Se quebró la ‘convertibilidad’ en Tailandia

Después de repetir durante meses que “no devaluaremos”, el gobierno tailandés abandonó finalmente la ‘atadura’ de la moneda nacional, el bath, al dólar: el resultado fue una devaluación del 20% en apenas unas pocas horas.


El gobierno tailandés no pudo soportar la embestida especulativa contra su moneda encabezada por los Fondos manejados por George Soros —el mismo que se ha convertido en los últimos tiempos en el mayor inversor inmobiliario en la Argentina— y grandes bancos internacionales como el Citibank, J. P. Morgan y Goldman Sachs, a pesar de haber dilapidado casi 10.000 millones de dólares (la cuarta parte de sus reservas) para sostener el valor del bath, y de contar con el respaldo de los bancos centrales asiáticos. Aunque The Wall Street Journal (22/5) titulaba hace apenas cuarenta y cinco días, que “Los bancos centrales de Asia les ganan a los especuladores”, la historia terminó al revés.


Para los grandes especuladores internacionales, el bath fue una presa relativamente fácil. El fin de la ‘burbuja’ de la especulación inmobiliaria y el derrumbe de los precios de los bienes raíces dejó a los bancos con una montaña de créditos incobrables: el 70% de los préstamos bancarios estaban respaldados por hipotecas o, directamente, dirigidos al sector inmobiliario. En consecuencia, “dos tercios de las compañías financieras no tienen efectivamente capital sobrante” (Financial Times, 20/6). En las horas previas a la devaluación, 16 financieras, incluidas algunas de las mayores entidades no bancarias, fueron liquidadas. Paralelamente, la Bolsa de Bangkok batía sucesivos récords de bajas. La ‘burbuja’ que ahora revienta se infló durante años con los masivos ingresos de fondos especulativos del exterior, que gozaban de la‘seguridad’ de un tipo de cambio fijo.


Al mismo tiempo, este tipo de cambio provocó el derrumbe de las exportaciones y la aparición, de un creciente déficit comercial (exportaciones menos importaciones). Con una deuda externa de 90.000 millones de dólares (equivalente al 65% del PBI), el déficit de la balanza de pagos (pagos al exterior menos ingresos del exterior) alcanzó el 8% del PBI. Algunas grandes empresas comenzaron a registrar enormes atrasos en sus pagos internacionales (The Wall Street Journal, 17/6).


La catástrofe tailandesa es enormemente instructiva, porque el régimen económico tailandés tiene una enorme similitud con la ‘convertibilidad’. Tailandia tenía su moneda ‘atada’ al dólar, no sufría devaluaciones desde 1984 y había sustentado su ‘éxito económico’ en el endeudamiento externo y en el masivo ingreso de capital especulativo.


Catástrofe


La devaluación tendrá un efecto demoledor. La inflación y el aumento de las tasas de interés anuncian una “severa recesión” (O Estado de Sao Paulo, 3/7) .


“¿Cuanto durarán las reservas tailandesas?” se pregunta una economista citada por el diario paulista. Con una deuda exigible de corto plazo de 45.000 millones (y reservas por apenas 33.000 millones), salta a la vista la perspectiva de la cesación de pagos.


La devaluación afectará especialmente la deuda externa de las compañías privadas; en pocas horas le sumó una carga equivalente a 18.000 millones de dólares. Aunque algunas grandes compañías lograron establecer ‘seguros de cambio’ para sus deudas en divisas y pujaron por la devaluación, “la mayoría de las empresas no estableció ‘seguros’” contra una devaluación (Financial Times, 5/7). En consecuencia: “el riesgo de una espiral de quiebras es considerable” (ídem, 4/7). Se anuncia que “en los próximos dos o tres meses desaparecerán 90 bancos y entidades financieras” (ídem, 5/7).


“Consecuencias desconocidas”


Las quiebras bancarias e industriales, la recesión y la inflación harán crecer, dice The International Herald Tribune (5/7) las “movilizaciones obreras y el descontento social”; en una huelga reciente, los obreros de la Microsystems, por ejemplo, tomaron como rehenes a los ejecutivos de la empresa.


La burguesía teme que se generalice una gran resistencia obrera en la concentración fabril que rodea a Bangkok, la capital.


Un ‘tequilazo’ asiático


La ‘convertibilidad’ tailandesa se ha derrumbado como un castillo de naipes. ¿El ‘tequilazo’ tailandés se extenderá al resto del Asia?


Para muchos analistas, esto parece inevitable, porque “los problemas ecomómicos de Tailandia no son muy diferentes de los de otros países del sudeste asiático” (O Estado de Sao Paulo, 17/5). En las primeras horas que siguieron a la devaluación tailandesa, se registró una fuga de las monedas de los países del sudeste asiático al yen, considerado la moneda de reserva de la región (ídem, 3/7). El primer perjudicado de esta fuga es Filipinas, cuya moneda ya está siendo objeto de un furioso ataque especulativo como el que hundió al bath. Pero toda Asia sufrirá, incluido Japón: Tailandia se había convertido en una de las bases para la ‘tercerización’ de las industrias japonesas y uno de los destinos de sus mercancías. El 35% de las inversiones externas de Tailandia son de origen japonés (Financial Times, 4/7).


Hace apenas dos semanas, en Prensa Obrera señalábamos que los mercados financieros internacionales estaban “a las vísperas de un ‘nuevo México’” (Prensa Obrera, n° 545, 26/6). La devaluación tailandesa muestra que las ‘vísperas’ ya han pasado.