Hasta la victoria siempre, Pablo Rossano

“Buenas tardes para todos, menos para los cobardes”, solía postear en su Facebook Pablo Rossano, fallecido este jueves. Es que de cobarde él no tenía un pelo.


A Pablo lo conocimos en un acto en Comodoro Py por la libertad y absolución de César Arakaki, Dimas Ponce y Esteban Rossano, hijo de Pablo, encarcelado por el juez Bonadío el 14 de diciembre del 2017. Esteban se encontraba en las inmediaciones del Congreso, mientras el gobierno mandaba a las fuerzas represivas a atacar a las y los trabajadores que intentaban impedir el recorte de jubilaciones. Mientras Esteban ayudaba a las víctimas de la represión, la Gendarmería lo apresó y le metió piedras en la mochila para tener algún elemento con el cual incriminarlo. De esta forma, se pasó 44 días preso, incluyendo navidad y año nuevo.


Desde el minuto cero del apresamiento de su hijo, Pablo luchó incansablemente para sacarlo de la cárcel y denunciar al juez y al gobierno represor. Y lo hizo bajo la perspectiva de luchar por la liberación del conjunto de los detenidos del 14 y del 18, entendiendo que Esteban era un preso político víctima de las políticas de ajuste y represión.




De forma personal, a Pablo lo conocimos mucho más cuando desde el PO participamos de la vigilia para esperar por la liberación de Esteban. No sólo era un valiente luchador, sino una gran persona preocupada por la situación de la clase obrera argentina.




Incluso nos recibió en su casa, cuando con un equipo de Prensa Obrera fuimos junto a César Arakaki para entrevistar a Esteban en el marco de la lucha por la absolución y la libertad de quienes permanecían y permanecen presos. Allí nos recibió con enorme hospitalidad, deseando que las nuevas camadas de luchadores seamos los que gobernemos.


En cada paso que demos para luchar para transformar esta realidad de raíz, estará presente tu lucha, compañero.



 

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