Tucumán: el 24 de marzo y la lucha política en la provincia


La jornada del 24 de marzo estuvo recorrida por varias marchas y actos.


 


La más numerosa fue la que impulsaron los organismos tradicionales de Derechos Humanos (Madres de Plaza de Mayo, Hijos, Familiares, y otros). Algunos medios hablan de 15 mil concurrentes, otros más realistas de 10.000. Fue alentada desde la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia. Junto a los organismos se sumaron las organizaciones K que durante todos estos años promovieron en la provincia para los 24 de marzo las movilizaciones de apoyo al gobierno de Néstor primero y de Cristina después.


 


Los convocantes sostuvieron la necesidad de concretar en este año la “más amplia unidad antimacrista”, lo que luego se tradujo en el documento donde el gobierno de Néstor o Cristina no son nombrados a pesar de que durante sus gobiernos se reprimieron luchas populares, se sancionó la ley antiterrorista, se encumbró en la jefatura de las Fuerzas Armadas al genocida César Milani, se organizó un sistema de espionaje político y contra a las luchas populares (Proyecto X). Una herencia represiva que hoy el macrismo está usando y profundizando contra los reclamos populares y de los trabajadores.


 


En la Plaza Independencia hubo otros actos de menor trascendencia, como el que realizó Libres del Sur, virando a la órbita del massismo. Otro de un sector de la UCR, enfrentado a la conducción radical de José Manuel Cano (ex candidato a gobernador y actualmente a cargo de la Unidad Plan Belgrano), y otro del MUP (Movimiento de Unidad Popular), que viene a representar un ala de la JP proalperovichista enfrentada a la Campora.


 


La única marcha y acto independiente que replicó la iniciativa del Encuentro Memoria Verdad y Justicia (EMVyJ) fue el que impulsó el PO junto a la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad, con su referente Alberto Lebbos a la cabeza, y Adiunt, el sindicato combativo de la docencia universitaria. La convocatoria reunió alrededor de 1000 compañeros y allí se dio lectura al documento central leído en Buenos Aires.


 


Este acto se pudo concretar porque se libró una dura lucha política. Durante dos días, el PO sufrió una campaña en todos los medios y redes, de sectores derechistas y de toda la izquierda, que incluso trascendió la provincia, a partir de noticias propaladas por algunos medios provocadores, de que toda la izquierda, incluido el PO, marchaba con los K. Cuando quedó claro que el PO sostenía la convocatoria del EMVyJ, la campaña furibunda mutó a una denuncia contra el PO bajo la acusación de dividir la marcha impulsada por los K.


 


¿Cuál fue la conducta del resto de la izquierda?


 


El PCR, MST y las dos Darío Santillán se sumaron a la convocatoria K, firmaron el documento, sin que en ningún lugar hayan explicado por qué en Tucumán es válida la unidad antimacrista con los K, y no en Buenos Aires, pues allí aparecieron como firmantes del documento del EMVyJ, que entre otras cosas demuele la política de Derechos Humanos de la era K -en las jornadas de los años pasados toda esta izquierda fue partícipe de las convocatorias que replicaban en la provincia las iniciativas del Encuentro.


 


Es claro que sus políticas están dominadas por el más crudo oportunismo, que hoy se expresó en la jornada del 24, pero que domina toda la intervención de estas fuerzas en la situación política. Han demostrado que son rabiosamente contrarios a sostener cualquier perspectiva independiente, y partidarios de prenderse de todas aquellas que se asientan en la colaboración de clases, en definitiva las que apuntan, llegado su momento, a alumbrar un Frente Popular (un acuerdo que subordina a los trabajadores a la política de la burguesía). En términos inmediatos, la maniobra K está en función del objetivo “volveremos”.


 


Es interesante señalar la conducta del PCR, que se desvive en denunciar ahora al Operativo Independencia y al gobierno de Isabel, pero que en su momento fue un fanático defensor de la misma, cuando estaba en ejecución dicho “Operativo” genocida, y en 1983, cuando fueron las elecciones, el PCR y el PC (también participante de la marcha K), llamaron a votar por Italo Luder (PJ), quien siendo presidente del Senado y en reemplazo transitorio de Isabel, decretó, precisamente, el inicio del Operativo y la orden de aniquilamiento de la “subversión”.


 


La más lastimosa de las posturas la tuvo el PTS, que se unió con el pequeño núcleo de IS y como bloque plantearon que ellos iban a marchar con la convocatoria K, pero no iban a firmar el documento de los organismos. En el pasado, también las marchas K eran convocadas por estos mismos organismos y sin embargo no iban con ellos sino que participaban de las convocatorias replicadas del EMVyJ.


 


En el cuadro de este retroceso político del grueso de la izquierda, logramos preservar una tribuna de independencia política en el acto junto a la Comisión de Familiares y Adiunt, que respetó el espíritu histórico de las convocatorias del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.