28/10/2010 | 1152

Los intransigentes de «Carta abierta», doblegados por las tomas

Victoria del estudiantazo contra los K

Los conflictos en Sociales y Filo de la UBA concluyeron con una victoria estudiantil y varios derrotados: los decanos K, el Rectorado y el gobierno nacional. En ambos casos, la lucha masiva, tenaz y prolongada del movimiento estudiantil de dichas facultades quebró la intransigencia oficial frente a los reclamos. Así, tras un mes de toma, el Consejo Directivo de Filosofía y Letras debió votar por unanimidad la resolución elaborada por los estudiantes, que postula el compromiso de construir un edificio adicional pegado a la actual sede, con fondos públicos y destinado íntegramente a actividades gratuitas, con prioridad principal para la cursada de grado. Para Sociales, por su lado, luego de 45 días de ocupación, el gobierno tuvo que asignar una partida extraordinaria de 20 millones de pesos a través del Ministerio de Educación para el inicio, en enero, del tercer pliego del edificio único.

Movimiento masivo

Ambos conflictos, dos de las expresiones más radicalizadas en la UBA del actual estudiantazo, tuvieron enormes similitudes. En primer lugar, la presencia de decanos kirchneristas que integran «Carta abierta» (Caletti y Trinchero), quienes compartieron la política central de buscar quebrar la lucha estudiantil mediante la intransigencia -no negociar, suspender reuniones- y el intento de «ganar» las asambleas a través de la intervención organizada de las agrupaciones que les responden (UES, Evita, Cámpora, PC). Para esto, los «jóvenes K» no tuvieron empacho alguno en actuar y votar coordinadamente con la Franja Morada. La derrota oficial fue completa: más trataban de avanzar, más numerosas eran las asambleas que votaban por aplastante mayoría la continuidad de la lucha hasta que satisficieran los reclamos. Es que otro rasgo singular y compartido de las prolongadas ocupaciones de Filo y Sociales fue su carácter multitudinario, tanto en las asambleas como en las actividades de la toma (clases públicas, comisiones). La lucha, sostenida por miles de compañeros durante semanas, fue la clave para conseguir los reclamos.

Derrotados por la lucha

Las camarillas kirchneristas fogonearon una campaña brutal contra el Partido Obrero y contra la toma, respecto de la cual auguraban su inevitable fracaso. Sin embargo, el recule del gobierno nacional -que luego de la toma del Ministerio de Educación por parte de los estudiantes el miércoles 13, hizo «aparecer» 20 millones de pesos para el edificio único de Sociales- desautorizó por completo a los «semánticos K». Importa señalar, de paso, que también fueron desautorizadas aquellas corrientes como La Mella que, al igual que en secundarios, quisieron levantar las tomas en numerosas oportunidades («por el desgaste»), operando como un dique de contención para el nuevo activismo, aunque fallido, pues perdieron las asambleas decenas de veces. Habiendo recorrido este camino, es una verdad inapelable que las conquistas a las que arribaron los movimientos de Filo y Sociales no habrían sido posibles sin la lucha firme, sostenida durante semanas por cientos y cientos de estudiantes.

Balance y tareas

Una primera conclusión a destacar es la importancia de pelear con una posición independiente, que en esta lucha se manifestó como una necesidad objetiva, tanto por el destinatario del reclamo, como por la acción concreta del kirchnerismo, que no dudó en juntarse con la derecha contra la lucha estudiantil. Es decir que la lucha fue un factor de clarificación política. Por otro lado, quedó claro el papel central de la acción directa para avanzar en la conciencia y la conquista de los reclamos, en oposición a la diletancia y la adaptación. Sobre esta base, debemos continuar en los terrenos que la lucha actual plantea. Por un lado, impedir que las autoridades K quieran «obviar» su inobjetable derrota por la vía de castigar a los estudiantes con sanciones «académicas». Al mismo tiempo, avanzar en la recuperación de los centros de estudiantes, cosa que el estudiantazo volvió poner a la orden del día, siendo Farmacia un primer gran triunfo. Cuando esta Prensa Obrera esté en la calle, estaremos dando esa batalla en Medicina.

 

*Nota escrita antes del triunfo del “El Frente” (integrado por el PO).

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