19/05/2011 | 1177

Momentos decisivos en el Pelle

Por Julián Asiner Consejero resolutivo por el claustro de graduados

A dos meses ya de iniciado el conflicto, la lucha del Pelle ha entrado en una etapa de definiciones. El tiempo transcurrido es suficiente para realizar un primer balance de un movimiento que comenzó como respuesta a los ataques de la gestión del colegio y terminó con las autoridades universitarias en el banquillo de los acusados. Como todo movimiento de lucha profundo, dividió aguas y dejó delimitados los campos políticos.

En un primer momento, el gobierno K intentó despegarse de sus socios de Franja Morada y ocultar la responsabilidad de sus propios funcionarios. El ministro de Educación, Sileoni, calificó al conflicto como de una «interna universitaria». A Filmus se le atribuyó un coqueteo con la toma, aunque el ex ministro de Grosso, Menem e Ibarra salió rápidamente a desmentir tales pretensiones. Esta vez la demagogia K tuvo patas cortas, porque el reparto de los preuniversitarios es una pieza fundamental del pacto con el cual oficialistas y radicales co-gobiernan la UBA («6,7,8» ni tocó el tema, dejando al Pelle en manos de C5N y compañía). Sileoni alentó al rector Hallú y terminó evocando el necesario ‘respeto al principio de autoridad’ para satisfacción de los Feinmann y Morales Solá.

La «izquierda» K quedó particularmente implicada, porque la burocracia celeste de UTE-Ctera fue la principal pata de apoyo de la gestión al interior del colegio. Esta semana, UTE-Ctera Capital (donde conviven yaskistas y pinosolanistas) encabezó «marchas» raquíticas en defensa de Fornasari y Juárez Roca -los Macri del Pelle. Por su parte, las agrupaciones estudiantiles K se opusieron a las medidas de lucha, mantuvieron el Buenos Aires desmovilizado e, inútilmente, intentaron impedir que la Cues se pronunciara en apoyo al Pelle.

Pero si bien el 95% de las fuerzas políticas nacionales se colocó en el campo de las autoridades, es el movimiento de lucha el que tiene la iniciativa. El Rectorado está acorralado y maniobra para zafar de una derrota. Estamos frente a la posibilidad de que no sólo se vaya la gestión y se retrotraigan las medidas tomadas, sino de que, incluso, se pueda avanzar en el conjunto de reclamos que forman parte del programa histórico de lucha del colegio. En los próximos quince días, una mesa de negociación trataría todos estos temas, incluso la designación de las futuras autoridades.

En este punto existe un debate de fondo, porque un sector del movimiento pretende colocar un rector ajeno al colegio y al proceso de lucha -aunque, en este caso, de matriz centroizquierdista. Ese planteo es contradictorio con los objetivos del movimiento, porque apunta a restituir la institucionalidad del régimen universitario por medio de una cooptación política; ya su implementación requiere volver a pasar por el mecanismo de un pacto con el rectorado a espaldas del colegio.

Nuestra posición es: 1) exigir que se resuelvan inmediatamente todos los reclamos -ninguna reivindicación debe quedar subordinada a la elección de rector; 2) en relación con esto último, planteamos que sean las asambleas de estudiantes, docentes y no docentes las que deliberen sobre el punto y propongan nuevas autoridades en base a un programa. Estaríamos así frente a un hecho histórico: por primera vez, las autoridades no serían las representantes de los intereses del Consejo Superior frente al colegio, sino que se comprometerían ante las asambleas a defender los reclamos del Pelle frente al Rectorado.