Libertades democráticas
16/8/2026
Neuquén: después de ganar las calles, nuevas amenazas de desalojo contra Lof Melo y Kinxikew
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A pocos días de la importante movilización contra la entrega de la tierra y los recursos
naturales, las comunidades mapuche Lof Melo y Lof Kinxikew volvieron a quedar bajo
amenaza de desalojo. No es la primera vez que intentan avanzar sobre estas familias,
que llevan años defendiendo el territorio de El Pedregoso y cumpliendo un papel
fundamental como guardianas del agua, los bosques y los recursos naturales. Esta
nueva ofensiva se da mientras Milei profundiza una política de entrega al gran capital
y Figueroa pretende mostrarse como defensor de la tierra neuquina.
Las comunidades mapuche fueron protagonistas de la movilización que recorrió Villa
La Angostura el pasado 6 de agosto. Participaron de la organización previa y ganaron
las calles junto a cientos de trabajadores, estudiantes, organizaciones, vecinos y
vecinas para enfrentar la entrega de la tierra y los recursos naturales.
A pocos días de esa enorme jornada comenzaron a aparecer nuevos ataques contra
las comunidades de nuestra localidad. Lof Melo y Lof Kinxikew volvieron a ponerse en
alerta frente a un nuevo intento de desalojo sobre el territorio que habitan en El
Pedregoso, anunciado para el próximo 20 de agosto.
El momento en que esto ocurre no puede pasar inadvertido. Quienes fueron
protagonistas de una movilización que puso en el centro la defensa de la tierra
vuelven a encontrarse amenazados, mientras la Justicia avanza sobre territorios
donde se juegan enormes intereses económicos e inmobiliarios.
Una lucha que lleva años
Melo y Kinxikew enfrentan desde hace más de una década sucesivos intentos de
desalojo. En 2025 se intentó avanzar con un operativo que contó con el despliegue de
fuerzas especiales de la Policía de Neuquén. La resistencia de las comunidades,
acompañadas por otras Lof y organizaciones, consiguió frenarlo, aunque la orden
judicial siguió vigente.
Estamos hablando de familias que desarrollan allí su vida comunitaria y cuya
presencia en el territorio se remonta a generaciones. Las comunidades cuentan con
relevamientos y documentación sobre esa ocupación y vienen denunciando que
estos elementos no fueron debidamente contemplados durante el recorrido judicial.
Por eso esta pelea no puede reducirse a una disputa entre particulares por un
“pedazo de tierra”. Melo y Kinxikew defienden su territorio y son guardianas del agua,
los bosques y los recursos naturales que forman parte de él, frente al avance sobre
una de las zonas más codiciadas de la cordillera.
Detrás de esta disputa aparecen también los negocios con la tierra. En estos días se
conoció que terrenos alcanzados por el conflicto fueron adquiridos por capitales
nacionales, algo que vuelve a poner en discusión la idea de que el problema de la
entrega se reduce únicamente a la extranjerización.
La tierra y el agua no son una mercancía
Quienes vivimos en Villa La Angostura conocemos perfectamente lo que significa el
negocio con la tierra. Enormes extensiones y lugares privilegiados se concentran en
pocas manos mientras crece la especulación inmobiliaria y para trabajadores y
familias acceder a una vivienda o simplemente sostener un alquiler se vuelve cada
vez más difícil.
La lucha de las comunidades pone sobre la mesa una discusión que atraviesa a toda
nuestra localidad, quién decide sobre la tierra, el agua, los bosques y los recursos
naturales y al servicio de qué intereses se los utiliza.
Mientras para los grandes negocios aparecen sociedades anónimas, títulos y
enormes extensiones de tierra, quienes defienden el territorio tienen que vivir bajo la
amenaza permanente del desalojo. No podemos separar una cosa de la otra porque
detrás de la disputa por la tierra está también la pelea por quién se apropia de
nuestros recursos.
Milei y Figueroa: beneficios para los grandes capitales, desalojos para
quienes defienden el territorio
El gobierno de Milei profundizó desde su llegada una política de entrega de nuestros
recursos y enormes beneficios para el gran capital. El RIGI es una expresión de esa
orientación, junto con la ofensiva sobre los derechos territoriales de las comunidades
y una política que pretende colocar la propiedad privada por encima de cualquier otro
derecho.
