LGBTI

19/5/2026

"Pride Land 2026": la evolución del pinkwashing y el genocidio contra los palestinos

"El festival LGBT más grande de Medio Oriente", otra manipulación del Estado israelí.

Integrante de Judíes por Palestina

El evento se realiza a pocos kilómetros de un campo de refugiados palestino

Este año el Estado sionista quiere dar un nuevo salto en el pinkwashing presentando Pride Land, “El festival LGBT más grande de Medio Oriente”, del 1 al 4 de junio en el Mar Muerto.

En junio se conmemora a nivel mundial, especialmente en Occidente, el mes del orgullo, por el aniversario de la rebelión de Stonewall: la revuelta antipolicial liderada sobre todo por mujeres trans, migrantes y afrodescendientes, que se plantó contra la represión hacia LGBT+ en Estados Unidos en 1969 y marcó un camino de lucha. Mucho manoseo del “orgullo” pasó por debajo del puente durante estos 57 años.

El pinkwashing, la instrumentalización de las luchas LGBTI+, es utilizado por gobiernos, Estados y grandes empresas capitalistas con oportuno énfasis durante este mes. El Estado sionista es un botón de muestra de hasta dónde se pueden utilizar nuestras reivindicaciones para intentar “justificar” hasta un genocidio.

Todos los años en Tel Aviv -Palestina ocupada- hacen del Pride la vidriera más cínica y glamorora de pinkwashing, invitando a celebridades, influencers, activistas y representantes a que muestren lo generoso que es el Estado sionista con la población LGBT. Por supuesto, esto viene acompañado de un discurso islamosodiante, orientalista y homonacionalista, demonizando todo lo relacionado con el mundo árabe y, en particular, con el palestino, planteando la forzada dicotomía de “civilización occidental LGBTfriendly vs. barbarie árabe”.

El Mar Muerto: ¿la tierra del orgullo?

Este año quieren llevar este lavado a un nivel superior; van a realizar el festival “Pride Land”, al que promocionan como el evento más grande LGBTI+ de la región y que se realizará en las costas del Mar Muerto, sumando otro elemento a la provocación constante del sionismo.

La región del Mar Muerto era clave para la vida palestina: las costas del río Jordán abastecían a comunidades agrícolas y beduinas, siendo una región esencial en la economía. Gran parte de esta población fue masacrada y desplazada durante la Nakba de 1948, pero no quedó ahí. Las costas del Mar Muerto habían quedado repartidas: la mitad norte como territorio palestino y la mitad sur bajo la ocupación. Fue en “La Guerra de los Seis Días” de 1967 donde Israel ocupó militarmente la parte norte de las costas, instalando asentamientos “ilegales” y terminando de coartar el acceso a estos recursos por parte de la población palestina.

Hoy en día, el Mar Muerto está en una crisis hídrica disminuyendo su nivel cerca de 1 metro anual por la explotación de minerales y turística que el sionismo realiza en la región, sumada a las desviaciones que efectúa Mekorot para que el agua del Río Jordán no llegue a los territorios en donde todavía quedan poblaciones palestinas.

Fiesta de lujo a pocos kilómetros del asedio

Es en ese suelo sobreexplotado por el extractivismo en el que se va a instalar una ciudad turística temporal, “Pop-up Pride City”, con incontables hoteles y glampings de lujo y servicios de transporte privado para garantizar el traslado de miles de turistas desde Tel Aviv a Ein Bokek. La ciudad en donde se alojarán quienes vayan al evento se encuentra en el límite con el territorio de Cisjordania ocupado y a solo 84 km del campamento de refugiados Aqabat Jaber, el más grande de la región, donde miles de palestines son asediades a diario por la ocupación a temperaturas extremas y sin acceso al agua gracias al apartheid hídrico.

