27/08/2015 | 1378

Qué resuelven las elecciones anticipadas en Grecia


La convocatoria a nuevas elecciones en Grecia no implica una salida a una crisis política severa. El entusiasmo inicial del ‘establishment' europeo, que descontaba una victoria absoluta de Syriza, ha entrado en cono de sombra con las primeras encuestas que lo muestran distante de la posibilidad de conseguir una mayoría absoluta. La formación de un gobierno de coalición con los partidos que votaron el Sí en el referendo del 5 de julio pasado, podría asestar un golpe mortal a Syriza -que ya ha sufrido la escisión de la tendencia Plataforma de Izquierda, pero que, además, ha generado otra corriente a su interior, ‘el bloque de los 53', que ha tomado distancia de la clique que rodea al primer ministro renunciante, Alexis Tsipras. A Plataforma de Izquierda las encuestas le acreditan una intención de voto inferior a los dos dígitos.


 


Es obvio que los disidentes de izquierda se han acordado muy tarde de romper con Syriza. Recordemos que Syriza llegó al gobierno en coalición con los Independientes Griegos, una fracción política de derecha, ligada al clero ortodoxo y a la jefatura militar. Aún después de la ruptura, el jefe de Plataforma, Stathis Kouvelakis, defiende el mantenimiento de las exenciones impositivas a la Iglesia (entrevista con SebastianBudgen, el director de la revista Historical Materialism). Plataforma no llevó adelante ninguna acción contra los planes de rescate que Siryza y el ex ministro Varoufakis, estuvieron negociando desde el comienzo del mandato de gobierno. La capitulación no es de hoy, ha sido la línea todo el tiempo. En la misma entrevista, Kouvelakis relata cómo ya en plena entrega incondicional de Syriza al Eurogrupo, varios diputados de Plataforma evitaron votar No al plan de rescate, para no precipitar la caída del gobierno. Pues bien, de esa caída se encargó el propio Tsipras, que tomó la iniciativa que no tuvo el coraje de tomar Plataforma, al renunciar para precipitar elecciones anticipadas.


 


Plataforma de Izquierda, rebautizada Unidad Popular, esgrime un programa contra el ajuste y convoca a formar comités populares, algo que había evitado todo el tiempo hasta ahora. Se trata de un frente de diferentes tendencias, armado a las apuradas, lo que impide que se considere a ese programa otra cosa que una improvisación. Dice textualmente que prevé «una política de transición en la perspectiva del socialismo del siglo XXI», es decir un chavismo a la griega, aunque sin los precios del petróleo que beneficiaron por un largo periodo la experiencia bolivariana. Plantea volver al programa original de Syriza, pero lo impugna al plantear la salida de la zona euro y el retorno a la moneda histórica nacional, el dracma, porque esto era precisamente lo que la Syriza ‘original’ rechazaba por completo. El socialismo del siglo XXI representa una forma de dominación política en el marco del Estado burgués, no es capaz entonces de hacer frente a la desorganización económica de un retorno a la dracma -como tampoco lo logró el chavismo cuando imprimió ‘el bolívar fuerte' en reemplazo del viejo bolívar.


 


Créase o no, hay analistas progresistas que sostienen que la imposición del plan del Eurogrupo a Grecia es una victoria de Syriza, que habría conseguido así ampliar la autonomía política de Grecia.


 


Destacan que Grecia, de prosperar las promesas de extender los plazos de pago de su deuda externa hasta 2075, tendría vencimientos anuales mínimos. El plan de rescate, en realidad, ha sustituido a todos los órganos de gobierno de Grecia en la toma de decisiones políticas. Ha confiscado la totalidad de los activos públicos para destinarlos a la venta, incluidos los bancos. En este caso no prevé la intangibilidad de los depósitos, que no se podrán devolver porque los activos de los bancos son, en un 50%, definitivamente incobrables. El Banco Central de Europa toma a su cargo al Banco Nacional de Grecia. Aumentan los impuestos al consumo, se han privatizado la electricidad y los aeropuertos y se ha liquidado enteramente la legislación laboral. Los observadores aseguran que en poco tiempo recomenzarán los cortes de luz ante el aumento de las tarifas y los desalojos de quienes no pueden levantar sus hipotecas o pagar los alquileres.


 


A la luz de la fuga de capitales que caracteriza a todos los países emergentes y a la propia Europa, como lo muestra la espectacular devaluación del euro, es claro que esta agresión colosal a Grecia no lleva en sí ninguna perspectiva de recuperación. Es necesario realizar un balance de la actuación que han tenido todas las fuerzas en presencia desde el inicio de la crisis, en 2010, para desarrollar las condiciones subjetivas para construir un fuerte partido revolucionario.

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