La movilización popular logró hacer retroceder parte de esa ofensiva, pero el capítulo
referido a los desalojos quedó en pie. Lo que hoy atraviesan Melo y Kinxikew muestra
que esta discusión no tiene nada de abstracta para las comunidades que ya tienen
órdenes judiciales sobre sus territorios.
Figueroa no representa una política opuesta. Su gobierno creó mediante la Ley 3.502
el régimen Invierta en Neuquén, que ofrece a las empresas exenciones impositivas,
financiamiento preferencial, subsidios sobre servicios y acceso a inmuebles del
Estado provincial. La propia ley contempla incluso la venta a precio promocional, el
comodato y la concesión de uso de tierras estatales para proyectos de inversión.
Ahí queda al descubierto el contenido de la mentada “neuquinidad”. Mientras el
gobierno ofrece beneficios y acceso a tierras para atraer inversiones, las
comunidades que habitan y defienden sus territorios desde generaciones tienen que
organizarse para evitar que las desalojen.
Figueroa, además, ya demostró que no duda en poner las fuerzas provinciales contra
las comunidades. En julio de 2025 la Policía de Neuquén desalojó y reprimió el
acampe que comunidades mapuche sostenían frente a Casa de Gobierno
reclamando el reconocimiento de sus personerías jurídicas. Hubo golpes,
persecución y detenidos.
La respuesta a aquella represión fue enorme. Miles ganaron las calles de Neuquén en
defensa del pueblo mapuche y contra la política represiva del gobierno provincial,
mostrando nuevamente que frente a estos ataques la movilización puede modificar la
relación de fuerzas.
Y tampoco fue la única vez que el gobierno puso su aparato represivo frente a las
comunidades. Cuando intentaron desalojar a Melo y Kinxikew en 2025, las fuerzas
especiales de la Policía de Neuquén fueron desplegadas para garantizar el operativo.
La resistencia en el territorio y el acompañamiento de otras comunidades y
organizaciones consiguieron frenarlo.
Por eso no alcanza con discursos contra la extranjerización. El problema no es
solamente el pasaporte de quien concentra la tierra. Un gran capital nacional,
extranjero o una sociedad anónima pueden avanzar igualmente sobre el territorio, el
agua y nuestros recursos cuando cuentan con gobiernos dispuestos a garantizar sus
negocios.
Después de la marcha, hay que redoblar la organización independiente
Que esta nueva amenaza aparezca pocos días después de una movilización donde
las comunidades tuvieron un papel protagónico tiene un fuerte contenido político.
Quienes salieron a defender la tierra y los recursos naturales vuelven a encontrarse
bajo ataque, y nuestra respuesta tiene que ser profundizar la organización que se
puso en movimiento.
Hay una experiencia que demuestra que la lucha puede frenarlos. Melo y Kinxikew ya
enfrentaron otros intentos de desalojo y consiguieron hacerlos retroceder con la
resistencia en el territorio y el acompañamiento de otras comunidades y
organizaciones. Esa experiencia tiene que servir para preparar ahora una respuesta
todavía mayor.
La jornada que vivimos el 6 de agosto no puede terminar en una marcha. Defender a
Melo y Kinxikew es defender el territorio, el agua y los bosques frente a quienes
pretenden convertirlos en un negocio. Las comunidades son guardianas del agua y
del territorio, y esta pelea tiene que ser tomada también por trabajadores,
estudiantes, organizaciones y por toda la comunidad.
Por eso, este domingo 16 de agosto a las 15:30 horas, Lof Melo y Lof Kinxikew
convocan a encontrarnos en el Salón Comunitario de Lof Melo, en El Pedregoso/Paso
Coihue, Ruta Nacional 40 km 2082. La propuesta es compartir una tarde de matetum
con pu wenüy, informar sobre la situación actual y discutir las próximas acciones
frente a la amenaza de desalojo.
Tenemos que acercarnos, acompañar y rodear a las comunidades. Si frente a quienes
defienden el territorio la respuesta es intentar desalojarlos, nuestra respuesta tiene
que ser más organización independiente y más movilización para frenar cualquier
intento de avanzar.
No al desalojo de Lof Melo y Lof Kinxikew. Ni las fuerzas de Milei ni la Policía de
Figueroa al servicio de los desalojos. Defendamos la tierra, el agua, los bosques y
nuestros recursos naturales.
Fuera Milei y los gobernadores! Por una salida independiente y de lucha!.

