SALUD MENTAL Y PANDEMIA

Preocupante informe de Unicef sobre salud mental en niños y adolescentes

Uno de cada siete padece trastornos mentales diagnosticados. En Argentina, la situación es más crítica que el promedio global.

El avance preliminar del Informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 2021, elaborado por Unicef y centrado este año en salud mental, arroja resultados de alerta en torno al incremento del padecimiento. Se trata del adelanto (a publicar en noviembre) de un extenso relevamiento realizado entre 2019 -tras la primera ola de la pandemia- y el primer semestre de este año.

Según el reporte, el 13% de los niños y adolescentes de entre 10 y 19 años a nivel global ha sido diagnosticado con un trastorno de salud mental, según las categorizaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En América Latina, esa cifra se encuentra por encima del promedio mundial. Mientras que, en Argentina, trepa al 15,1%. Esto equivale a decir que 1.064.820 niños y adolescentes de nuestro país padecen trastornos de salud mental diagnosticados.

Al relevar los trastornos más comunes, el informe preliminar arroja que el 40% se asocia a ansiedad o depresión. En nuestro subcontinente, alcanza el 47,7% y, en niñas, se eleva al 68% de los trastornos más frecuentes.

Los datos preliminares de Unicef, además, relevan los números en torno al suicidio en esta franja poblacional. Cada año mueren 45.000 adolescentes, es decir, una persona cada once minutos. En América Latina, el suicidio es la tercera causa de muerte en adolescentes entre 15 y 19 años.

Resultados adicionales

Pero el informe también reporta otra faceta. En una investigación conexa en 21 países, sobre jóvenes de 15 a 24 años, se aborda la temática de aquellos que, sin alcanzar un trastorno epidemiológico, manifiestan un malestar psicosocial. Esto significa que se ven perturbados en su vida, su salud y sus perspectivas de futuro. Aquí, el sector afectado representa el 19%.

Nuestro país fue uno de los evaluados en este estudio. Argentina se ubica en la onceava posición al inquirir entre los jóvenes que dicen sentirse deprimidos a menudo o con poco interés en realizar actividades.

El estudio de Unicef también señala qué ocurre con el gasto gubernamental en salud mental. En este tópico, el promedio mundial es apenas del 2,1% del gasto total en salud, con una brecha significativa según los niveles de ingreso de los países.

Estos resultados no pueden achacarse exclusivamente a la emergencia del Covid. El resumen provisional indica que “incluso si no hubiera una pandemia, la angustia psicosocial y la mala salud mental afligen a un número excesivo de niños (…) De hecho, la pandemia de Covid-19 no ha hecho más que mostrar la punta del iceberg de los problemas de salud mental”.

La responsabilidad de los gobiernos y el imperialismo

Estos resultados preliminares del informe anual de Unicef son elocuentes en torno a la brutal crisis en salud mental. La gravedad de la situación se enfatiza al considerar que se trata de un relevamiento organizado por una agencia de las Naciones Unidas, que de ninguna manera tiene por objetivo el cuestionamiento del orden social vigente. Es decir: el cuadro real puede ser aún peor.

Por caso, el informe preliminar reseña situaciones traumáticas o violentas que, de vivenciarse durante la infancia o adolescencia, son señaladas por investigaciones como asociadas al desarrollo posterior de trastornos en salud mental: desnutrición, desplazamientos y problemas habitacionales, violencia social, abusos, entre otras. También, al recrudecimiento de todos los indicadores negativos en los países más pobres.

Sin embargo, el documento absuelve a los gobiernos y, más en general, a la rapiña imperialista, de su responsabilidad en sumir a la inmensa mayoría de la población mundial en las condiciones socioeconómicas que acentúan estos padecimientos.

No hay ninguna mención a la responsabilidad en guerras y agresiones imperialistas, a la situación de los refugiados y migrantes, ni a la crisis económica y las tasas récord de pobreza y desocupación, ni tampoco al colapso ambiental o la violencia de género. En su lugar, solo se prescriben políticas de mayor compromiso con el área.

En Argentina, a pesar de que la ministra de Salud reconoció la existencia de “consecuencias psíquicas” tras la pandemia, no se tomó ninguna medida efectiva en torno a la salud mental en todo el territorio nacional. Tampoco en los distritos gobernados por “opositores”.

El Partido Obrero ha presentado un proyecto de Plan de Salud Mental para la Ciudad de Buenos Aires, asociado a una campaña integral, elaborado por un equipo de profesionales del área, incluyendo referentes como Ángel Barraco e Ileana Celotto. Gabriel Solano, candidato del Frente de Izquierda Unidad, ha sido el único en toda la contienda electoral que ha puntualizado que la salud mental es esencial.

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