25/05/2020

La expulsión y discriminación de la población LGBTI en el ámbito educativo y laboral

Por Mayra Francica , Agrupación LGBTI 1969

La pandemia vino a profundizar una crisis ya existente y, con el compromiso de pagar la deuda externa, se profundizó la falta de presupuesto para los distintos programas a nivel nacional, llegando a suspender todos los tratamientos hormonales y el ingreso a nuevos pacientes para comenzar la terapia hormonal cruzada. 


Mientras el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, funciona como estrategia para devaluar todas nuestras reivindicaciones y no responde en absoluto a las necesidades inmediatas de la toda la población LGBTI, seguimos sin trabajo, sin acceso a una vivienda y expulsades del ámbito educativo. 


Frente a la agudización de la crisis y la pandemia, las personas travesti-trans siguen sin poder acceder a un trabajo genuino ante la no implementación del cupo laboral travesti-trans, siendo empujades a ejercer la prostitución en las calles para tener algún tipo de ingreso y son doblemente violentades por las fuerzas de seguridad en este contexto de represión con la excusa de “romper la cuarentena”. 


Al ser la comunidad travesti trans y no binarie un gran sector que se encuentra en situación de desocupación y uno de los grupos más afectados ante el ajuste que se intenta descargar sobre la clase trabajadora, tampoco se nos presenta el derecho a poder estudiar en un ámbito educativo donde nos llamen por nuestro nombre autopercibido y se implemente la Ley de Identidad de Género que, hasta el día de hoy, en la UBA no se contempla y a la mayoría de les compañeres les llaman por su nombre y género asignados al nacer toda la cursada.


La comunidad LGBT+ se ve doblemente expuesta a la discriminación y expulsión en el sistema educativo y el ámbito laboral ante la falta de una ESI laica y científica, ya que el modelo de familia cis heterosexual que promueven las Iglesias y el Estado es el modelo que permite seguir reproduciendo futures explotades para este sistema capitalista.


El sistema educativo en llamas y la necesidad de la ESI laica y científica


La pandemia puso sobre la mesa -y reforzó- el recorte en la educación y las carencias de las escuelas, como la falta de conectividad y computadoras, como también, los pocos recursos con que cuentan les docentes y estudiantes para mantener “clases online” ante la virtualización forzosa que quiere imponer el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. La situación de las suspensiones y los despidos, los recortes salariales y las horas extendidas de trabajo, hacen a una flexibilización de la labor docente, llegando a generar abandonos de cursada para una gran periferia que no tiene las condiciones materiales para poder estudiar en este contexto. 


Además de que mayormente la comunidad travesti trans y no binarie se ve imposibilitada a terminar la escolaridad como producto de la marginalidad social a la que el Estado día a día les somete, los contenidos oscurantistas se siguen reproduciendo también en las escuelas y las facultades, donde aún existen unidades con contenidos LGBTodiantes.


El reclamo por la ESI laica y científica sin concesiones con las Iglesias no se queda atrás, ya que es más que necesaria para contemplar a todas las identidades de género y sexualidades, sin ningún tipo de injerencia de las instituciones que tienen en su poder (a través del artículo 5) amoldar la ESI a su conveniencia. 


Mientras que el Estado y los gobiernos continúan sus alianzas con las Iglesias Católicas y Evangélicas y seguimos sin respuesta ante la necesaria implementación de la ESI laica y científica en todos los niveles educativos y los espacios de estudio, es preciso que el Estado garantice la ESI que necesitamos y las herramientas de capacitación para poder desarrollar las tareas de enseñanza y aprendizaje para terminar con la discriminación y expulsión por orientación sexual y de género. Así como también, garantizar el acompañamiento y el desarrollo de una posible terapia hormonal cruzada para aquellas infancias trans y no binaries que lo deseen, en un ámbito estudiantil que proclame la libre elección autónoma de sus identidades.


La salida es independiente y junto a la clase obrera


Ante la falta de respuestas por parte de quienes dicen cuidarnos, las diversidades sexuales y de género no podemos esperar a que termine la cuarentena para organizarnos. Además de seguir luchando por la ESI laica y científica que contemple a las diversidades sexuales y de género, debemos levantar un programa independiente que reclame por trabajo genuino y luche contra el recorte en la educación y en la salud, como también, por el faltante de hormonas en sintonía con la real implementación y financiamiento de la Ley de Identidad de Género.


Sigamos luchando contra los crímenes de odio que se incrementaron en esta cuarentena y accionemos rápidamente frente a las políticas excluyentes y reaccionarias que estos gobiernos tienen para ofrecernos. Vamos por la separación de las Iglesias del Estado, por el no pago de la deuda externa y por la emancipación de toda la clase obrera.



 

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