Es importante también recordar que el año pasado el Pride de Tel Aviv se vio obligado a cancelarse por los bombardeos de Irán sobre la región, por lo cual también es probable que la decisión de alejar “la fiesta” del centro político del sionismo esté relacionada con evitar posibles opacamientos de este gran evento de lavado y de promoción turística millonaria ante algún nuevo ataque iraní, mientras la región continúa en una fase de un frágil alto el fuego por el acuerdo entre Irán y Estados Unidos. Esto sumado a que tanto en Tel Aviv como en Jerusalén se realizan marchas denunciando el pinkwashing en donde cada año más activistas LGBTI+ salen a proclamar que no hay orgullo en un genocidio. Alejar el evento también es una estrategia para evitar que se realicen estas acciones de boicot en el mismo lugar.

Sodoma: llena de violencia y soberbia

Hay una ironía profunda también en la naturaleza de este encuentro. La región en donde se realizará el festival es la región que en el Antiguo Testamento corresponde a Sodoma, y sin necesidad de caer en lecturas místicas, el evento termina replicando la vieja advertencia del mito bíblico: una demostración de opulencia que clausura las puertas al otro y convierte la hostilidad en norma. La soberbia del festejo se vuelve el síntoma de su propia impunidad exhibida.

Una de las publicidades oficiales del evento

Mientras miles de turistas internacionales invadirán el desierto del Jordán, los pueblos originarios de la región continúan desplazados, viendo la fiesta desde campos de refugiados y ciudades de Cisjordania en las que continúan resistiendo los ataques fascistas cotidianos de los colonos que avanzan en el territorio.

La farsa del "paraíso LGBT"

El Estado sionista tampoco es el paraíso LGBT friendly que quiere promocionar, ni siquiera para quienes reconoce como “ciudadanos de primera” dentro de su apartheid: muchos derechos elementales como el matrimonio civil no están permitidos; sumado a esto, existen coaliciones de la derecha nacionalista ultraortodoxa que promueven los ataques contra personas LGBT, agrediendo violentamente en eventos y marchas a activistas trans.

La violencia se profundiza cuando, además, estes activistas son antisionistas o crítiques al régimen. El año pasado fue muy difundido el caso de Ella Keidar Greenberg, de 18 años, militante queer antisionista que fue detenida por rehusarse a cumplir el servicio militar obligatorio; en varias entrevistas resaltó cómo ejercieron especial violencia sobre ella por ser trans durante su detención, aunque siempre destacó que es incomparable con la violencia que sufren les palestines a diario.

La violencia sexual como arma de guerra y extorsión

Según un informe reciente de la UNRWA, más del 70% de las personas desplazadas por la fuerza en Cisjordania citaron la violencia sexual que ejercen los colonos israelíes como la razón principal para huir de sus territorios. La violencia sexual es utilizada como arma de guerra también por parte del ejército de ocupación, con completo aval del Estado, en las calles, en los checkpoints y dentro de los centros de detención en donde miles de palestines continúan secuestrades.

Les queer palestines son especialmente perseguides por el ejército de ocupación, que utiliza las aplicaciones de citas para detectarles y luego intentar, mediante extorsión, utilizarles contra su propia comunidad. Las organizaciones queer en Palestina conitnúan exigiendo el fin de la ocupación y el genocidio, señalando al sionismo como la principal opresión y peligro que tienen actualmente. En Gaza y en Cisjordania es mucho más probable morir por un misil o por una bala del ejército sionista que por un crimen de odio.

No se puede pintar al genocidio de colores

Lo que oculta la “civilización occidental LGBTfriendly” es que está fundada sobre el genocidio de un pueblo al que continúa masacrando, mientras a su vez los defensores del sionismo continúan persiguiendo, desplazando y masacrando a LGBTI+ en sus propios territorios, como sucede en Argentina, en donde los crímenes de odio aumentaron en un 67% desde que asumió el autoproclamado presidente más sionista del mundo, Milei. Señalar la “barbarie árabe” es otra forma de querer negar la real barbarie occidental de este sistema capitalista criminal que como LGBTI+ conocemos en carne propia.

Tenemos que continuar denunciando este pinkwashing, sumándonos a las acciones de boicot que se realizan con contramarchas y escraches públicos a los eventos que intentan reproducir esta estrategia a nivel mundial, ya que es parte de la propaganda sionista en todo el mundo.

Retomemos como movimiento LGBTI+ el camino antisistema que marcó la rebelión de Stonewall. Nadie es libre hasta que todes seamos libres. No en nuestro nombre.