11/12/2003 | 829

Que Batlle y el parlamento privatizador se vayan ahora

¡y que gobierne la mayoría!

El resultado del referéndum no deja lugar a dudas: más del 62% ha repudiado no sólo la ley de Ancap, sino además al gobierno de Batlle y al Parlamento que votó la privatización.


Días antes del plebiscito, la consultora Peoples & Tendencies afirmaba que «para un 58% de la población [Batlle] ‘ya tuvo su oportunidad y la desaprovechó, (por lo cual) debe retirarse ya’» (La República, 3/12). Si algo ha quedado claro el domingo, es que esta consultora se quedó corta. La papeleta celeste del «No» apenas recogió 608.129 votos, es decir, no llegó al 25% de los habilitados para votar… ¡menos que las firmas requeridas para convocar al referéndum!


Estamos ante el gobierno de la minoría, es decir, la negación de la democracia política y la soberanía popular. La única conclusión democrática es que el gobierno de Batlle debe irse ahora, y que debe convocarse en un plazo de 90 días a una Asamblea Constituyente que se haga cargo del poder.


Estamos ante el gobierno de la minoría: la minoría de banqueros, grandes capitalistas y latifundistas que ha conducido al pueblo a la miseria más absoluta, y ha expropiado los ahorros de las capas medias. El gobierno del Fondo Monetario Internacional.


Para el presidente del Encuentro Progresista, Tabaré Vázquez, la conclusión del referéndum es la conformación de una «comisión legislativa multipartidaria»… «para avanzar en el diseño de un proyecto de política energética de consenso». Se trataría de una «comisión legislativa» conformada por el país que ya fue, por el gobierno y los parlamentarios que no son representativos del pueblo, sino del pasado.


El pueblo ya se ha pronunciado. Que los dirigentes del Encuentro Progresista-Frente Amplio respeten el mandato popular, y convoquen a la movilización de los trabajadores del campo y la ciudad, para que Batlle, Sanguinetti y Lacalle se vayan ahora, y para que gobierne la mayoría a través de una Asamblea Constituyente, que no sólo determine la «política energética» sino que además rompa con el FMI, decrete el no pago de la deuda externa, anule todas las privatizaciones, aumente los salarios y jubilaciones, y asegure trabajo para todos o un subsidio estatal a todos los desempleados.

También te puede interesar:

La cumbre del bloque vuelve a expresar el dislocamiento regional, producto de la inserción colonial en un mercado mundial dominado por la guerra comercial.
A 30 años de la firma del Tratado de Asunción.
Menem y la resistencia obrera a las privatizaciones.