Juventud

8/11/2007

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Colegio Carlos Pellegrini: Fuera la patota. Basta de amenazas y desalojos

UJS Pellegrini

Desde hace semanas la actividad académica del colegio Pellegrini está prácticamente paralizada como resultado de los constantes desalojos ordenados por la justicia ante las recurrentes amenazas de bomba. Los memoriosos afirman que dichas amenazas ya superan las 50.


Si bien la situación viene desde hace un par de meses, la crisis se recrudeció a partir de la última semana, cuando la patota de la burocracia de Ctera golpeó a los estudiantes que defendían el bar que pretendían arrebatarle por orden del rector Viegas. Un detalle interesante: la ocupación del bar por Ctera se hizo mientras el colegio era desalojado por una amenaza de bomba, es decir, que le hicieron una cama a los pibes a quienes lo mandaban a la calle mientras los funcionarios le arrebataban el bar. Como los estudiantes resistieron ese desalojo, fueron golpeados por dos matones de Ctera y amenazados por policías.


Desde ese momento se armó un movimiento de estudiantes, docentes y padres para exigir la separación de los patoteros, la denuncia penal contra los policías y el compromiso de que el rector asegure que el bar no sería arrebatado a los estudiantes. Con asambleas masivas y la ocupación del colegio se logró imponerle al rector Viegas el traslado de los patoteros a Ciudad Universitaria.


La burocracia hace el trabajo sucio


La respuesta de la burocracia de Ctera no se hizo esperar. Simultáneamente a que se multiplican las amenazas de bomba al ritmo de 3 ó 4 por día, la burocracia salió a acusar de goleadores a los propios estudiantes del colegio, queriéndole hacer creer a la gente que chicos de 15 años le pegan a matones de la burocracia. El objetivo, claro, es presentar a las víctimas como victimarios y viceversa. Mientras tanto, al actual presidente del centro, nuestro compañero Julián Asiner, se le inicia una nueva causa en su contra.


Y no se quedaron ahí. En su comunicado, exigieron “la inmediata apertura de sumario y separación de sus funciones del profesor Julio Bulacio”, secretario general de la AGD—Pellegrini, “por su directa participación e instigación en el impedimento del normal desarrollo del procedimiento de evacuación”; el día en que pretendían clausurar el bar. Sin embargo, Bulacio se quedó en el colegio, en ese momento, para defender el bar estudiantil junto a los estudiantes que recibieron los golpes de la burocracia.


La burocracia, que cuenta con la connivencia del rector del colegio, Viegas, y de la UBA, Hallú, está en pleno 'plan de lucha' para reincorporar a sus matones, ya que por sobre todas las cosas deben asegurarse el control físico del colegio. Para eso no dudan en atacar a los estudiantes con sus maniobras y acciones. Ahora, por ejemplo, quieren responsabilizar a los estudiantes de las amenazas cuando autoridades judiciales dijeron que la inmensa mayoría de las mismas habían sido realizadas por personas mayores.


¿Y los K?


El movimiento estudiantil respondió rápidamente a esta ofensiva de las camarillas, y volvió a luchar por medio de asambleas, sentadas, tomas y marchas. Sin embargo, la nueva conducción del Centro casi ni apareció. Sus intervenciones marginales en las asambleas y su escasa participación en la lucha era justificada con el argumento de que “como todavía no asumieron formalmente la conducción”, no asumirían un rol protagónico.


Frente al recrudecimiento de la crisis del colegio, la iniciativa a estado en manos de los luchadores. Los K de la Lista 9 buscan zafar de definiciones, sin hacerse cargo del lugar que han conquistado con el voto. La situación, sin embargo, está poniendo a prueba a todos los sectores del colegio. O se está a fondo en la lucha contra las camarillas que buscan reventar el colegio o se colabora con ellas.


Nuestro programa


La situación del colegio requiere de un programa concreto para enfrentar los próximos acontecimientos: exigir a las autoridades el cese de las amenazas y los desalojos que de persistir ponen en peligro el final de clases; fuera la patota del Pellegrini, por la separación definitiva de los que golpean a los estudiantes; denuncia del personal policial involucrado en amenazas contra los pibes; que el bar siga bajo control estudiantil.


En ese marco seguimos peleando para que el Consejo Superior de la UBA cumpla el acta compromiso suscripta por todas las partes y que se apruebe sin dilaciones la propuesta de Consejo Resolutivo aprobado por estudiantes, docentes y no docentes.