09/12/2010 | 1158

Un nuevo Congreso de la UJS, para una etapa también nueva

El Congreso de la UJS, que sesionó el fin de semana del 4 y 5 de diciembre, reunió a 1.500 jóvenes provenientes de todo el país, todos ellos protagonistas de las grandes movilizaciones que recorren a la Argentina. Por ejemplo, hubo centenares de compañeros que dirigen la Fuba y la Cues, impulsoras del «estudiantazo»; los jóvenes de la zona sur del conurbano, comprometidos con la lucha de los ferroviarios; o los de Formosa, entre ellos el presidente del colegio ex Nacional, reprimido por la policía del gobernador kirchnerista Isfrán.

Mariano Ferreyra fue proclamado presidente honorario del Congreso por una aclamación estruendosa que duró varios minutos. El dolor por su asesinato embargó al Congreso. En el informe de apertura se señaló: «por culpa de la burocracia sindical asesina lo hemos perdido, pero (…) se ha transformado en bandera, en ejemplo, en símbolo de lucha (…) para llevar a los asesinos a la cárcel, para terminar con la burocracia sindical y la tercerización, y para terminar con la explotación capitalista, desplazando a los explotadores del poder mediante un gobierno de los trabajadores».

La reacción que desató el asesinato de Mariano apunta a la línea de flotación del gobierno, porque la base de sustentación del «modelo productivo» es la tercerización y la superexplotación de la clase obrera, por un lado, y la burocracia de la CGT, por el otro.

El Congreso tuvo como objetivo central abordar una nueva situación política, en varios aspectos excepcional. Analizamos el retorno al FMI y el empecinamiento en pagarle al Club de París. La bancarrota mundial del capitalismo ejerce una presión implacable sobre los gobiernos para salir a su rescate en todos los frentes. También se pretende convertir en formal el «pacto social» de hecho que reina desde la bancarrota nacional de 2001, para establecer sanciones y represalias contra los trabajadores que no lo admitan. En esa misma veta se analizó el interés del kirchnerismo por la «cuestión juvenil» y el impulso a grupos como La Cámpora -que parece súbito, pero que tiene larga data- con todas sus contradicciones, como la vida paralela con la Juventud Sindical. El objetivo es paralizar las fuerzas que despertó el «estudiantazo» por medio de una regimentación del Estado. Desde el punto de vista estratégico, de acuerdo a la situación política y las tareas planteadas, la UJS se encuentra en las antípodas de La Cámpora. Mientras ésta es un factor de bloqueo y de freno de la juventud, para hacer pasar los planes del FMI; la UJS lucha para superar el pseudo-nacionalismo de contenido burgués -o sea la unidad con la clase obrera- por un gobierno de los trabajadores y el socialismo.

Las deliberaciones del Congreso apuntaron a reforzar el trabajo de propaganda, agitación y organización de la juventud en todos los planos. En la lucha contra el nacionalismo de contenido burgués, es necesario mejorar nuestra actividad superando falencias importantes. Se votó la salida de una revista de la UJS, dedicada a dar cuenta de la lucha política que envuelve a la juventud. También se tomaron resoluciones para reforzar la formación política de los cuadros y militantes de la UJS. Se realizarán campamentos durante el mes de febrero en todo el país, dedicados a estudiar las tesis aprobadas en la reciente conferencia internacional del PO. La comisión de trabajadores precarizados reunió a casi 200 jóvenes, quienes trabajan en call centers o bajo la modalidad de pasantías. Fue importante la presencia de médicos residentes.

La conclusión política del Congreso partió de una caracterización: la bancarrota capitalista pone a la burguesía y a sus gobiernos en una situación de retroceso estratégico frente a las masas, las que, espoleadas por la crisis, desarrollan una rebelión popular en países muy diversos. El Congreso recogió el guante de desarrollar una iniciativa política de conjunto, que se debe concretar en una campaña de reclutamiento sistemático -o sea conciente y combativo. Es clave en una etapa de preparación activa. El Congreso aprobó un manifiesto dirigido a toda la juventud, que concentra las conclusiones del debate y las resoluciones aprobadas el que será distribuido en forma masiva.

Jorge Altamira se dirigió al Congreso al finalizar las deliberaciones del primer día. Minutos antes, hizo uso de la palabra Omar Merino, dirigente de Causa Ferroviaria del Roca, quien estuvo con Mariano el 20 de octubre pasado cuando los trabajadores fueron atacados por la patota de la Unión Ferroviaria. También hizo una intervención impresionante una de las hijas de Elsa Rodríguez, Stefanía, que refirió la recuperación de su madre, una luchadora incansable, baleada por la patota, y anunció su incorporación a la Unión de Juventudes por el Socialismo

Las largas deliberaciones y las resoluciones aprobadas en cada una de las comisiones fueron el marco para la elección de una nueva dirección nacional de la UJS, integrada por muchísimos compañeros nuevos que se ganaron el lugar a fuerza de lucha y dedicación sistemática a las tareas revolucionarias. Como muestra de las energías combativas del Congreso, el sábado -casi a la media noche- un desfile de 1.500 militantes recorrió el centro de la ciudad con sus banderas rojas, al grito de «Mariano Ferreyra: Presente».

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