19/09/2013 | 1286

Tucumán: La Noche de los Lápices bajo la primavera estudiantil

La Noche de los Lápices tuvo en Tucumán un marco extraordinario: 3.000 estudiantes, docentes universitarios y diversas agrupaciones se dieron cita para reafirmar los reclamos y las luchas de la actual rebelión estudiantil. La "primavera" tucumana se desató por episodios de inseguridad y vejámenes a varias alumnas a la salida de la universidad. A este reclamo, que sigue pendiente, se ha añadido un amplio pliego ligado a la lucha contra el vaciamiento educativo.


Una semana muy intensa


El martes 10, alrededor de 2.400 estudiantes y unos 100 docentes se concentraron en el Rectorado. Allí, una comisión de voceros (delegados) de las facultades de Psico y Filosofía (ocupadas ya desde hace 20 días) y de otras facultades fue recibida por funcionarios del rectorado, quienes plantearon que ya tenían diversos proyectos de boleto estudiantil y comedor universitario presentados por Franja Morada y Nueva Línea (JP alperovichista). Los voceros denunciaron que esos proyectos eran desconocidos por el movimiento estudiantil, y que desde las facultades en lucha se estaban elaborando otros proyectos. No hubo acuerdo. Retornaron marchando hacia la plaza Independencia, y allí se encontraron con Lebbos y los familiares de Víctimas de la Impunidad. Lebbos hizo un discurso muy emotivo de apoyo a la lucha estudiantil. La extraordinaria movilización estudiantil, con delegaciones de casi todas las facultades, duplicó el número de las manifestaciones anteriores. Incluso se sumaron unos 30 jóvenes trabajadores bancarios despedidos de la Caja Popular. La manifestación se hizo en el marco de un paro de la docencia, que fue cumplido en casi un 75%, pero tampoco tuvieron respuesta al reclamo de la carrera docente.


Al día siguiente, se realizó una nueva interestudiantil, que contó con la presencia de Julián Asiner, presidente de la Fuba. Esa asamblea se concentró en definir los contenidos de los proyectos de comedor, boleto, y los reclamos de género y por la inseguridad. En ese ínterin los estudiantes del Lillo (Facultad de Ciencias Naturales) en asamblea decidieron tomar la facultad.


Por su lado, la docencia agrupada en Adiunt votó por unanimidad, en una nueva asamblea general y por iniciativa de los sectores combativos, apoyar la convocatoria estudiantil del lunes 16, y luego un paro de 48 horas, el martes y el miércoles.


Alperovich planteó que los reclamos "no eran competencia del gobierno". Como si la cuestión del transporte, la inseguridad, y la violencia a la que diariamente son sometidas las mujeres en diversos hechos, entre ellos los abusos que sufrieron las estudiantes, fueran ajenos a las políticas oficiales y al papel de la policía. Por otro andarivel, el rector señaló que los reclamos por medio de la fuerza eran ilegales, y hasta culpó al movimiento estudiantil de la década del ’70 por el golpe militar. En consonancia con ese ataque, Franja Morada, Sur y la JUP llamaron a movilizarse hacia las tomas y a las asambleas de las distintas facultades para imponer que se desocupen las facultades.


El sábado 14, la nueva interestudiantil terminó de definir los reclamos y la jornada del 16. El lunes 16 se realizó en Artes una asamblea general con la presencia de 200 estudiantes. Franja, con sus dirigentes regionales, y Sur, se hicieron presentes planteando (antes de que se desarrollara la asamblea) que se votara que la facultad no se iba a tomar. Esa moción ridícula fue derrotada. La asamblea terminó votando una toma de 48 horas y nueva asamblea, y el apoyo al paro y movilización de Adiunt. En paralelo se conocía un bloqueo de los estudiantes de Cine en la entrada del Canal 10, reclamando que el canal vuelva a ser de la universidad (hoy lo dirige el gobierno y aplica una censura a fondo de la lucha estudiantil) bajo control de la comunidad universitaria.


El movimiento de lucha se ha afirmado. La tendencia a la ocupación de las casas de estudio se ha ido extendiendo. Las medidas de movilización han crecido en masividad.


Los ataques de las autoridades y sus agentes directos (la Franja, Sur y la JUP) han logrado ser neutralizados. La lucha política en el interior del movimiento es muy intensa. Los agrupamientos inconsistentes y demagógicos, las sectas derrotistas y facciosas, van chocando frente a la realidad de un movimiento de lucha que requiere para triunfar de una estrategia independiente: la huelga general universitaria con ocupación de todas las facultades hasta que otorguen los reclamos. Esto supone la necesidad del frente único estudiantil con los docentes también volcados a la lucha, que se debe hacer extensivo al conjunto de la comunidad educativa provincial y la población laboriosa, para conquistar su apoyo solidario y así facilitar la victoria de la lucha.