08/11/2007 | 1016

Sin Botnia, por una semana

Los frutos de la mediación del rey de Espeña

Una 'piedra' en el camino impidió que Botnia pudiera empezar a derramar cloro, azufre y tantos otros elementos venenosos, que se suman a la ya consumada tala indiscriminada y reemplazo de cultivos en la zona de Fray Bentos.


Tabaré Vázquez olvidó que la inauguración de la fábrica de sus amigos de la Unión Europea necesita previamente de un nuevo acto 'diplomático' del rey Juan Carlos, que justifique su mote de 'facilitador'. El escenario para cumplir con este paso será la Cumbre Iberoamericana que se realizará en Chile esta semana. Por eso, contra su voluntad, se vio obligado a postergar por una semana la puesta en funcionamiento de la planta.


Cristina Kirchner definió la absoluta continuidad de la política argentina a favor de los pulpos contaminadores y contra el pueblo de Gualeguaychú. La presidenta anticipó la inevitable puesta en marcha de Botnia y planteó que “habrá que comprobar si la empresa contamina o no” (sic). Esta declaración coloca al gobierno argentino claramente en la línea de argumentación del gobierno uruguayo: que se haga Botnia y después vemos.


“Nos va a traicionar, porque no hay dudas de que la planta va a contaminar y eso se vio en las pruebas que realizaron, que fueron un desastre”, le respondió un asambleísta a la presidenta electa (Ambito Financiero, 6/11).


Su condición de defensora a ultranza de la renta capitalista coloca a Cristina Kirchner con firmeza del lado de Botnia. De ese lado están la minería a cielo abierto, Cerro Dragón, Repsol, la papelera Alto Paraná, instalada en Misiones, que utiliza la misma tecnología contaminante que Botnia, los parques industriales bonaerenses, regenteados por sus aliados políticos, que otorgan trabajos precarios e inestables y que contaminan a la población y a los trabajadores. Toda una carrera política puesta al servicio de la depredación ambiental a favor de la ganancia capitalista.


Botnia tiene a su favor no sólo los inestimables fallos de la Corte Internacional de La Haya que declaró la ausencia de “riesgo inminente” ante la construcción de la fábrica, sino también las gestiones del ‘facilitador’ borbónico. España tiene intereses económicos a ambos lados del río Uruguay y participa del negocio papelero a través de Ence, que se radicará en las cercanías de Colonia.


Morales Solá informa –y al mismo tiempo impulsa– uno de los arreglos que saldrían de la “mediación”: la instalación de una comisión de monitoreo bipartita (o confiada a un tercero neutral por los dos países) (La Nación, 6/11). Pero eso no saldrá de la reunión de Chile: el gobierno anunció que no habrá ningún acuerdo hasta que se pronuncie el tribunal de La Haya. Morales Solá recuerda otro de los “problemas” que enfrentan el gobierno y la “mediación” y que tampoco tendrá solución en Chile: el corte del puente, que ya lleva un año.


Los pueblos argentinos y uruguayos deberemos emprender una lucha común por la desactivación de Botnia y por la puesta bajo control y gestión de trabajadores y vecinos de todas las empresas contaminantes, unificando a todas las asambleas ambientales y a los trabajadores de estas empresas en todo el país, para que aquellas que sea posible poner en marcha erradicando la contaminación, cumplan con los requisitos necesarios, y para eliminar la industria contaminante.


La movilización a Plaza de Mayo propuesta por la Asamblea de Gualeguaychú para el 12 de diciembre es un punto de lucha para avanzar en esta tarea.