Habló la mamá de Luciano Olivera: “estuvo toda la noche tirado ahí y nadie me dio explicaciones”

Conferencia de prensa de la familia del joven de 16 años asesinado en Miramar por la Bonaerense.

“El nene estuvo toda la noche tirado ahí y nadie me dio explicaciones. Yo le descubrí que tenía un tiro en el pecho”, así comenzó el relato Judit Aristegui, la mamá de Luciano Olivera, el chico de 16 años asesinado en Miramar por un agente de la Policía Bonaerense. El martes dio una conferencia de prensa junto a Cintia López y Mario González, los padres de Lucas González, el joven de 17 años asesinado por la policía de la Ciudad.

En la conferencia, la madre de Luciano detalló los hechos de esa noche, donde la Bonaerense le ocultó el asesinato de su hijo, y además la golpeó, esposó e insultó. “Cuando llego, empiezo a pedir explicaciones, me dicen que me tranquilice y me empiezan a agarrar de todos lados. El nene estuvo toda la noche tirado ahí y nadie me dio explicaciones”, continuó su relato Judit. Además, la mujer contó que recién “a las 6 de la mañana llegó el comisario, que tampoco me explicó nada”. Allí, narró Judit, ella misma encontró junto al cuerpo de Luciano una vaina servida: “El comisario me dijo que me tranquilice, que había sido un accidente y después dio la orden de que me esposaran. Me pegaron para esposarme pero yo me tiré arriba del nene y no me levanté”, recordó.

Maximiliano González, el oficial detenido por el crimen, se negó a declarar ayer cuando fue llevado al edificio de los tribunales de esta ciudad para ser indagado por la fiscal Ana María Caro. Fue imputado por homicidio agravado y enviado nuevamente al penal de Batán. El abogado que representa a la familia de Luciano Olivera, pidió este miércoles ante la Justicia la reconstrucción del hecho y otras medidas de prueba que apuntan a demostrar que hubo más policías responsables en el episodio.

Temprano en la mañana, la madre de Luciano había declarado frente a la fiscal que lleva el caso, Ana María Caro. Allí, señaló a otros cinco policías que iniciaron la persecución, antes de que Maximiliano González interceptara a Luciano para dispararle (Página 12, 15/12). También declaró Marcos, pareja de Judit, quien expresó ante la prensa que “queremos que se haga justicia, no queremos que vaya preso él solo. Vamos por todos, no vamos por una sola persona”.

La conferencia común entre las familias de Luciano y Lucas, demuestra que se cae la versión oficialista que sostiene que el problema es la policía porteña y el gobierno de Larreta. El fusilamiento de jóvenes es el resultado de una política de Estado, que tiene encuentra a sus máximos responsables en el gobernador Kicillof y su ministro Sergio Berni. La institución de la “maldita Bonaerense” aparece como una amenaza para los jóvenes en los barrios, los trabajadores y los luchadores, y cuenta con la protección política del gobierno de turno, que ha dejado intacto este aparato corrupto, encubriendo su accionar criminal. Al fin y al cabo los gobiernos se sirven sistemáticamente de una fuerza íntimamente entrelazada con el narcotráfico y la trata de personas, promotora de todo tipo de actividades delictivas y sus cajas recaudatorias.

Exigimos justicia por Luciano, por Lucas y por todas las víctimas de gatillo fácil. Jucio y castigo a todos los responsables.

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