30/09/2010 | 1148

Los K con Macri, contra la lucha educativa

El gobierno no da respuestas, crece la lucha

La profundización de la lucha en la UBA es directamente proporcional a la negativa del kirchnerismo a otorgar respuestas a los reclamos. De hecho, el gobierno se propone derrotar en todos los planos la lucha universitaria.

El ejemplo número uno de esta política es dado por los decanos «Carta Abierta» de Sociales y Filo (Caletti y Trinchero). En ambos casos, las agrupaciones K que les responden van a las asambleas a fogonear el levantamiento de las tomas, para lo cual no tienen empacho alguno en votar con la Franja Morada. Si bien en Sociales lograron por escaso margen que se votara «abrir las aulas» junto con la conducción del Centro (La Mella), se trató de un compromiso insuficiente para Caletti, quien apuesta a la quiebra de la lucha -sin conceder las reivindicaciones, claro.

Para esto, el decano impulsa un verdadero «lock-out», bajando la línea de no dar clases -ni públicas, ni en las aulas- hasta el levantamiento total de la ocupación. El resultado es que la lucha sigue, pues sin respuesta a los reclamos no hay «normalización» posible. En Filo, los funcionarios de la gestión -junto a los kirchneristas del Partido Comunista, PCCE, Evita y La Cámpora- incitan la conformación de un movimiento «antitoma» para ganar la asamblea; sin embargo, cuanto más avanzan en esta línea, más masiva es la reacción estudiantil para defender la ocupación. El viernes 24, una asamblea de más de 900 compañeros votó por amplia mayoría la continuidad de la lucha, en tanto y en cuanto la gestión de Trinchero, pasadas dos semanas de conflicto, otorgó sólo una reunión, a la que acudió sin propuesta alguna. Los «semánticos» que dirigen las facultades ocupadas están verdaderamente «sacados»: en la última sesión de Consejo Superior del 22 de septiembre, descargaron furiosos ataques contra las tomas en general -«ante Macri sí, pero ¿cómo no me van a dejar pasar a mi facultad?»-, y hacia el Partido Obrero en particular. Los paladines del lenguaje compraron todos los argumentos de la derecha y ahora aseguran que «no negocian con los bombos afuera».

Los ministerios de Cristina tampoco ofrecieron ninguna respuesta. En Planificación, Abel Fatala dijo a los estudiantes de Sociales que su edificio estaría si apoyan la aprobación del presupuesto K para 2011, ¡que no sólo representa un ajuste, sino que nunca saldrá! Educación, por su parte, mira para otro lado y se niega a recibir a la Fuba y a delegaciones representativas de las facultades en conflicto. Esta lucha ha clarificado el papel del gobierno K y las autoridades que le responden, que pretenden colocarse por izquierda contra la derecha, pero que en los hechos enfrentan los reclamos populares aliándose con los «destituyentes» radicales contra el movimiento estudiantil.

El conflicto en curso también esclarece mucho sobre la «política de medios K» y su «democratización de la palabra». Así, a 6,7,8 acudió Trinchero para despotricar contra la toma y sus reclamos, pero no fue invitado ningún estudiante para ofrecer su punto de vista. Conclusión: la comunicación en manos de un gobierno capitalista como éste, por más K que sea, es un instrumento de propaganda contra las luchas populares.

En resumen, la extensión del estudiantazo permite poner a la luz el carácter del kirchnerismo, que interviene en el movimiento popular para cooptar, dividir, confundir y, especialmente, frenar. Profundicemos la lucha en defensa de la educación pública y saquemos al calor de ella las conclusiones políticas necesarias.

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