Mi balance

En primer lugar, quiero expresar mi reco­nocimiento al Partido Obrero en su conjunto, a su orientación y tenacidad militantes, sin esto no se hubiese instalado el problema de nuestra persecución penal como se instaló. El máximo previsto de la pena por “violación de domici­lio” hacía excarcelable la condena si la senten­cia resultaba desfavorable. El PO comprendió que estaba en juego, el intento de liquidar la organización gremial de los trabajadores, y salió a derrotar esta ofensiva patronal-estatal sin especulaciones de ningún tipo en cuanto a mi libertad.


Consecuente con esto, se formó una Comi­sión de Solidaridad, verdadero motor de toda la actividad de denuncia, agitación y organización. Así salió el dossier, se concretó la conferencia de prensa en la Estatuyente, pude expresarme a través de FM La Tribu, FM Jai, desbloqueamos el diario Clarín, llenamos de notas de solidari­dad el acto del 7/10, se pronunciaron las más diversas y hasta impensadas personalidades (¡hasta el ex ministro de Trabajo menemista, Enrique Rodríguez, quien había sido el promo­tor de la derogación del Estatuto del Periodista!), y la propia Utpba tomó un rol más activo.


Así se fueron sumando la Comisión Argen­tina por la Libertad de los Presos Políticos; el Comité Jurídico contra las persecuciones a delegados y activistas del movimiento obrero; Carlos Zamorano; el Plenario de Oposición Telefónica; la Coordinadora de Estudiantes Secundarios y varios centros de estudiantes; autoridades de las facultades de Filosofía y Letras y Ciencias Sociales de la UBA; el perió­dico de las Madres de Plaza de Mayo; Quique Pesoa y la producción de su programa en Radio del Plata; Marcelo Orlando y su programa “Testimonios en América”; Canal 4 Utopía; Canal 5 Unicornio; el CTA; el CEMIDA (Cen­tro de Militares para la Democracia en la Ar­gentina), que mandó a un representante al juz­gado, un etcétera largo.


El día del juicio los cánticos que se eleva­ban desde la calle hasta el 5° piso, donde estaba la sala de audiencias, llevó al juez en un mo­mento a suspender, por media hora, el debate. Ese fervor militante inyecta confianza a cual­quiera.


En la sala había lugar únicamente para 6 personas. Por esos asientos fueron desfilando los diputados Bravo, Molinas y Gorini, Nora Cortiñas y María Adela Antokoletz (Madres Línea Fundadora), Daniel Terreno y Daniel Das Neves (dirigentes de Utpba), Silvia Mansilla y Diana Cordi (dirigentes docentes de la Universidad Nacional del Comahue, que esta­ban en representación y por mandato del Plena­rio Nacional de la CONADU), María del Car­men Croco y Claudio Cítara (AMS AFE), Pablo Rieznik y Rafael Santos (PO), Luis Zamora (Mst), la señora Schiavini (presidenta de CO- FAVI —Comisión de Familiares de las Vícti­mas del gatillo fácil), etc.


Los propios testigos de la empresa fueron enterrando con sus dichos y contradicciones la estrategia de la querella. El testigo ‘clave’ de la empresa, que afirmaba que yo había entrado ‘de prepo’ a la empresa el 24 de marzo de 1993, se contradijo con su superior inmediato. A esto se le sumó que el testigo ‘clave’ no pudo aguantar su antisemitismo, y tuvo que recono­cer que me ‘despreciaba’ (textual). Este sujeto es un militante del Modin, carne podrida de la cual se valió la patronal para montar toda su persecución. Sirve para medir la catadura mo­ral de Amalia Lacroze de Fortabat.


El debate oral lo ganamos por nocaut. Quie­ro destacar el mérito que le cabe a mi abogado (el ex secretario general de la Comisión Interna del diario Clarín —recientemente desaforado por la justicia menemista—, Pablo Llonto), con el asesoramiento de los doctores Juan Carlos Capurro y Vilma Bisceglia. Queda analizar, junto al sindicato, las posibilidades de lanzar una contraofensiva judicial. Descarto que la empresa quiera seguir embarrándose aún más en esta porquería, a no ser que haya perdido la medida del escándalo. De ser así, los trabajado­res sabremos multiplicar nuestra respuesta.


De la provincia de Neuquén llegaron el día del juicio muchas adhesiones. Pero por lejos, lo más emotivo fue el pronunciamiento de los tres compañeros del movimiento de desocupados neuquino que purgan condena por luchar: Ho­racio Panario, Alcides Christians en y Basilio Estrada.


Por ellos; por Oscar Martínez, con quien estuve hace 20 días y me envió también su adhesión desde Tierra del Fuego; por los com­pañeros de Quebracho y del MTP, es que esta primera victoria judicial debe transformarse en un gran impulso hacia la movilización del con­junto de la izquierda y de los defensores de los derechos humanos: por la completa libertad de los compañeros, por el cese de todas las perse­cuciones políticas y gremiales, porque se ter­mine de una vez con este régimen delictivo, que sólo puede ofrecer miseria, angustia y desespe­ración a la familia trabajadora.


Agradecimientos


Un agradecimiento especial para la Comisión Interna Gráfica de Atlántida, y para todas las internas gráficas de la clasista y antiburo­crática Lista Naranja (Perfil, Unión, Rolográfica, Estrada, entre otras); para el cuerpo de delegados de Transporte del Oeste (UTA); para los delegados y activistas telefónicos antiburocráticos; para Ornar Carballo (secre­tario adjunto de la Asociación del Personal Aeronáutico); para los delegados de la UOM: Cafieri (Metalúrgica Pastoriza) y Raúl Ríos (delegado de Plata Lapas); para Francisco Tito Nenna (secretario adjunto de UTE); para los delegados y trabajadores de Página 12, Télam, La Prensa, Clarín, La Maga, América TV, FM La Tribu, Radio Jai, etcétera, que pasaron por el juzgado; a la Comisión Interna de INTI-UPCN; a la oposición antiburocrática del gremio bancario. La lista es interminable, lo que ratifica que éste es un triunfo de todo el movimiento obrero.

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