Internacionales
8/7/2026
Qué implica la disolución del comité de gobierno de Gaza por parte de Hamas

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Como parte de los acuerdos establecidos en octubre de 2025, Hamas anunció esta semana la disolución del comité de emergencia que gobierna la Franja de Gaza para permitir su reemplazo por el Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG). Este organismo debe asumir, según los acuerdos, el control de la administración y los servicios públicos en el territorio costero. Hamas sólo dejará en funciones personal técnico con el objetivo de evitar un “vacío administrativo” en la transición.
El CNAG está liderado por Ali Shaath, un viejo funcionario de la Autoridad Palestina, y por miembros de los gobiernos de Turquía, Arabia Saudita y otros Estados de la región. Sus integrantes fueron aceptados por Hamas. Hasta aquí, sin embargo, Israel ha impedido el ingreso del CNAG a Gaza y afirma que no fue consultado sobre sus miembros. Además, calificó el anuncio de Hamas como una maniobra para no desarmarse y mantenerse en el poder.
Si se echa un vistazo al proceso iniciado en octubre de 2025, sin embargo, surge con mucha nitidez que -pese a que los acuerdos toman como base el plan colonial de 20 puntos de Trump- el principal incumplidor de los compromisos es Israel. Pese a la entrada en vigor de un cese al fuego, que era la primera fase del proceso (junto al intercambio de los rehenes por presos palestinos), Israel asesinó a más de 1.000 gazatíes desde octubre pasado. Al mismo tiempo, Israel avanzó más allá de la “línea amarilla” a la que debía replegarse: a fines de mayo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, admitió que sus tropas ocupaban el 60 por ciento de Gaza y que había dado la indicación de avanzar a un 70 por ciento. El otro punto en que el Estado sionista se mantiene en infracción es el sostenimiento del bloqueo, puesto que, pese a su alivio parcial, aún se impide el ingreso de la ayuda humanitaria necesaria al territorio costero. Hasta secuestró, en aguas internacionales, a la flotilla Sumud que intentaba llevar ayuda a los palestinos.
Este panorama arroja, en pocas palabras, la continuidad del genocidio. Mientras incumple los puntos más básicos del acuerdo, Israel exige el desarme de Hamas y las otras organizaciones de la resistencia palestina, algo a lo que estas, por cierto, nunca se comprometieron, pese a que figura en el plan colonial de 20 puntos de Trump. De acuerdo al plan del magnate, aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU, una fuerza multinacional debe instalarse en Gaza en reemplazo de Israel y de las organizaciones armadas palestinas. Esa fuerza multinacional, por el momento, sólo figura en los papeles.
Trump sí avanzó, en cambio, en el establecimiento de la Junta de Paz, lanzada en enero, órgano colonial donde se reserva derecho a veto y en el que se apuntaron, por ahora, los Estados árabes y algunos aliados yanquis, como el gobierno de Milei. Esa junta estará al frente de la reconstrucción del territorio costero, una oportunidad de desarrollo de negocios capitalistas sobre la base de una Gaza reducida a escombros por los bombardeos sionistas.
La disolución del comité de gobierno por parte de Hamas marca un paso adelante en el plan por transformar a Gaza en un protectorado. Esto obedece, en gran medida, al rol colaboracionista con el imperialismo jugado por la Autoridad Palestina y los regímenes árabes. Han arrinconado y ejercido máxima presión sobre la resistencia palestina que viene maniobrando como puede para impedir que la desarticulen. Hasta el momento, Trump y sus aliados no han logrado el desarme de Hamas y poner en pie una fuerza mutinacional. Se trata de una pulseada que no está resuelta.
El Plan de Paz está lejos de una estabilización de la Franja, y de Palestina en general. Está llamado a transitar por un campo minado, con mas razón luego de la derrota que Trump sufrió en la guerra con Irán.
La continuidad de los ataques de Israel en Gaza no puede separarse de la multiplicación de los asentamientos coloniales en Cisjordania, la ocupación del sur del Líbano y la reciente guerra contra Irán. Todo aquello es el resultado del proyecto sionista de un “Gran Israel”.
Ante esta situación, planteamos: no al genocidio del pueblo palestino, no a la junta colonial de Trump, por la derrota del sionismo y el imperialismo, por una Palestina única, laica y socialista y por una federación socialista de pueblos de Medio Oriente.

