Un genocida condenado se va de shopping

Se reanudaron las audiencias en la megacausa Esma donde se continúa con las declaraciones indagatorias de los imputados. El lunes 4 tenían turno, entre otros, el represor "Tigre" Acosta, quien se negó a declarar y Jorge Magnacco. Terminada la audiencia, este último -quien goza del beneficio de prisión domiciliaria- decidió que era una linda tarde para salir a pasear. Y así lo hizo: se fue de shopping, como reveló una filmación difundida por la agrupación H.I.J.O.S. Magnacco, quien sigue ocultando dónde se encuentran los hijos de desaparecidos luego de 36 años del genocidio, se fue a recorrer el Patio Bullrich luego de la audiencia.


El capitán de navío fue el ginecólogo de la Esma. Por sus manos, pasaron infinidad de compañeras detenidas durante la dictadura. No sólo se ocupó de los partos, también entregó a los niños nacidos en cautiverio. Magnacco tiene sobre sus espaldas tres condenas por el plan sistemático de apropiación de menores de hijos de desaparecidos y está siendo juzgado nuevamente en el juicio Esma II. La querella de Justicia Ya Buenos Aires! fue la única que denunció en este juicio que su prisión domiciliaria constituía un privilegio y pidió la revocatoria. Magnacco "cumplía" sus tres condenas viviendo cómoda y tranquilamente en su casa de Barrio Norte.


Ahora, cuando las escapadas de Magnacco tomaron estado público, el tribunal ordenó suspender el beneficio y ordenó su trasladado al penal de Marcos Paz, ya que incumplió con "las pautas compromisorias impuestas". De los 67 acusados en esta causa, el 40% de ellos goza del beneficio de prisión domiciliaria. Nuestra querella solicitó en el inicio que se revoquen las mismas. El caso de Magnacco es paradigmático y demuestra que no existe control alguno que permita corroborar que los genocidas cumplen efectivamente sus detenciones; una vez más, las víctimas son quienes los descubren y los denuncian a la Justicia.


A partir de que se hizo público el paseo de este genocida, el tribunal a cargo dispuso que, hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo (el pedido realizado por Justicia Ya! de revocación de domiciliarias -se están peritando a represores), los traslados estén a cargo de Policía Federal y se prohíba a los detenidos "su exposición en lugares públicos o de acceso público, más allá de lo indispensable para su traslado o su asistencia a determinados sitios previamente autorizados".


Es oportuno recordar que algunos de los represores con prisión domiciliaria "por razones de salud" salen a hacer caminatas. Esta prescripción médica se trata de un absurdo. Claramente vemos aquí la doble vara con la que se mide a quienes responden ante la Justicia. Es imposible que a un preso común se le otorgue este tipo de privilegios. Pero no es éste el único caso que conocemos. Juan Miguel Wolk, el represor jefe del Pozo de Banfield, centro de detención y exterminio por el que pasaron diez de los estudiantes de la Noche de los Lápices, gozaba de arresto domiciliario, en mayo se profugó al conocer que la Justicia había decidido enviarlo a una cárcel común.


A pocos días del paseo de Magnacco, Catalina de Sanctis Ovando, una hija de desaparecidos que recuperó su identidad, se cruzó con su apropiador que paseaba en bicicleta. Este genocida, Carlos Hidalgo Garzón, tiene 200 acusaciones por delitos de lesa humanidad y aún así gozaba de este beneficio en un geriátrico de Belgrano. Exigimos la revocación inmediata de las prisiones domiciliares. Cárcel común y efectiva ya para todos los genocidas por todos y cada uno de los compañeros detenidos y desaparecidos.

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