Juventud
2/4/2026
Chubut
Les estudiantes esquelenses andan luchando
Los reclamos por calefacción y arreglos edilicios en la escuela N°713.
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Les jóvenes del centro de estudiantes.
Sin calefacción, sin recursos y con docentes que perciben salarios de pobreza, se agravan las problemáticas que atraviesan las escuelas de la provincia de Chubut y que llevaron a la respuesta de les estudiantes de Esquel.
El gobernador Ignacio Torres y el gobierno nacional de Milei avanzan con el ajuste tanto hacia les trabajadores como estudiantes, configurando un escenario de abandono que se vuelve cada vez más evidente en las instituciones educativas.
En este contexto les estudiantes de la escuela provincial N°713 de Esquel se organizan en un centro de estudiantes combativo que reclama el derecho a un edificio en condiciones. Exigen recursos básicos para su área técnica, arreglos edilicios –como picaportes y pintura– y, sobre todo, una caldera que les permita cursar sin pasar frío.
Hace más de un año que la escuela no cuenta con una caldera. En julio de 2025 recibieron la noticia de que una nueva ya había sido adjudicada, y en octubre se les informó que estaba en camino desde Comodoro Rivadavia hacia Esquel. Sin embargo, en abril de 2026 aún no hay novedades.
Camilo (presidente), Nayla (vicepresidenta), Nico, Santino y Luca (vocales) integran un centro de estudiantes que se viene organizando desde hace años, reclamando las condiciones necesarias para garantizar una educación digna.
Su lucha nace de la organización colectiva, de reconocerse como parte activa de la institución y de entender que la escuela no es solo un lugar al que se asiste, sino un espacio que también se construye y se defiende.
El año pasado se movilizaron junto a otros centros de estudiantes y escuelas impulsando nuevos procesos de organización estudiantil en la ciudad. Esa experiencia fortaleció su convicción y amplió el alcance de sus reclamos.
Entre las acciones presentaron un pedido de informes ante Supervisión de Escuelas, donde expusieron diversas irregularidades edilicias: tomacorrientes y cables expuestos, fugas de gas y otras situaciones que ponen en riesgo la seguridad de la comunidad educativa. Actualmente sostienen una medida pacífica de visibilización dentro de la escuela, con carteles y acciones simbólicas, mientras esperan una respuesta oficial. De no obtener soluciones, advierten que volverán a movilizar hacia Supervisión.
A través de asambleas, intervenciones y reclamos sostenidos, les estudiantes de la 713 ponen en evidencia una realidad incómoda: estudiar en condiciones no es un privilegio, sino un derecho.

Lo que ocurre en esta escuela no es un caso aislado, sino parte de una problemática estructural que atraviesa al sistema educativo provincial. La falta de calefacción, de insumos y el deterioro edilicio impactan directamente en la calidad educativa, pero también en la vida cotidiana de quienes habitan la escuela.
A esto se suma un contexto aún más amplio: el gobierno nacional, en complicidad con el provincial, avanza sobre la educación técnico profesional a partir de las modificaciones en el presupuesto 2025, con la quita del Fondo Nacional de Escuelas Técnicas, el vaciamiento del INET y un desfinanciamiento generalizado de la educación pública a través de la reforma con la “ley de libertad educativa”.
Mientras las respuestas oficiales se dilatan entre anuncios incumplidos y promesas que no se concretan, la organización estudiantil crece, porque hay una certeza que impulsa la organización: la fuerza de la lucha estudiantil es y ha sido históricamente motor de cambio y el medio para conquistar nuestros derechos.
Lo que sucede en esta y todas las instituciones de la provincia excede lo edilicio. Además de las cuestiones particulares vinculadas a la educación técnica y técnico profesional, les estudiantes tienen puesta la mirada en lo que acontece en las escuelas de arte y otras orientaciones, donde la falta de insumos incide en la formación de cada une de elles.
La preocupación de estes jóvenes y poder motorizar sus reclamos, mediante acciones de lucha, da cuenta de adolescencias y juventudes ocupadas y preocupadas por su futuro, ante la desidia y abandono de los gobiernos, tanto en su formación como en el sostenimiento de los derechos que condicionan su presente y definirán su futuro.
Viva la lucha estudiantil.




