18/12/2008 | 1068

Uruguay: El FA no tiene candidato presidencial

Congreso frenteamplista defiende la privatización de las jubilaciones

Exclusivo de Internet

José Mujica, ex tupamaro y dirigente del Movimiento de Participación Popular (MPP), fue designado como candidato presidencial del Frente Amplio de Uruguay (FA), con el respaldo del 72% de los delegados del congreso, que sesionó el último fin de semana en Montevideo.

Danilo Astori, ex ministro de Economía, propuesto por Tabaré Vázquez para sucederlo en el cargo, sufrió una derrota apabullante: salió tercero, con el 23,7% de los votos. Como ministro, Astori siguió una política estrictamente fondomonetarista y fue, junto con Vázquez, el principal impulsor de los acuerdos comerciales bilaterales con Estados Unidos.

Es un fracaso de Tabaré Vázquez. Este fracaso sería «el verdadero motivo de la abrupta decisión» de Vázquez de renunciar al Partido Socialista (Ambito Financiero, 5/12). Si la renuncia de Vázquez fue «una primera apuesta fuerte» para imponer a Astori (Brecha, 4/12), no le ha dado resultados.

El Congreso, sin embargo, se desautorizó a sí mismo al habilitar las internas abiertas. «Para preservar la unidad de la izquierda y sus expectativas electorales, el congreso decidió que todos los postulantes propuestos pudieran competir en igualdad de condiciones en las internas» (La Nación, 15/12). El FA siempre se opuso a esta metodología de blancos y colorados.

Algunas encuestas previas al congreso del FA indicaban que Astori podría vencer a Mujica en las internas abiertas; por lo tanto, la decisión del congreso es una capitulación.

Aunque no definió un candidato, el congreso del FA decidió un programa. «Las propuestas que buscaban un giro a la izquierda del perfil frentista fueron bloqueadas o expresadas con una cierta ambigüedad (…) la moción para imitar al gobierno argentino en la estatización de las administradoras de los fondos de pensión no logró los votos necesarios para que se incluyera en el programa electoral» (ídem). O sea que el congreso del FA ratificó la continuidad de la jubilación privada y de la confiscación previsional de los trabajadores uruguayos. También el pago de la deuda externa y la continuidad del ‘paraíso fiscal’ que el capital financiero instaló en Montevideo.

Derrumbe político

La crisis del FA salta a la vista, existe la posibilidad de que sea derrotado en las próximas elecciones presidenciales y, según encuestas, ninguno de los precandidatos podría superar el 40% de los votos en la primera vuelta, un porcentaje «insuficiente para dar por ganado un ballotage contra los blancos» (ídem).

Durante veinte años, el Frente Amplio justificó sus agachadas en la necesidad de llegar al gobierno. En función de esto defendió el pago de la deuda externa, las privatizaciones y la continuidad del ‘paraíso financiero’ que funciona en Montevideo; defendió la impunidad de los genocidas de la dictadura; la burocracia sindical afín al FA aplastó cada una de las luchas, provocando un prolongado reflujo del movimiento obrero, y reprimió sistemáticamente al activismo que buscaba abrir un curso independiente. En el gobierno, el FA actuó como un agente directo del capital, el imperialismo y los sectores más reaccionarios, contra el movimiento obrero, la juventud y las reivindicaciones democráticas.

Lejos de haber acumulado fuerzas, el FA está fracturado en numerosas camarillas, como los partidos tradicionales.

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