Internacionales
31/7/2003|811
Rebelión de soldados en Filipinas
27 de julio de 2003
Los soldados y los oficiales de baja graduación, de teniente coronel para abajo, tomaron el centro Ayala en Makati, el corazón del distrito de negocios en la capital del país, Manila. Los soldados plantearon una lista de agravios, acusando al gobierno de la presidente Gloria Macapagal Arroyo de:
• corrupción;
• contrabando de armas;
• complotar para declarar la ley marcial en agosto;
• plantar las bombas "terroristas" en Davao con el objeto de obtener ayuda militar norteamericana;
• forzar a los soldados rasos a realizar bombardeos terroristas en la islas del sur de Mindanao para acusar al Frente Moro Islámico de Liberación como "terrorista";
• bajos salarios y masivos diferenciales salariales entre los militares.
El PMP declara que las acusaciones de esos soldados son legítimas y deben ser escuchadas. Reclamamos también que los cargos contra el gobierno sean investigados apropiadamente.
Las acusaciones muestran que los verdaderos terroristas son el régimen de Gloria Macapagal Arroyo y su banda de respaldos imperialistas en el gobierno de Bush.
El 28 de julio marca la apertura del Congreso filipino después del período de receso, fecha en que la presidente Arroyo debe dar su discurso sobre el estado de la nación. La presidente Arroyo debe responder estos cargos en su discurso ante el Congreso.
Las organizaciones populares de masas están convocando a una movilización general de sus fuerzas alrededor del Congreso para el día de mañana. Estas movilizaciones continuarán al día siguiente.
La sesión del Congreso debe abrirse para permitir la entrada de las organizaciones populares y deliberar sobre las acusaciones y la crisis social y política que enfrenta el país.
También escuchamos informes de que el gobierno de Bush advirtió a los soldados acerca de sus acciones, amenazando con intervenir. También escuchamos informes de que el gobierno australiano puede usar como excusa que el personal de su embajada se encuentra en el área acordonada por los soldados como pretexto para alguna forma de intervención.
Advertimos contra cualquier forma de escalada de intervención imperialista. Les corresponde a los obreros y campesinos de Filipinas, junto a sus compañeros soldados rasos oprimidos y explotados, dar una salida a los problemas creados por un gobierno que se ha postrado ante los intereses imperialistas. El régimen de Arroyo y sus respaldos imperialistas son los responsables por la crisis económica y social que agrava los sufrimientos del pueblo.
La única vía a través de la cual pueden ser resueltos los problemas sociales y económicos del pueblo es mediante un genuino poder popular que ponga al pueblo y a sus organizaciones de masas en la dirección del país.

