SpaceX sale a la bolsa para beneficiar a los accionistas y recaudar para el espionaje y el armamentismo en el espacio

Una empresa que tiene por principal ingreso los contratos con el Estado.

SpaceX es una firma del multimillonario Elon Musk

Se espera que la salida a bolsa de SpaceX, prevista para el 12 de junio, tenga la mayor recaudación de la historia. La empresa fijó un precio de 135 dólares por acción y el objetivo de vender acciones por 75 mil millones de dólares. Si se logra llevar la empresa a una valoración de 1,77 billones de dólares, sería la mayor recaudación de una emisión de acciones. Los analistas dicen que se venderían a 92 veces sus ingresos (no sus ganancias). Es una proyección ambiciosa y no está basada en las ganancias.

SpaceX genera gran expectativa, pero la empresa no da ganancias! Cerró el año 2025 con pérdidas netas de aproximadamente 4.94 mil millones de dólares. El precio de venta está calculado sobre proyecciones optimistas de beneficios futuros de contratos con el Estado. Para una empresa tradicional, un múltiplo tan alto sería impensable, pero el mercado está valorando a SpaceX como una tecnológica de un crecimiento exponencial y no como una empresa aeroespacial común.

SpaceX, un conglomerado de empresas para la conquista espacial del imperialismo

SpaceX es una empresa que opera en ámbitos muy diversos, aunque el principal es el lanzamiento de cohetes al espacio y brindar internet satelital. A lo que se agrega una empresa de inteligencia artificial (xIA) que tiene proyectado realizar centros de datos en el espacio. Starlink es la mayor empresa proveedora de internet satelital global, el verdadero impulsor financiero que representa más del 60% de los ingresos de la compañía. Es la mayor infraestructura espacial de internet con más de 3 mil satélites operativos permitiendo una cobertura global, el plan es lanzar más satélites de mayor tamaño y reducir el costo del servicio.

El cohete Falcon 9 de SpaceX es el único que tiene capacidad de reutilización de su principal módulo lo que permite reducir los costos y le ha dado a SpaceX un dominio absoluto del mercado comercial para llevar carga a la Estacion Espacial Internacional (EEI) y un rol de soporte crítico e insustituible para la Nasa (especialmente con las cápsulas Crew Dragon hacia la EEI), dejando atrás los fracasos y retrasos crónicos de competidores tradicionales de la industria aeroespacial.

Starship, otra de las empresas, es un proyecto de cohetes reutilizables de mayor tamaño que los Falcon9. Se encuentra en una fase de desarrollo y pruebas (ya hicieron 12), de vuelo orbitales avanzadas, aunque aún no alcanzaron la versión definitiva para producción. La Nasa sigue muy de cerca estos avances, ya que una variante modificada de este cohete servirá como el módulo de alunizaje humano para las misiones Artemis III y IV (programadas a partir de 2027-2028). Este proyecto requirió entre 2024 y 2025 un aumento del gasto de capital que se multiplicó por cinco (pasando de 5.600 millones a 20.700 millones de dólares).

La Nasa (que no produce ni fabrica cohetes ni satélites, todo es tercerizado) ha adjudicado a SpaceX contratos por valor de casi 4.000 millones de dólares dentro del programa Artemis para asegurar que Starship baje a los próximos astronautas en la Luna. Además, el Departamento de Defensa de EE. UU. paga cifras millonarias por lanzamientos de satélites espía y seguridad nacional por cifras no reveladas. Los satélites espía de SpaceX son los mayores contratos con el Pentágono.

Starshield es la empresa que administra los satélites espía que SpaceX brinda al Pentagono y a los servicios de inteligencia. Esta división militarizada opera bajo el nombre oficial de Starshield (Escudo Estelar) y trabaja en estrecha colaboración con el Pentágono, la Fuerza Espacial y la NRO (Oficina Nacional de Reconocimiento, la agencia de inteligencia encargada de los satélites espía). A través de contratos multimillonarios, SpaceX pone los satélites al servicio del ejército estadounidense que vigilan la Tierra mediante una Red de Satélites Espía llamada "Enjambre" (Contrato NRO). SpaceX firmó un contrato clasificado de 1.800 millones de dólares para construir una constelación de cientos de satélites espía de órbita baja.

Rastreo de objetivos en movimiento (Contrato AMTI - $4.160 millones): la Fuerza Espacial adjudicó a SpaceX este megacontrato para desplegar la constelación Air Moving Target Indicator. Estos satélites de próxima generación están diseñados específicamente para detectar y rastrear objetivos en movimiento en el cielo, como aviones militares, drones y misiles de crucero hipersónicos, eliminando los puntos ciegos globales (Militaryaerospace.com, 1/6).

La red troncal de datos espaciales (Contrato SDN - $2.300 millones): paralelamente, se le otorgó a SpaceX la construcción del Space Data Network Backbone. Es una red de comunicación militar ultraasegurada, encriptada y conectada por enlaces ópticos láser que servirá como el "sistema nervioso" para interconectar los sensores espaciales directamente con los sistemas de armas avanzados en tierra (como el programa de defensa de misiles Golden Dome de Trump) (SSC, 29/5).

La capacidad de SpaceX de lanzamiento de sus cohetes Falcon 9 (y próximamente Starship) ha dejado atrás a los contratistas militares tradicionales como Lockheed Martin o Northrop Grumman. Prácticamente toda la arquitectura de inteligencia espacial de los EE. UU. está migrando hacia la plataforma tecnológica de SpaceX.

El espacio como arma, el regreso de “Star Wars”

Trump en su anterior gobierno fundó la "Fuerza Espacial" (U.S. Space Force) y ahora en su actual gobierno anunció un proyecto de defensa denominada "Cúpula Dorada" (Golden Dome). La estrategia “moderniza” el concepto del espacio como un dominio de combate, alejándose de los tratados que prohíben la militarización del espacio. Es el regreso al programa que anunció D. Reagan como “Star Wars”, militarizar el espacio. El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 rige las actividades espaciales y prohíbe la militarización a categorías específicas de armamento y zonas del espacio. Argentina también es firmante del mismo y fue aprobado por ley en 1968. Los desarrollos de SpaceX, como el programa Starshield están dirigidos a la militarización espacial por sistemas de satelites. Se basa en la detección de misiles (espionaje y alerta). Los satélites están diseñados para detectar el calor del lanzamiento de misiles (incluyendo los hipersónicos) desde cualquier punto del planeta, cumpliendo la función de "alerta temprana", esto permitiría mediante su comunicación con la Tierra la intercepción. Por su parte, el Ejército y la Armada incluso están colaborando en un novedoso “sistema de armas láser” como parte del ambicioso escudo antimisiles "Cúpula Dorada para Estados Unidos" de Trump.

Ya han sido otorgados 250 millones de dólares para la investigación y el desarrollo de energía dirigida, incluido en una ley ya aprobada y que el presidente promulgó en julio de 2025. SpaceX es parte del plan de militarizar el espacio y convertirlo en un ámbito de guerras imperialistas.

La salida a Wall Street de SpaceX con todas sus empresas es una pieza central en llevar la guerra al espacio, mediante nuevos y más sofisticados sistemas de espionaje satelital, que sólo serán posibles llevando cargas de mayor tamaño y peso al espacio para equipar satélites “espías” para detección de armas en la tierra y un sistema de armas láser para su destrucción. El imperialismo impulsa el desarrollo tecnológico para el desarrollo de mayores capacidades de espionaje y destrucción. Las nuevas tecnologías no están al servicio de ampliar capacidades productivas y bienestar de la humanidad, sino para su uso en las guerras en curso y matanzas a escala planetaria.