Catamarca

La Justicia catamarqueña dictó condenas leves a los policías por la muerte de Diego Pachao

Archivo.

Condenas leves recibieron los policías que fueron llevados al banquillo de los acusados como responsables de la muerte de Diego Pachao, hecho ocurrido hace más de diez años en la comisaría 7º de la capital catamarqueña. Durante el desarrollo del juicio oral la familia logró el cambio de calificación de vejaciones e incumplimiento de los deberes de funcionario público, y los policías fueron juzgados por tortura seguida de muerte.

La fiscalía había pedido prisión perpetua para los policías Bulacios y Barrera, como autores de tortura seguida de muerte, 12 años para Quevedo y Varela como autores de tortura, 8 años para el policía Nieva y la absolución de Montivero. A la hora de fallar, los jueces dictaron un veredicto para congraciarse con el aparato policial, quitando el agravante de la muerte, por lo que los policías Bulacios y Barrera fueron condenados solo por tortura a una pena de 16 y 8 años respectivamente; Nieva y Varela fueron condenados a 4 y 2 años y 8 meses por vejaciones; y absolvieron Montivero y Quevedo.

El fallo tiene un sentido político que merece ser analizado. Por un lado reconoció la tortura en la comisaría, y algo que es moneda corriente en los calabozos de la policía local, muestra de la brutalidad represiva. También declaró la inconvencionalidad y la inconstitucionalidad del artículo 8 del decreto-ley orgánica de la policía, que habilita el arresto por averiguación de actividades, lo que permite a los policías privar de la libertad, sobre todo a los jóvenes de las barriada periféricas, sin que estos tengan posibilidad de defenderse.

Esta causa, que puso en vilo a la institución represora, fue desde el principio objeto de la intervención decidida del Estado para que se mantenga impune, pero pudo ser doblegada por el incansable reclamo de la familia de Diego, que todo este tiempo se mantuvo en la calle exigiendo justicia y denunciando el encubrimiento.

Incluso la familia de Pachao tuvo que soportar la acusación mediática difamante de haber armado un ataque a la comisaría 7º, donde murió el joven. Luego el presidente de la Corte Justicia ordenó a los empleados de la unidad judicial a retirar el expediente que investigaba para ponerlo a resguardo, lo cual -como los únicos que tenían interés en hacer desaparecer el expediente eran los policías acusados- insinuaba entre líneas que no fue la familia quien organizó en ataque sino la propia policía.

Batallaron todo este tiempo la complicidad de la Justicia para con la policía, que armó la hipótesis del homicidio preterintensional, imputando a dos perejiles para sacar del medio a los policías, que llevaron primigeniamente acusados por vejaciones e incumplimiento de los deberes de funcionario público

El fallo deja un sabor amargo porque no responsabiliza a los policías por la muerte Diego. Pero indica el camino, para los que seguimos desde el principio este caso, codo a codo primero con Telmo Pachao y luego con Claudia Véliz, la mamá, para que no se acallen los reclamos de justicia y los policías sean condenados por la muerte de Diego. Que de una vez por todas se derogue el artículo 8 de la ley orgánica, para que no haya más jóvenes arrestados en las comisarías por capricho de los represores.

Justicia para Diego Pachao.

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