Todos a la marcha del domingo 29 en Floresta

Juicio y castigo a todos los responsables. Desmantelamiento de los aparatos represivos

A un año del fusilamiento de Maxi, Cristian y Adrián, no hay juicio y sentencia para los autores materiales y mucho menos para los inspiradores de este acto criminal de represión política contra nuestros jóvenes.


De la misma manera que no hay castigo para los autores de los otros 33 asesinatos del 19 y 20 de diciembre del 2001, por parte del régimen de De la Rúa. Ni para los asesinatos del Puente de Corrientes, ni los de Tartagal y Mosconi. Ni para los asesinos de Kosteki y Santillán en el Puente Pueyrredón, como parte del operativo represivo del gobierno de Duhalde. Ni del reciente asesinato de Ezequiel, del Bajo Flores, por parte de la Policía Federal. Ni siquiera del asesinato, mucho antes, de Bulacio, cuyo juicio fue archivado, sin castigo para los policías implicados.


No se trata entonces de hechos aislados, producto de «desbordes» o «excesos», o de policías sin suficiente preparación en instrucción cívica. Los que esto plantean, como los llamados «progresistas» del gobierno de Ibarra, se las han ingeniado para dar vueltas y vueltas, bloqueando la investigación de la verdadera responsabilidad del aparato represivo y del régimen de gobierno en todos estos crímenes.


Se trata de una política sistemática de represión contra jóvenes, activistas obreros y luchadores populares. Y, especialmente, de la represión sistemática de la juventud, donde el régimen vislumbra al sector de vanguardia de la sublevación popular en curso.


Los pibes de Floresta fueron víctimas de la represión del Estado delarruísta del 19 y 20 de diciembre, porque ellos formaron parte de ese levantamiento popular. Velastiqui no era custodio descolgado, sino un policía que trabajaba en vinculación con la institución y revistaba en una comisaría de la zona. Actuó con la impunidad y el «vía libre» que el poder político otorgó a los grupos de tareas para asesinar manifestantes. Los responsables políticos, Mathov, Mestre, De la Rúa y su entorno personal, autores directos de este operativo de conspiración criminal contra el pueblo, caminan alegremente por las calles. Los aparatos represivos siguen intactos, a través de los cambios de gobierno. La Justicia cómplice, también. Y los grupos económicos, pulpos y bancos, que los financiaron y financian, ayer cavallianos, hoy devaluadores o dolarizadores, tampoco aparecen en el banquillo de los acusados, en sus múltiples vínculos y complicidades con la represión.


El Partido Obrero considera que el juicio y castigo a los responsables del fusilamiento de Floresta forma una misma causa con el resto de los crímenes políticos de los gobiernos de De la Rúa y Duhalde, revelando que son la continuidad de un mismo régimen político y una misma clase social. Denuncia el encubrimiento por parte de Ibarra y el Gobierno de la Ciudad, que se ha limitado al «homenaje» que enmascara la falta de la más mínima investigación.


Llamamos a los trabajadores y la juventud de la Capital a concurrir masivamente a la marcha del 29, por el juicio y condena al asesino de los pibes, por la investigación y el castigo de los autores políticos e intelectuales de la masacre del 19 y 20 de diciembre.


Llamamos a mantener esta movilización popular bajo todo tipo de iniciativas, contra el gatillo fácil, especialmente contra la juventud; contra la represión a las movilizaciones, las huelgas y las fábricas ocupadas por sus trabajadores. Por el desmantelamiento de los aparatos represivos.


Contra el traslado de la Federal a la Ciudad, por la organización de la seguridad de las barriadas, sobre la base de las organizaciones populares, asambleas, organizaciones de derechos humanos, organizaciones de trabajadores.


• Fuera Ibarra


• Fuera Duhalde


• Que se vayan todos


• Asamblea Popular Constituyente

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