San Rafael-Mendoza: policías golpean y balean a niños de 4 y 11 años

El hecho sucedió a plena luz del día, este lunes 27, en el barrio Constitución, conocido por ser un foco de abusos policiales junto con tantos otros barrios de la Ciudad de San Rafael.

Un niño de 11 años se encontraba jugando con un arma de juguete en inmediaciones de su casa. En el lugar había otros niños, como es habitual a la hora de la siesta; sin embargo, la policía decidió perseguir al menor que corrió asustado a esconderse en la casa de un vecino, a donde los efectivos ingresaron golpeándolo y lo arrastraron hacia la calle. Los vecinos comenzaron a discutir en defensa del niño y la policía comenzó a reprimir. Su hermano de 4 años, que se encontraba en el lugar, fue herido por la policía local con perdigones de goma en la zona lumbar.

Otro elemento expresivo de esta política represiva es que no quisieron tomar la denuncia de la madre, quien la realizó al día siguiente después del escándalo que significó. La policía se amparó en el Código Contravencional de Mendoza para arremeter contra el niño, imputándolo (y a sus padres en consecuencia, en función de lo dispuesto en ese código) por “portación de elementos idóneos para delinquir”, una justificación para reprimir niños que jugaban con armas de juguete.

Desde que comenzó el aislamiento social preventivo  y obligatorio hemos sido testigos, a través de las redes sociales, de los reiterados abusos y humillaciones perpetrados por las fuerzas policiales a lo largo y ancho del país, sin distinción del color político del gobierno de turno. En la provincia de Buenos Aires, solo en el mes de junio, las fuerzas de seguridad se cobraron 18 vidas. A pesar de que en algunos casos existen pruebas de que se trata de gatillo fácil, no hay ningún efectivo policial desafectado ni detenido preventivamente.

Este accionar policial tiene claras responsabilidades políticas. Sin ir más lejos, recientemente el gobernador Rodolfo Suárez amplió las dotaciones de la Policía de Mendoza con 35 vehículos -20 automóviles y 15 camionetas, todos altamente equipados- y cuatrocientas pistolas 9 milímetros. Como en todo el país, se apoyan en la situación de pandemia para un reforzamiento del aparato represivo.

Lxs trabajadorxs y la juventud siguen siendo el blanco de la represión estatal. Esa es la causa de que Facundo Castro continúe desaparecido. No es un policía, es toda la institución, es el aparato represivo del Estado. Es necesario avanzar en un programa que garantice el pleno ejercicio de las libertades democráticas, contra el gatillo fácil y el abuso policial. Basta de represión. Basta de torturas. Aparición con vida de Facundo Castro.

También te puede interesar:

La Facultad de Derecho promueve un seminario con Alfredo Jofré, ex ministro con varias denuncias.
El intendente Iglesias recortó el salario del combativo delegado municipal y referente del Frente de Izquierda.
Vamos por la inmediata reintegración de los descuentos.
Los trabajadores y los comedores barriales, en el foco de exposición.
Intenta sentar las bases de un Estado policial.