Libertades democráticas
4/2/2026
Pablo Grillo volvió a su casa, sigamos en las calles contra el gobierno represor
Tras diez meses de internación, el camarógrafo herido por la Gendarmería de Bullrich pudo regresar a su hogar.

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Foto: DiarioAr
Pablo Grillo volvió a su casa luego de diez meses de internación, tras haber sido gravemente herido por el disparo de un cartucho de gas lacrimógeno efectuado por un gendarme durante una movilización de jubilados y organizaciones sociales frente al Congreso en marzo de 2025. La noticia, acompañada por un video de su emotivo reencuentro con la familia, recorre el país y vuelve a poner en primer plano el reclamo de justicia.
“Unos días en casa después de 10 meses de espera. Ver a Pablo salir y respirar un poco de normalidad nos llena el alma. Este reencuentro da fuerzas para seguir. Nuestra alegría exige justicia”, expresaron sus familiares al difundir las imágenes.
Grillo había sido internado de urgencia el 12 de marzo con gravísimas lesiones en la cabeza. Tras una primera alta del Hospital Ramos Mejía en junio, debió continuar su recuperación en el hospital Manuel Rocca, donde atravesó un largo proceso de rehabilitación, con operaciones, avances y recaídas, hasta poder regresar finalmente a su hogar.
El ataque contra el fotógrafo se produjo en el marco de un operativo represivo que dejó más de cien detenciones arbitrarias y decenas de heridos, y que tuvo como objetivo disciplinar la protesta social. El caso se transformó desde entonces en un símbolo de la violencia estatal contra quienes se movilizan y también contra trabajadores de prensa que cumplen la tarea de registrar lo que ocurre en las calles.
En el plano judicial, la Cámara Federal confirmó el procesamiento del cabo de Gendarmería Héctor Guerrero, identificado como el autor del disparo que impactó en la cabeza de Pablo Grillo. El fallo señala que efectuó múltiples disparos en violación de los protocolos y con indiferencia frente a sus consecuencias. Lejos de tratarse de un exceso individual, el accionar represivo respondió a una política deliberada del Ministerio de Seguridad, que ordenó un operativo basado en la violación de todas las normas de uso de armas “no letales”, disparando a herir contra manifestantes y trabajadores de prensa que cubrían la movilización.
La familia sostiene que la investigación debe avanzar sobre las responsabilidades políticas del operativo. Fabián Grillo, padre del fotógrafo, denunció que desde el Ministerio de Seguridad —entonces encabezado por Patricia Bullrich— se montó “una construcción de mentiras” para encubrir lo ocurrido. “Primero dijeron que Pablo estaba detenido, después que la munición había rebotado varias veces en el pavimento. Van cambiando la mentira a medida que la realidad los desmiente”, afirmó.
El regreso de Pablo a su casa es una noticia profundamente conmovedora, pero no cierra la pelea. Por el contrario, refuerza la exigencia de castigo a todos los responsables materiales y políticos de una represión que lo dejó al borde de la muerte.
Cuando el Estado dispara contra manifestantes y trabajadores de prensa, no se trata de un hecho aislado sino de una orientación política. La recuperación de Pablo Grillo es también el resultado de una enorme solidaridad, pero la justicia completa solo llegará cuando se esclarezca toda la cadena de mandos que hizo posible aquella represión.



