Libertades democráticas
20/7/2026
Neuquén: a cuatro años del asesinato de Robinson Gatica
Basta de impunidad policial.
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Robinson Gatica tenía 32 años. Era trabajador municipal, padre y un vecino muy querido en Villa La Angostura. El 20 de julio de 2022, su familia hizo lo que cualquiera esperaría poder hacer en una situación de crisis, llamó al "Estado" para pedir "ayuda". La respuesta fue un operativo de la Policía de Neuquén que terminó con Robinson muerto.
"Los llamé para que me ayuden y lo terminaron matando", dijo entonces Paola Chumuy, su pareja, durante una de las primeras movilizaciones por justicia. Esa frase sintetiza, hasta hoy, el drama de una familia que buscó asistencia y terminó enfrentando la violencia policial y, después, el encubrimiento del propio Estado.
Desde el primer momento, la versión oficial intentó justificar el procedimiento. Pero la familia nunca aceptó ese relato. Sostuvo que Robinson había sido víctima de la violencia policial y emprendió una lucha que durante cuatro años movilizó a vecinos, organizaciones de derechos humanos y distintos sectores de la comunidad para exigir verdad, justicia y castigo a los responsables.
La querella denunció irregularidades en la investigación, cuestionó la actuación del Ministerio Público Fiscal y presentó peritajes independientes que pusieron en discusión la versión oficial sobre la muerte de Robinson. Sin embargo, el Poder Judicial terminó sobreseyendo a los cinco policías imputados antes de que la causa llegara a juicio. Una resolución que no solo negó justicia para la familia, sino que volvió a demostrar que, cuando los acusados pertenecen a las fuerzas de seguridad, el aparato estatal suele cerrar filas para garantizar su impunidad.
Lejos de quedar en el pasado, esa impunidad sigue teniendo consecuencias en el presente. A finales del año 2025, Villa La Angostura volvió a ser escenario de denuncias por agresiones policiales brutales contra jóvenes a la salida de los boliches.
Semanas atrás, una menor de edad fue demorada mientras reclamaba contra los beneficios otorgados al hombre condenado por haber abusado sexualmente de ella. En lugar de garantizar los derechos de una víctima, el Estado respondió con un operativo policial intimidatorio contra quienes se manifestaban.
La impunidad no termina cuando se dicta un sobreseimiento. Empieza allí una nueva etapa. Cada crimen policial que queda sin castigo fortalece a las fuerzas represivas para volver a actuar con la certeza de que contarán con respaldo político y judicial. Los golpes a jóvenes, la persecución a quienes protestan y la revictimización de quienes reclaman justicia no son hechos inconexos, son la expresión de una misma política.
Mientras los gobiernos de Javier Milei y Rolando Figueroa avanzan con el ajuste contra las y los trabajadores, fortalecen también el aparato represivo para disciplinar la protesta social y garantizar ese rumbo. La Policía de Neuquén no actúa al margen de esa política, es una de sus herramientas.
A cuatro años del asesinato de Robinson Gatica, la mejor manera de honrar su memoria es continuar la lucha que su familia sostuvo desde el primer día. La experiencia demuestra que ninguna confianza puede depositarse en la Justicia ni en los gobiernos que garantizan la impunidad. Hace falta reforzar la organización independiente de trabajadores, la juventud, las mujeres, los organismos de derechos humanos, etc para imponer el juicio y castigo a todos los responsables materiales y políticos, enfrentar la violencia institucional y abrir paso a una salida política de las y los trabajadores frente a un régimen que combina ajuste, represión e impunidad.
Porque mientras haya impunidad, habrá nuevos Robinson, nuevos abusos policiales y nuevos intentos de disciplinar a quienes luchan.
¡Justicia por Robinson Gatica!
¡Juicio y castigo a todos los responsables!
¡Basta de impunidad policial!
¡El Estado es responsable!

