16/05/2020

17M: pongamos en agenda los preservativos para vulvas

El 17 de mayo es el día internacional contra el odio a la comunidad LGBT+ y en la argentina y el mundo sigue sin existir preservativo para personas con vulva (lesbianas, bisexuales, varones trans, intersex y no binaries). Este faltante, que deja desamparadas de método de prevención de transmisión de ITS a parte de las diversidades sexuales y de género, es propiciado desde el Estado que no fabrica ni distribuye, al menos, los métodos que ya existen en otros países. 


Actualmente los preservativos intravaginales (el mal llamado preservativo “femenino” para relaciones sexuales con penetración) y los campos de látex (para sexo oral en ano o vulva) son las únicas formas de cuidado que existen pero su acceso es difícil y muy costoso ya que solo se consiguen fuera del país. 


Desde el Estado, solo hay recomendaciones de “salidas caseras” que no son seguras ni cómodas y tampoco contemplan las distintas prácticas sexuales entre personas con vulva. 


El Ministerio de Salud en 2019 subió en su página, un video explicando cómo hacer un “campo de látex” a partir de un preservativo “masculino”. El mismo año en el que el aumento de precios hizo que disminuyera el uso de preservativos y apareciera una seria amenaza sanitaria. Sin embargo desde el Estado no se plantea otra salida al problema. En contraposición surgen agrupamientos independientes de personas LGBT+ que se nuclean por la fabricación y distribución de preservativos para vulvas, campos de látex y dedales.


Proyecto de ley del FdT: un saludo a la bandera 


El 6 de Marzo de este año la diputada Gabriela Estévez presentó un proyecto de ley titulado “Salud Sexual y Reproductiva con Perspectiva de Géneros y Diversidad: Preservativos para Vulvas”. El mismo incurre en un error importante al no diferenciar entre preservativo intravaginal (para el sexo pene-vagina que no sirve para frotamiento de vulvas o el sexo oral ya que no las cubre de manera suficiente) y el preservativo para vulvas que pedimos las personas que tenemos ese tipo de relaciones sexuales.


En este sentido desde “Proyecto preservativo para vulvas”, un colectivo que viene hace más de un año visibilizando e informando al respecto, criticaron el proyecto por considerar que este error de nombramiento podría obstaculizar el seguimiento de la campaña por el preservativo para les vulvaportantes.


En entrevistas se colocó dentro de los principales objetivos del proyecto “garantizar también su acceso permanente en las farmacias a precios y condiciones equivalentes a los preservativos fálicos”. Rechazamos se coloque como algo positivo, ya que los aumentos siderales de los precios de los preservativos “masculinos” atentan contra la salud sexual y reproductiva en un contexto de pérdida del poder adquisitivo y ajuste en marcha. 


El artículo 8 del proyecto plantea que el Ministerio de Salud de la Nación debe arbitrar los medios necesarios para hacer efectivas sus disposiciones. Pero la diputada que presentó el proyecto es incluso una de las 200 firmantes de la Carta de las feministas en apoyo a la reestructuración de la deuda, lo que significa una agudización del desfinanciamiento del sistema sanitario, educativo y asistencial del que dependemos millones de trabajadores y en particular les que integramos el colectivo LGBT+, imposibilitando nuevamente cualquier tipo de reclamo urgente.


La ausencia de una propuesta concreta de financiación y la predisposición a pagar la deuda de la diputada nos deja en claro que el proyecto es un saludo a la bandera.


Aplicación efectiva de la ESI que contemple a las diversidades sexuales y de género


El campo de látex ni siquiera entra como opción profiláctica en las currículas de la ESI. Su falta de existencia en el país ha llevado a su vez a que sea invisibilizado como método de protección y prevención de ITS. 


La educación sexual, que casi ni se dicta en las escuelas, tiene mayormente un enfoque reproductivo, que responde al oscurantismo que considera a las prácticas sexuales que no tengan el objetivo de “formar una familia” como innecesarias e incluso repudiables. Esto parte principalmente del avance que han tenido las Iglesias en la educación a lo largo de los sucesivos gobiernos, llegando incluso el ministro Trotta a negociar la ESI directamente con ellas


El fuerte entrelazamiento entre las iglesias y el Estado bloquea cualquier tipo de posibilidad de poder acceder a información extremadamente necesaria para que la juventud y les trabajadores puedan vivir sus sexualidades libres de prejuicios y de la forma más cuidadosa y responsable posible. Esto afecta en particular a la comunidad LGBT+, cuyas prácticas sexuales mayormente no son consideradas, e incluso se demonizan y patologizan nuestras identidades de género y sexualidades. 


El ajuste en salud también perjudica nuestra salud sexual 


Este contexto de pandemia puso de manifiesto el desfinanciamiento serial de años en la salud pública. La escasa entrega de preservativos “masculinos” y anticonceptivos por parte del Estado, así como también el faltante de hormonas se ha agudizado con la crisis del Covid-19. 


Nuestra exclusión del sistema de salud y la fuerte invisibilización sobre las prácticas sexuales que excedan las relaciones entre una persona con pene y una persona con vagina llevan a la comunidad LGBT y en particular a las personas con vulva a no realizarse exámenes periódicos ginecológicos y a ser expuestes a enfermedades como VPH, sífilis, herpes, e incluso HIV. Igualmente, las dificultades para acceder a profesionales de la salud pública formades en estas cuestiones profundizan nuestra expulsión. 


Por una salida integral a las problemáticas de la comunidad LGBT+


Los reclamos de la comunidad LGBT+ rompen con la norma cisheterosexual y la función reproductiva del sexo que en el capitalismo está dirigida a la conformación de familias (mujercis- varoncis) como núcleo esencial de explotación hacia las mujeres donde somos colocadas como reproductoras de mano de obra para el capital.


Es por esto que el faltante de campos de látex y otros métodos de prevención de ITS asociados a prácticas sexuales que se salen de esta norma son un indicador más de las problemáticas que atraviesan al colectivo LGBT+.


Esto pone sobre la mesa la necesidad de organizarnos por una salida de conjunto.


Desde el Plenario de Trabajadoras y la 1969 planteamos como fundamental la creación y fabricación de un preservativo que sirva como protección en la práctica sexual en la que hay contacto entre vulvas. El no avance al respecto está claramente condicionado por la ligazón de los gobiernos de turno con las iglesias católicas y evangélicas y el lobby empresarial de los fabricantes de preservativos que no consideran redituable destinar parte de su producción a la fabricación de métodos de cuidado para prácticas sexuales no heterocisnormadas.


Es necesario pelear por la separación de las Iglesias del Estado, para que la formación de les jóvenes y les profesionales de la salud y educación sea laica, científica y contemple a las diversidades sexuales y de género. También por la nacionalización del sistema de salud, con un presupuesto que contemple entre sus prioridades la salud sexual de les trabajadores y el abastecimiento de todos los métodos de prevención necesarios en todos los hospitales y salitas del país. 


Pelear por el no pago de la deuda externa ilegítima y usuraria para poner los recursos nacionales a disposición de la salud, la educación, la ciencia, la técnica e investigación en defensa de nuestras condiciones de vida es un reclamo impostergable. 




 

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