25/04/2019

Saludos del Grupo de Militantes por un Partido Obrero (Chile) al XXVI Congreso del Partido Obrero

Por Vitoco La Rosa por el Grupo de Militantes por un Partido Obrero – Chile

Enviamos un caluroso saludo a toda la militancia revolucionaria del Partido Obrero que se encuentra hoy delibrando en su XXVI Congreso. Les escribimos desde un Chile que atraviesa por la etapa más aguda de una crisis económica, política y social que se extiende desde finales del 2013 y que no muestra signos de una recuperación favorable para las masas laboriosas del país. El dinamismo económico de las dos décadas que precedieron a la aplicación de las políticas “neoliberales” bajo la dictadura de Pinochet – y por el cual Chile fue puesto como un “ejemplo de progreso” para toda la región – se han esfumado. Hoy podemos ver con toda claridad como las fuentes del “éxito chileno” contenían las semillas de la actual crisis.


Los tratados de libre comercio que los diferentes gobiernos post dictadura establecieron de forma compulsiva con las principales economías del globo– tanto de derecha como de la ex Concertación – abrieron de forma escandalosa en la económica nacional, atrajeron inversiones extranjeras hacia la explotación de recursos naturales y en nuevos servicios privatizados, pero a la vez, profundizaron el carácter rentista de la economía del país, masificaron los trabajos de baja calificación, altamente y llevaron al extremos la explotación de las y los trabajadores, quien hoy viven en una situación de endeudamiento insostenible. Esta situación se ha agravado en momentos en que la destrucción de la ya débil industria nacional se profundiza con los recientes cierres de fábricas como Maesk, Calzados Albano, Guante, entre otros, que han significado miles de despidos, los cuales han sido absorbidos, en parte, por formas más precarias de trabajo ligadas a la “nueva economía de plataformas”.


El capitalismo chileno ya ha llegado a sus límites,  su fecha de vencimiento ya ha caducado, y todas las reformas reaccionarias que intenta aplicar el actual gobierno de Piñera solo significaran más penurias, miseria y postergaciones para los trabajadores llevando la opresión y la explotación a un nivel superior. Piñera, en momentos en que toda la institucionalidad política, militar y los partidos tradicionales están enredados en diferentes casos de corrupción, cuando el rechazo popular a su gobierno no para de crecer, se cuadra con el capital financiero internacional perfilando una salida capitalista a la crisis. Plantea sacar adelante una reforma tributaria que pretender rebajar los impuestos a los grandes capitalistas con la excusa de “potenciar la inversión”, una reforma previsional de defensa de las AFP que día a día viven a costa del robo del salario obrero, una reforma laboral que busca clausurar de forma definitiva el derecho a huelga de los sindicatos y una batería de medidas represivas con las que se prepara para atacar los alzamientos populares que se avecinan al ritmo del avance la crisis capitalista mundial. En el momento en que se escriben estas líneas, se encuentran tomados diferentes liceos en Santiago en repudio a la ley de “aula segura” que tiene como objetivo perseguir, aislar y reprimir a los estudiantes que luchan contra la destrucción de la educación pública.


Que las medidas antiobreras de Piñera avancen en el parlamento, solo será posible si los partidos de la ex Concertación le entregan los votos, como lo hicieron ayer con la aprobación del TTP-11 que no solo plantea rebajar de forma considerable los aranceles comerciales de importación a los países miembros – principalmente China – sino que además busca ampliar reglas de libre comercio más allá de la agricultura y los servicios, incorporando la economía digital, adoptando protecciones más fuertes para la propiedad intelectual y pasando por encima de las leyes de los Estados mismo. Es en este sentido que se orientó la reciente vista del secretario de Estado, Mike Pompeo, quien junto con felicitar a Piñera por su “destacada participación” su apoyo al golpismo de Trump del pueblo de Venezuela, vino a poner presión al representante de la burguesía chilena sobre las consecuencias de llevar adelante una mayor inversión de la burocracia china en el país, planteado que “cuando las dificultades se provoquen, sepan que Estados Unidos estará detrás de Sudamérica”. Hoy Chile se encuentra en medio de la guerra comercial, donde los imperios se pelean como aves de rapiña la posibilidad de acrecentar sus tasas de ganancias a costa de mayores sufrimientos para los trabajadores chilenos.


Es en este cuadro que tanto la ex Concertación como los partidos del Frente Amplio se han mostrado como obstáculo para el avance de la lucha popular que pueda significar una salida beneficiosa para las masas explotadas. La ex concertación y el PC han entrado en crisis desde el momento en que perdieron la capacidad de colocarse como un dique de contención a las luchas populares y el FA se han limitado a llevar adelante una actividad parlamentaria de corte liberal y democratizante muy limitada, donde después de que el gobierno avanza con los votos de la centroizquierda, solo se deshacen en lamentos, sin hacer ni un llamado a la acción a las miles de luchadoras y luchadores que han sido protagonistas de grandes movilizaciones a lo largo de todo el país en los últimos años. Juntos operan como un factor de derrota y frustración para la clase obrera.


Es en este cuadro de situación, es urgente que la izquierda revolucionaria luche por promover un plan de acción en el marco de una deliberación estratégica en los términos de la revolución proletaria. Para que la clase obrera irrumpa en el escenario política, como un factor consiente e independiente, es central la batalla por la delimitación política de todas las formas de colaboración de clases, basada en la iniciativa por recuperar las organizaciones obreras, de las mujeres que han dado grandes luchas en los últimos años y de la juventud sobre la base de una alternativa de política obrera y socialista. En Chile ya se inauguró una nueva etapa política, donde el agotamiento de la experiencia concertacionista abrió un campo de acción para la construcción de un partido político propio de la clase obrera.


Reiteramos una vez más el saludo fraterno y combativo a todo los compañeros y las compañeras que asisten a este XXVI Congreso, sepan ustedes que hay compañeras y compañeros al otro lado de la cordillera empeñados en la lucha por sacar adelante las tareas incumplidas por la Revolución de Octubre, por la vasta tradición de luchas obreras que se han gestado en nuestro país, las que están más vigentes que nunca por la evidente maduración de la decadencias capitalista. Sepan que no descansaremos hasta alcanzar la victoria, hasta alcanzar un gobierno de los trabajadores y comenzar a sentar las bases socialistas que avancen hacia una sociedad superadora de la barbarie que vivimos.


¡Por la unidad revolucionaria de América Latina y el Caribe en la lucha por el socialismo!

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