Programa del Labor Party

Ratificado por la Convención fundacional del Labor Party, 6 al 9 de junio de 1996

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• Garantizar a todos un empleo con un salario que les permita vivir.

• Dos meses de indemnización por cada año de servicio para los trabajadores despedidos.

• Restaurar los derechos de los trabajadores a organizarse, a la negociación y a la huelga.

• Terminar con la intolerancia: la ofensa contra uno es una ofensa contra todos.

• Garantizar el acceso universal a un servicio de salud de calidad.

• Más tiempo libre para la familia y la comunidad.

• Protección de nuestras familias.

• Asegurar a todos el acceso a una educación pública de calidad.

• Parar los abusos  de las corporaciones  contra los gremios.

• Terminar con el bienestar social de las corporaciones tal como lo conocemos.

• Hacer que los ricos paguen su justa parte de los impuestos.

• Revitalizar el sector público.

• Terminar con la dominación de las corporaciones sobre las elecciones.

• Construir un justo movimiento de transición para proteger los empleos y el medio ambiente.

• Inspectores obreros para reforzar las regulaciones de seguridad y salud.

• Recuperar el control del diseño y la tecnología de los talleres y fábricas.

Introducción

Somos la gente que construye y mantiene a la nación, pero que raramente goza de los frutos de su trabajo. Somos los empleados y los desempleados. Somos la gente que hace funcionar al país, pero cuya opinión no cuenta en su manejo.

Nos hemos reunido para crear este Labor Party, para defender nuestros intereses y aspiraciones de la voracidad de los intereses de las corporaciones multinacionales. Décadas de concesiones a las corporaciones por parte de ambos partidos políticos no han producido la economía de pleno empleo que nos han prometido. En realidad, las disparidades de ingresos y riquezas se han ampliado hasta extremos vergonzosos. Ofrecemos una visión alternativa de una sociedad justa que valoriza a los trabajadores, sus familias y comunidades.

Nosotros, los miembros de este Labor Party, nos vemos a nosotros mismos como los portadores del sueño americano de oportunidad, honestidad y justicia.

En nuestro sueño americano, tenemos el derecho:

• a un trabajo pagado decentemente y un lugar decente para vivir.

• a unirnos libremente a un sindicato sin temor de ser despedidos o represaliados.

• a hacer huelga sin miedo a perder nuestro trabajo.

• a no ser discriminados a causa de nuestra raza, género, origen étnico, discapacidad, origen nacional u orientación sexual, ni en nuestros empleos ni en nuestras comunidades.

• a una educación pública gratuita y de calidad para nosotros y para nuestros hijos.

• al acceso universal a un servicio de salud de calidad, amplio, financiado públicamente para todos los residentes.

• a un retiro con un decente nivel de vida después de una vida de trabajo.

• a una calidad de vida en nuestras comunidades mejorada por un sector público con pleno financiamiento.

Los partidos Republicano y Demócrata sirven a los intereses de las corporaciones que los financian.

• nos oponemos al poder de las corporaciones, que debilita las instituciones democráticas y al gobierno.

• nos oponemos a los políticos y partidos de las corporaciones que proveen miles de millones en reducciones impositivas a las corporaciones y subsidios a los ricos, vendiéndose al mejor postor.

• rechazamos la falsa opción entre empleo y medio ambiente. No seremos tomados como rehenes por los contaminadores de las corporaciones que envenenan nuestros trabajos y nuestras comunidades.

Rechazamos la redistribución de miles de millones de dólares de riqueza de los pobres y los trabajadores hacia los ricos.

Y rechazamos a todo oportunista que juega la carta de la raza, el género o de los inmigrantes para impedirnos satisfacer nuestras necesidades, y las necesidades de nuestras familias y comunidades.

Nuestro Labor Party comprende que nuestra lucha por la democracia nos enfrenta con la elite corporativa que luchará duramente para retener sus poderes y privilegios.

Esta es la lucha de nuestra generación. El futuro de nuestros hijos y de sus hijos está en juego. Es una lucha que no podemos permitirnos perder.