Libertades democráticas
28/4/2026
Justicia por Tomás Orihuela, otra víctima de la Policía de Córdoba
Fue detenido dos veces en 48 horas por hechos resueltos. La denuncia de la familia del joven de 19 años.
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Tomás Orihuela era un joven de 19 años que habría sido victima de la Policía de Córdoba. Fue encontrado en una celda de la Comisaría Sexta de barrio General Paz con un buzo en su cuello. El fiscal a cargo de la causa, Andrés Godoy, todavía no imputó a nadie.
El joven fue traslado de la Comisaria al Hospital Córdoba, y luego al Hospital Eva Peron, en donde los equipos de salud no pudieron rescatarlo. La familia denuncia que fue víctima de golpes, y que antes hubo una persecución, efectivamente, Tomas fue detenido dos veces en 48 horas por hechos que estaban resueltos.
La versión policial cuenta que el joven se quiso quitar la vida ahorcándose con su propia ropa, un clásico de los relatos de un aparato descompuesto. Pero la victima presenta fuertes lesiones que dejan expuesto el accionar policial, que la noche del sábado reprimió a familiares y vecinos de Tomás que exigieron justicia por lo sucedido.
“Seguimos sosteniendo que mi hermano no se ahorcó. La policía sabe bien dónde pegar y no marcar. Nos llamó la atención que mi hermano tenía un edema cerebral. Para nosotros la Policía le pegó y se le fue la mano, y después plantaron lo del buzo”, declaró Mariana, hermana de Tomás, a Cba24n.
En tanto que, Sonia, la madre de la víctima contó a citada fuente que: “Cuando volví a las 21 a la comisaría para darle su abrigo, los policías me dijeron que estaba durmiendo y yo sé que ellos ya me le habían pegado. Ellos me arrebataron a mi hijo. ¿Cómo hago ahora yo para vivir?”.
El ministro de Seguridad de la provincia, Juan Pablo Quintero, dijo a diferentes medios de comunicación: “Acá no se encubre nada”, y “hemos entregado todas las pruebas que está investigando la causa. No tenemos ningún elemento hasta el momento que el hecho sea distinto a como se la relató".
Las declaraciones de Quinteros son desmentidas por numerosos casos de violencia policial impunes hasta hoy, como por ejemplo Ezequiel Castro, y que todos los avances de la causa se deben a la tenaz lucha que esta dando su familia junto a diferentes organizaciones de la provincia.
Lo sucedido es otra muerte a manos de la Policía de Martín Llaryora, que no puede quedar impune. Exigimos justicia para Tomás, basta de impunidad para un aparato policial descompuesto que persigue a la juventud de las barriadas populares, mientras crece el narco y el crimen organizado.




