mejor antídoto contra la ultraderecha de Chega.



