Causa Esma: rechazan juzgar a 39 genocidas por delitos sexuales


El TOF N° 5 de la Ciudad de Buenos Aires rechazó por unanimidad la petición de ampliar la acusación por delitos sexuales cometidos en la Esma, que realizara la querella que Apel representa y Justicia Ya! con el apoyo de la fiscalía y otras querellas.


El planteo pretendía que, en el marco del proceso que se está desarrollando, se juzgue a 40 genocidas por las violaciones y abusos sexuales cometidos contra compañeras que estuvieron cautivas en ese centro clandestino.


La necesidad de juzgar aquí y ahora los delitos sexuales significa dar mayor celeridad a los procesos que se llevan adelante por genocidio en el país, evitar la fragmentación descontextualizadora de los juicios, y, sobre todo, evitar que las compañeras abusadas sigan esperando justicia luego de cuatro décadas de impunidad.


En oposición a ello, los defensores de los genocidas, públicos y oficiales, con clara identidad ideológica con sus defendidos, tomaron mano de recursos bajos: pedir, por ejemplo, que se realicen exámenes físicos y psicológicos a compañeras que fueron violadas reiteradamente durante su cautiverio o pedir citar a declarar a compañeras desaparecidas.


La decisión del tribunal fue remitir las denuncias a instrucción para que tramiten desde cero. Esto confirma, una vez más, la dilación que lleva a la impunidad biológica de los genocidas y la fragmentación de los juicios, iniciando nuevas causas que demorarán años en llegar a condena.


El principal argumento de los jueces fue la «falta de tiempo» para tomar en sus manos las denuncias. Sostuvieron que los delitos sexuales están siendo investigados por el juez Sergio Torres del juzgado federal N° 12, que mantuvo la causa paralizada durante cuatro años. Recién cuando Justicia Ya! y la fiscalía expusieron los fundamentos para ampliar la acusación, Torres citó a indagatoria a sólo dos acusados, el «Tigre» Acosta y González Menotti, dejando un universo de compañeras y genocidas sin atención de la Justicia.


El ataque sexual fue uno de los recursos del terrorismo de Estado para el sometimiento y cosificación de las mujeres, por el que deberían responder todos los autores directos e indirectos. Impedir que se juzgue ahora, una vez, abona la invisibilización de los padecimientos, sobre todo teniendo en cuenta la magnitud de este megajuicio, donde se juzga a 67 genocidas por 789 casos.


Como consecuencia de la fragmentación y lentitud de los juicios, no hubo -ni tampoco habrá en el corto plazo- condenas por las violaciones y vejámenes sexuales cometidos en la Esma.


Hace pocas semanas, miles y miles de mujeres en todo el país marchamos bajo la consigna #NiUnaMenos. Aquí también «el Estado es responsable».

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