El silencio de los culpables

La marcha del juicio
Por Jacyn

En la tercera y cuarta audiencia, comenzaron las indagatorias de los imputados. Pedraza y el resto de los miembros de la patota ferroviaria se negaron a declarar. Todos aducen ser inocentes, pero se niegan a ser sometidos a las preguntas de los abogados en un interrogatorio público. Desde que comenzó el juicio, los acusados procuran ganar tiempo, a la espera de un giro político que, fuera del tribunal, les asegure su impunidad. En esa línea, se perdieron dos audiencias con la exhibición de los videos y audios acumulados en la instrucción, que las partes conocen desde hace meses.


Al negarse a declarar, el procedimiento prevé la lectura en voz alta de las declaraciones de los acusados que constan en el expediente. El defensor de Pablo Díaz (jefe de la comisión de reclamos del Roca, quien dirigió a la patota en el lugar de los hechos) incluso se opuso a esto, con el objetivo de evitar que esas declaraciones tomaran estado público, ya que sus contradicciones y mentiras son flagrantes. El abogado de Díaz también manifestó que quería dejar constancia en actas de la "injerencia del poder político en el desarrollo de este juicio", en referencia a las declaraciones de la Presidenta del lunes 6, en las que se atribuyó junto a Néstor Kirchner haberle dado "un impulso fundamental" a la causa. Los demás abogados defensores no lo siguieron, y con razones: el gobierno mantiene en sus puestos a todos los personeros de la burocracia ferroviaria como funcionarios de la Secretaría de Transporte. Los Pedraza juegan a fondo en el operativo oficial de copamiento de la CGT y trabajan para arrancar algún tipo de compromiso de impunidad al poder político.


Mentiras a granel


Esas declaraciones indagatorias, que los imputados prestaron al comienzo de la investigación, son escandalosamente comprometedoras. Por ejemplo: todos los ferroviarios imputados negaron conocer o tener algún tipo de relación con el barrabrava Cristian Favale. Sin embargo, Juan Carlos Fernández (el segundo de Pedraza en la estructura jerárquica de la Unión Ferroviaria) había postulado su ingreso al ferrocarril y el día de los hechos mantuvo contacto telefónico con él.


Favale y el resto de los acusados (excepto Pedraza) participaron con la UF del acto convocado por Moyano en River -en el que Cristina Fernández fue la oradora central- pocos días antes del crimen de Mariano. Allí, Favale fue fotografiado muy cerca de Pablo Díaz. También integró el grupo que hostilizó a los tercerizados el 6 de septiembre de 2010 en el hall de Constitución. En las imágenes televisivas de ese día, aparece al lado de Gabriel Sánchez, Juan Carlos Pipitó, Jorge González y Juan Carlos Pérez. Tampoco Gustavo Alcórcel reconoce relación con Favale, pero todo apunta a que fue quien organizó su llegada y la del resto de los barras a la estación Hipólito Yrigoyen. En la declaración que forma parte de la instrucción, Alcórcel no pudo explicar cómo es que -tratándose de "la primera vez que veía en su vida" a Favale- mantuviera con él nada menos que ¡40! comunicaciones vía Nextel en el curso de esa mañana y que luego, cerca de las 20 horas del día del crimen, volviera a llamarlo desde su teléfono celular.


Juan Carlos Pérez, el portero de los talleres de Remedios de Escalada que apretó a los periodistas de C5N, se refirió a Favale como "custodio" de Pablo Díaz y relató que cuando llegó a Barracas al frente de su grupo, Favale saludó afectuosamente a Alcórcel y que luego Díaz, Favale y Alcórcel mantuvieron una reunión aparte poco antes de la agresión final. Pablo Díaz fue quien "activó" la convocatoria de la patota aquel 20 de octubre: luego de comunicarse con Favale en horas de la mañana, éste inició una retahíla de llamados que el fiscal de instrucción interpretó como la reunión del grupo que luego lo acompañaría.


Finalmente, Favale mintió de cabo a rabo: aseguró haber concurrido desde Constitución, solo y por iniciativa propia, al "contrapiquete" de la Unión Ferroviaria. Está acreditado, sin embargo, que partió desde la zona sur con otras ocho personas a bordo de un auto, fue demorado en un control policial en el trayecto a Barracas por ese motivo tuvo que buscar otro vehículo. Por esa razón "llegaron tarde" al lugar de los hechos, según se ve en un video que le reprochan los patoteros de la UF. Las escuchas judiciales revelan que Favale "arregló" su declaración con Mario Giusti, directivo de la Unión Ferroviaria encargado de proveerle apoyo y asistencia económica.


También se dio lectura a un careo entre Favale y Sánchez, donde se acusan mutuamente de haber efectuado los disparos.


En buena medida, la estrategia de las defensas está apuntada a presentar la emboscada criminal como un "enfrentamiento". Varios de los imputados hicieron referencia (con nombre y apellido) a una persona que aseguró haber visto un tirador del lado de los manifestantes. La farsa no podría ser mayor: ¡la persona en cuestión ni siquiera fue presentada como testigo por las defensas!


Todo lo que aquí se reseña muy sucintamente forma parte de la instrucción judicial. Hoy (jueves) por la tarde, comienzan a declarar los testigos y están citados cuatro compañeros de Mariano: Gustavo Mendieta -abogado de los tercerizados-, Lisandro Martínez, Eduardo Belliboni y Nelson Aguirre -herido de bala durante la emboscada de la patota. Esto recién empieza.

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